La directora adapta, junto a Fernanda Urrejola, 'La casa de los espíritus' de Isabel Allende en una serie de ocho episodios que llega este miércoles a Prime Video
Regala esta noticia La directora Francisca Alegría, durante la premiere en Santiago de Chile. (Elvis González / Efe)Madrid
29/04/2026 a las 00:35h.Sostiene Isabel Allende que la nueva adaptación de 'La casa de los espíritus' es «espléndida y auténtica». Lo dice porque, aun gustándole mucho la película ... que se estrenó en 1993, con Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close y Antonio Banderas en el elenco, considera que la cinta perdía la esencia chilena de su aclamada novela. Una esencia que, a su juicio, embriaga la serie que este miércoles llega a Prime Video, con los tres primeros episodios de los ocho que la componen.
-Llevar a la pantalla 'La casa de los espíritus' debe dar cierto miedo y respeto. ¿Cómo se embarcó en esta aventura?
-Respeto siempre. Creo que el miedo lo bloqueé de forma inconsciente para llevar a cabo la tarea, porque nunca me imaginé estar en algo así. Nos llegó el proyecto a Fernanda y a mí y fuimos paso a paso, estudiando. Y creo que el miedo me llegó después, cuando estábamos a punto de grabar, tras años enfrascados en la serie. Pero tomármelo así me ayudó a no pensar mucho en lo titánico del proyecto y lo querido que es este libro y me llevó a enfocarme en hacerlo lo mejor posible.
-Las palabras de Isabel Allende sobre la serie han sido preciosas.
-Sí, increíble. Ese momento me emocionó un montón, quería puro llorar con ella ahí al lado porque dije: «Ok, ya, lo logré. Hice bien mi trabajo, si es que Isabel Allende, la autora de esta obra maestra, está contenta. Listo».
-¿Se involucró ella de alguna manera en la ficción?
-La verdad es que nos dio mucha libertad. Desde el principio nos dijo: «Ustedes saben de este lenguaje audiovisual, yo me dedico a escribir novelas. Confío en ustedes». Ella se había leído el episodio piloto y formó parte de la sala de escritores un par de veces, algo que fue muy entretenido porque le pudimos preguntar algunos detalles que no están en la novela o que no terminan de explicarse en ella. Fue superlindo y ella es muy generosa y siempre muy divertida porque tiene un humor increíble.
-¿Cuáles han sido las mayores dificultades de plasmar en la pantalla una historia que de alguna manera retrata Chile desde principios del siglo XX hasta los años 70?
-El balance entre qué dejar y qué sacar de la historia. Nos costó mucho sacar las cositas más folclóricas de la novela, como anécdotas, detalles o historias del campo que nos encantan, pero teníamos que priorizar otros elementos para que funcionase el drama en su forma pura. Se trata de seguir a los personajes en una travesía emocional y teníamos que elegir sus historias. «Esta es la historia principal de este capítulo y aquí tenemos otras dos historias y esta anécdota, aunque nos encante, no encaja en la temática del capítulo o no encaja en la travesía emocional de Clara o de Esteban». Esa era nuestra guía. Había, además, muchas cosas como que necesitábamos contar de los procesos y experiencias femeninas de distintas mujeres. O sea, también le quisimos dar cabida a ciertos eventos que para nosotras era superimportante contar como mujeres.
Tres fotogramas de la ficción..-Precisamente la novela es una historia de mujeres fuertes que, de alguna manera, cuestionan esos imperativos sociales, y dialoga bien con este presente donde algunos hombres están poniendo en tela de juicio el feminismo. ¿Estamos dando pasos atrás?
-Uy, lamentablemente creo que estamos dando pasos atrás, pero también adelante. Lo que yo rescato de esta novela es que Isabel Allende hace cuarenta años hablaba del poder de la intuición y hablaba de la sanación del linaje como herramienta para sanarnos como sociedad. Y eso hoy se está empezando a hablar y se habla entre grupos de amigos y amigas. Están los hombres que cuestionan el feminismo, sí, y son el terror, pero también hay otros que están siendo aliados y están entendiendo que el feminismo lo único que hace es buscar una equidad y no le está quitando la virilidad a nadie. Creo que estamos en un mundo muy ambivalente y muy bipolar, con estos pasos atrás que está dando Chile hoy en día con el nuevo presidente, que está congelando algunas reformas y pasos adelante que habíamos dado, por ejemplo, en derechos 'queer', pero también tenemos este nivel de sanación más social y colectivo y espero que eso sea lo que prime.
