Emmanuel y Brigitte Macron tras votar en las elecciones municipales de marzo de 2026.
Europa Francia, ante el dilema: cómo frenar a la extrema derecha en las presidenciales cuando no ilusiona ningún otro candidatoJordan Bardella o Marine Le Pen tienen garantizado pasar a segunda vuelta en las elecciones presidenciales, pero ni los socialistas ni el centro-derecha tienen candidatos con suficientes posibilidades.
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Iñaki Gil Publicada 30 marzo 2026 02:02hLas claves nuevo Generado con IA
La izquierda francesa -los partidos socialista, comunista y los ecologistas- logró el pasado domingo conservar las alcaldías de París y Marsella. Pero el balance es mucho menos halagüeño en donde concurrió en alianza con La Francia Insumisa (LFI), la extrema izquierda.
La fusión de listas les dio la victoria en Lyon o Nantes pero fracasó estrepitosamente en Burdeos, Toulouse o Clermont-Ferrand, bastión socialista desde 1944.
"El resultado de las dos vueltas de estas municipales abre directamente el ciclo de la elección presidencial de 2027", escribió Jean Luc Mélenchon, el líder insumiso, en su blog.
Del repunte de los socialistas moderados al 'pinchazo' de los extremistas: las 3 claves de las municipales en FranciaA continuación, disparaba. "El Partido Socialista nos ha arrastrado en su caída", afirmaba, atribuyéndolo a "una demonización difamante" llevada a cabo por "los diferentes clanes socialistas".
"La izquierda que gana es una izquierda fiel a sus principios" dejó dicho Raphaël Glucksmann, líder de Plaza Pública, que encabezó la lista de las socialistas en las europeas y que se perfila como el mejor candidato del partido de la rosa en las presidenciales.
Raphaël Glucksmann, líder de Plaza Pública.
En esa línea está también el expresidente François Hollande. "Estos resultados son el fracaso del método de la dirección del PS que no ha sabido fijar líneas claras para los acuerdos ni ejercer la autoridad necesaria para decir que era aceptable y que no. Ha llegado el tiempo de la clarificación", declaró.
Estas municipales eran las últimas elecciones antes de la presidenciales del próximo año, a las que no puede concurrir el actual inquilino del Elíseo, Emmanuel Macron. El principal favorito de todas las encuestas es el candidato de la extrema derecha, Jordan Bardella, con un 35% según el último sondeo de Harris Interactive publicado tras las municipales.
Bardella es el presidente de Reunión Nacional, el partido de Marine Le Pen, y el candidato in pectore del partido si la Justicia mantiene la condena de inegibilidad de ésta.
Las encuestas demuestran la firmeza de la decisión de los votantes de la extrema derecha: Le Pen y Bardella son intercambiables. Y están siempre por encima del tercio de los votantes.
Esto quiere decir que la presencia del candidato de la extrema derecha en la segunda vuelta está garantizada, salvo que se produzca un movimiento tectónico de la opinión pública ahora mismo impensable.
Este escenario vendría a repetir el esquema de las dos últimas campañas presidenciales. En 2017, Le Pen obtuvo el 21,30% de los votos en la primera vuelta; en 2022, el 23,15%. En ambas ocasiones fue superada por Macron quien se impuso las dos veces en segunda vuelta.
Sólo otro candidato tiene posibilidades de pasar a segunda vuelta, alguien que debería ser capaz de batir al candidato de extrema derecha. A falta de un outsider -Macron no era ni candidato a un año de la votación de mayo de 2017-, los resultados de las municipales dejan un panorama desolador.
Marine Le Pen y Jordan Bardella, de Rassemblement National (RN)
De entrada, la extrema derecha sale consolidada de las municipales. Las crónicas han destacado las derrotas del RN en Toulon y Nîmes, sus objetivos declarados. Pero también ha mantenido Perpiñán junto con otras 19 alcaldías de las 22 que ya tenía.
La mayoría de sus victorias ha sido en la primera vuelta. Eso parece darle la razón a Bardella cuando afirma que "donde los franceses nos acuerdan la confianza, estamos a la altura de sus esperanzas".
Entrevistado por Le Figaro, Bardella sacaba pecho: controlan 74 ayuntamientos en 84 departamentos. Por sí mismo o gracias a su alianza con candidatos disidentes de la derecha clásica.
Éric Ciotti por su parte ha conquistado Niza en una pelea sin piedad contra su mentor, amigo y compañero de partido durante decenios, Christian Éstrosi. Ciotti era el presidente de Los Republicanos (LR) hasta su deserción en 2024.
