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Francia: la economía ante las elecciones

Francia: la economía ante las elecciones
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La última semana de agosto tuvo lugar en la pista de Roland Garros, París, un debate muy interesante sobre la economía francesa, en el que participaron siete políticos que, seguramente, serán los candidatos más relevantes en las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán en abril y mayo de 2027. Leer
OPINIÓNFrancia: la economía ante las elecciones
  • FRANCISCO CABRILLO
Actualizado 14 SEP. 2026 - 00:04COSTHANZOEXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La última semana de agosto tuvo lugar en la pista de Roland Garros, París, un debate muy interesante sobre la economía francesa, en el que participaron siete políticos que, seguramente, serán los candidatos más relevantes en las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán en abril y mayo de 2027.

Los participantes contestaron las preguntas de cinco empresarios sobre los problemas más importantes de la economía del país. Si un acuerdo hubo entre los políticos fue que la economía francesa está pasando hoy por un momento difícil y que se enfrenta a problemas muy serios, en especial en lo que hace referencia a su sector público, con unas cuentas desequilibradas, una deuda pública muy elevada y un sistema de pensiones insostenible a medio y largo plazo. Las propuestas para tratar de encontrar soluciones a estas cuestiones fueron muy diversas y, a menudo, reflejaron profundas diferencias.

Los siete participantes fueron Marine Le Pen, Bruno Ratailleau, Édouard Philippe, Gabriel Attal, Raphaël Glucksman, Jean-Luc Málenchon y Marine Tondelier. Políticos que representan las principales tendencias del complejo panorama electoral de la Francia actual. Como era de esperar, los centristas mostraron una mayor sintonía con los empresarios con los que dialogaban que los candidatos de la socialdemocracia y de la izquierda. Y, muy importante también, se puso de nuevo de manifiesto el radicalismo de Mélenchon, sin duda el político más relevante de la izquierda, quien entró en la sala afirmando que iba a "decirles cuatro verdades a los empresarios"; y más tarde señaló que, si no hay una subida de salarios importante, la economía francesa entrará en recesión, mientras seguía defendiendo su idea de que, dado el gran volumen de la deuda pública del país, habría que plantearse, simplemente, no pagarla.

Pero varios comentaristas han coincidido en que uno de los resultados más relevantes de este acto ha sido el reforzamiento de Marine Le Pen en el campo de la política económica; lo cual coincide con la mejor opinión que de ella van teniendo los franceses a pesar de su condena por malversación de fondos del Parlamento Europeo. Un sondeo reciente realizado por encargo del diario Le Figaro señala que el 36% de los encuestados piensa que, si llega a la Presidencia, llevará a cabo una buena política económica. Es la cifra más alta de todos los candidatos; seguida muy de cerca por Édouard Philippe (35%). Y la ventaja se mantiene cuando se desagregan las cuestiones en rúbricas como "deuda y gasto público", "fiscalidad e impuestos", "poder de compra", "simplificación administrativa" y "regulación de la actividad empresarial". Los candidatos de la izquierda quedan muy lejos de esas cifras. Mélenchon, obtiene sólo un 18% de aprobación, y la ecologista Marine Todelier apenas llega al 13%. Es cierto que el 36% no es una cifra alta, que refleja que la mayor parte de la población desconfía incluso de los políticos mejor valorados. Pero las diferencias entre ellos son significativas.

Regla de oro presupuestaria

Sigo con interés, desde hace bastante tiempo, los programas económicos de los partidos en las elecciones francesas, tanto legislativas como presidenciales. Y no cabe duda de que las ideas que presentan Le Pen y su actual partido Agrupación Nacional son bastante más sólidas y coherentes que las defendidas en comicios anteriores, sin ir más lejos en las legislativas de 2024. Frente a los viejos programas, a menudo confusos, e impregnados de nacionalismo e intervencionismo estatal, en esta ocasión plantea abiertamente la necesidad de reducir el gasto público y los impuestos. Y ha formulado incluso una propuesta para que se reforme la Constitución y se incluya en ella una regla de oro para prohibir la presentación de Presupuestos con déficit en el medio plazo.

Su futuro político puede verse favorecido, además, por las disensiones internas entre los políticos de centro más relevantes. No es algo nuevo, ciertamente, en el panorama electoral francés. Pero son evidentes las muy malas relaciones que existen entre dos antiguos primeros ministros de Macron, Édouard Philippe y Gabriel Attal, ambos posibles candidatos a la presidencia y participantes en el debate.

Faltan aún más de siete meses para las elecciones; y las cosas pueden cambiar. Pero parece que los programas económicos en liza han quedado ya bastante definidos. No cabe duda de que el debate en la pista de Roland Garros ha sido una experiencia muy interesante, que ha podido ayudar a los votantes a valorar los efectos que tendría la elección de cada uno de los potenciales candidatos a la Presidencia de la República.

Creo que no sería una mala idea que, en España, con unas elecciones también muy próximas, se hiciera algo semejante y los electores pudiéramos saber, con un mínimo de certeza, qué es lo que, en el campo de la economía, prometen hacer los políticos que vayan a formar el próximo gobierno.

Francisco Cabrillo | Catedrático Emérito de Economía de la Universidad Complutense. Fundación Civismo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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