Periferia abandonada contra grandes ciudades
La extrema derecha ha logrado implantarse en todo el arco mediterráneo desde Carcasona hasta Menton, en la frontera con Italia. En Marsella ha duplicado sus votos hasta aunar un 40% de los sufragios.
El sur de Francia es territorio de derechas donde residen mucho retornados de Argelia, tras la independencia de la colonia. Una zona de porosidad entre los electorados de la derecha y la extrema derecha.
La otra zona donde la extrema derecha mejora su implantación es en las antiguas cuencas mineras (y comunistas) del norte junto a la frontera belga. Aquí han sumado Liévin a su feudo de Hénin Beaumont.
"Estas elecciones municipales dibujan una fractura territorial muy marcada, cultural y sociológicamente, una Francia periférica marcada por la sensación de abandono" donde se consolida la presencia de la extrema derecha, ha observado el senador Christopher Szczurek (RN).
A la extrema derecha francesa se le resisten las grandes ciudades, singularmente París. En la capital francesa, el socialista Emmanuel Grégoire ha logrado extender la preponderancia de la izquierda otros seis años más.
El domingo por la noche recibió la llave del ayuntamiento de manos de la alcaldesa saliente, Anne HIdalgo, con la que llevaba meses sin hablarse.
Emmanuel Gregoire, en la noche de su victoria como alcalde de París.
Grégoire demostró que su táctica era la correcta: alianza desde la primera vuelta con comunistas y ecologistas, firmeza en el rechazo de fusión o pacto con la lista de extrema izquierda.
La mediática y popular Rachida Dati perdió pese a fusionarse con la lista de un centrista y la renuncia de otra candidata de extrema derecha, Sarah Knafo.
Lo coherente sería aplicar el mismo método en las presidenciales. Puesto que los socialistas no han sido capaces de ganar solos en ningún sitio, lo normal sería buscar sumar a ecologistas y comunistas a un candidato común desde la primera vuelta.
Para ello se diseñó una primaria unitaria de la izquierda. Pero ya hay varios barones socialistas que reniegan de ello. Según su tesis, los socialistas deben elegir su candidato y los demás, sumarse … si quieren.
Y eso está por ver. Las encuestas coinciden en señalar al eurodiputado Glucksmann como el mejor candidato del Partido Socialista y de su propia formación, un partido de bolsillo, Plaza Pública. Un 14% que, sin embargo supondría su eliminación en la primera vuelta.
Los líderes y candidatos ecologista (Marine Tondelier) y comunista (Fabien Roussel) no dan la talla. Pero su presencia en la disputa tiene suficiente respaldo -entre un 3% y un 4%- como para impedir la presencia del candidato socialista en la segunda vuelta.
Las esperanzas del centro-derecha
De momento, el único rival frente a Bardella que destaca en las encuestas es Édouard Philippe, el primer primer ministro de Macron tras la victoria de éste en 2017.
Confortado por su contundente reelección como alcalde de la ciudad portuaria de Le Havre, suma dos puntos y figura con un 18% en la encuesta de Harris, publicada el lunes.
Si el candidato del bloque que sostiene a Macron fuera el también ex primer ministro Gabriel Attal, líder del ala izquierda, se quedaría en un 11%, es decir no pasaría a segunda vuelta.
Hay que decir que el líder centrista por antonomasia, también ex primer ministro, François Bayrou, parece haber llegado al final de su carrera política tras perder su alcaldía de Pau por 344 votos frente a un socialista y gracias a la presencia en la segunda vuelta de la candidata de extrema derecha.
Philippe es refractario a las primarias y cuenta con imponer su candidatura por decantación. Esto es, por las encuestas que deberían forzar a los demás centristas a unirse tras él. Por eso, fue el primero en lanzarse al ruedo y en marcar distancias con el actual presidente de la República, al que ha criticado públicamente en varias y sonadas ocasiones.
Philippe procede de la derecha y aspira a ser también el candidato de esa fuerza politica. Donde hay más gallos que sitio. El mejor colocado es el ex ministro del interior, Bruno Retailleau, al que la última encuesta sitúa en una horquilla entre el 7% y el 10%.
Los 120.000 afiliados de LR decidirán en abril entre tres modos de designación de su candidato: primarias cerradas o abiertas también a los simpatizantes o designación directa del presidente del partido como candidato. Esto es, él mismo.
El político conservador Édouard Philippe.
Por aquello de huir del pasado, esta vez van a hacer las cosas con tiempo. Las primarias se convirtieron antaño en un maquina de picar carne o se retrasaron tanto como en 2022, cuando tras dos vueltas de votaciones internas eligieron a Valerie Pécresse. Ella quedó quinta en la primera vuelta de las presidenciales con el peor resultado de la derecha en toda la V República, 4.78%.
Retailleau sabe que tiene el enemigo en casa y en el vecindario más cercano. Este mismo lunes, el bureau político de LR aprobó la forma de designación del candidato. Y un día después, él dio una entrevista a Le Figaro, el matutino conservador por antonomasia. El titular: "Un candidato macronista no podrá ser elegido presidente de la República".
En su razonamiento, Retailleau parte de un balance de las dos presidencias de Macron que califica de "desastroso". Considera "faraónico" el endeudamiento de Francia, "blandengue" la gestión de la inmigración y opina que eso debe llevar al electorado a decantarse por un candidato de ruptura. Y él no piensa "dejar a Bardella el monopolio de la ruptura".
Rumbo a mayo de 2027
Hasta 2017 las elecciones presidenciales francesas siguieron el esquema siguiente: una primera vuelta con muchas fuerzas presentes decantaba a los campeones de la derecha y de la izquierda. Así fue en 1981 (François Mitterrand vs Valéry Giscard d’Estaing), en 1988 (Mitterrand vs Jacques Chirac) y 1995 (Chirac.vs Lionel Jospin).
La tendencia se repitió en 2007 (Nicolas Sarkozy vs Ségolène Royal) y en 2012 (Sarkozy vs Hollande). La excepción fue 2002 cuando el candidato socialista y primer ministro en ejercicio, Lionel Jospin, fallecido esta semana, no logró pasar el corte y dejó la segunda vuelta en un enfrentamiento entre Chirac y Jean Marie Le Pen.
Finalmente en 2017, el presidente socialista Hollande renunció a aspirar a la reelección debido a su impopularidad y dejó el campo a un ex militante socialista, Macron. Tras una campaña relámpago, terminó por imponerse a la líder de la extrema derecha, Marine, hija de Jean Marie Le Pen.
La presencia de un candidato de extrema derecha rompe la dinámica de utilizar la primera vuelta a modo de primarias en la derecha y en la izquierda. Y aún podría ser más extremo. ¿Se imaginan tener que elegir presidente entre Bardella y Mélenchon?
Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa.
Este último sí quiere el duelo. Y, ojo, porque un 11% le respalda. Teniendo en cuenta que el tribuno de la extrema izquierda se crece en campaña y que en 2022 quedó tercero en la primera vuelta (21,95% esto es, 400.000 votos menos que Le Pen, que logró un 23,16%), es una hipótesis creíble.
En las pasadas municipales, Mélenchon ha salido reforzado. En primera vuelta logró que su candidato Bally Bagayoko se hiciera con la alcaldía de Sant Denis, el mayor municipio de la periferia parisina. Lo hizo al grito de "somos todos hijos de Gaza" y con el propio Mélenchon calificando al alcalde socialista saliente de "pequeño burgués viscoso".
Esta victoria es emblemática. Además del Estadio de Francia, Sant Denis alberga en su catedral las tumbas de la mayoría de los reyes de Francia, y es el municipio donde la inmigración es más visible. En 1968 sólo el 10% de la población procedía de la inmigración extraeuropea; en 1990 era el 40%; y en 2017, un 66% de su población tenía ese origen.
La popularidad de Macron se hunde a su peor nivel y la de Le Pen y Bardella se dispara: el 78% no le ve "buen presidente"Fundamentalmente, esta población migrante procede de Argelia, Marruecos o el África subsahariana. Ese cambio demográfico explica el rotundo triunfo de la extrema izquierda, convertido en el partido musulmán y de la izquierda woke.
En la segunda a vuelta, LFI ha logrado sumar otro municipio de más de 100.000 habitantes, Roubaix, en la zona más deprimida de Francia. Pero se le ha escapado Toulouse, lo que demuestra que la extrema izquierda también tiene 'su techo de cristal'. Al igual que Toulon lo ha sido para la extrema derecha.
Así están las cosas en la política francesa, a la espera de la cita trascendental con las urnas en mayo de 2027 en la que se mira Pedro Sánchez. Por las atribuciones del jefe del estado en el régimen de la V República y por la fuerza que da el respaldo directo en las urnas.
Además, el ganador suele disolver de inmediato la Asamblea Nacional para lograr una mayoría más favorable.