-¿Es una de las razones por las que la novela sigue vigente?
-Sí. Las temáticas que tocaba hace cuarenta años, hoy en día están en la boca de las generaciones más nuevas y de nosotras también. Por ejemplo, la lucha por el voto femenino, que es algo que uno lo da por sentado, pues se consiguió en los años 50 en Chile y eso, si uno lo piensa, es hace muy poquito. Entonces, son temáticas que están ficcionadas un poquitito y es una serie de época, pero estamos hablando de lo mismo, de la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Estamos hablando también de violencia de género, ahora que hay países donde parece que está subiendo. Estamos hablando también de las diferencias socioculturales y raciales.
-Maribel Verdú, Eduard Fernández, la propia Fernanda Urrejola o Dolores Fonzi forman parte de un reparto que encabezan Alfonso Herrera como Esteban Trueba y Nicole Wallace como Clara del Valle. ¿Cómo fue la elección de ambos?
-Tuvimos a cientos de personas haciendo casting, pero también nos llegaban sugerencias por parte de Amazon. Curiosamente, Alfonso fue el primero en hacer una prueba. Nos hablaron de él y era perfecto para el rol. Obviamente lo que hace es de un nivel de complejidad que yo encuentro hermoso porque Alfonso es como lo opuesto al personaje. Tiene un nivel de delicadeza, de sensibilidad y un lado femenino muy fuerte. Era perfecto porque podía darle más dimensiones al villano. Nicole llegó mucho después. Creo que llevábamos un año haciendo casting y nos dijeron: «Mirad, está Nicole Wallace, que quiere hacer casting ya». Y nos llegó un casting hermoso. El proceso fue distinto con cada actor y cada actriz, pero buscamos en México, Chile, Argentina, Colombia, Uruguay, España... Hay mucho talento en Latinoamérica y en España, nuestro nivel es impactante. ¡Qué ganas de hacer más cosas! (risas).
-Es su primer gran proyecto después de su primer largometraje, 'La vaca que cantó una canción hacia el futuro'. ¿Qué debilidades y qué fortalezas se ha visto?
-Debilidades, justamente la falta de experiencia. Estar en un set con tantas personas, planificar escenas más complejas... Yo diría que el no controlar la parte más técnica que uno entiende ya viendo el vídeo. ¿Cómo se ven 300 extras a través de la cámara? Son cosas que si no las ves, no te las vas a poder imaginar y no vas a saber cómo enfocar. Sobre mis fortalezas... Me atrevo a decir que traigo mucha calma al set y esta era una producción con un nivel de presión gigante por todos lados. Yo no haría esto si no lo pasara bien y si no quisiera que mis colegas lo pasaran bien también, así que creo que esa es una de mis fortalezas: llevar un set armónico, respetuoso, y muy cuidadoso con las personas.
-Uno de los elementos más interesantes de la novela es el realismo mágico. Parece difícil plasmarlo en pantalla.
-Qué risa, porque mucha gente dice lo mismo, que es difícil. Yo nunca lo he visto como algo difícil, simplemente hay que entender la raíz para poder contarlo. Yo hago mucho la diferencia entre la fantasía y el realismo mágico. El realismo mágico viene de cuentos, de leyendas locales, pero sobre todo de cosas que podrían pasar en lo cotidiano. Entonces, cuando hablamos de fantasmas, de gente muerta que vuelve, si yo hablo con mi familia y me cuentan con naturalidad que mi bisabuelo visitaba a sus amigos a tomar té después de muerto, eso hay que traducirlo. Y en esa traducción tenemos que tratar de ser lo menos efectistas posible, por eso tenemos fantasmas de carne y hueso, para sentir esta cualidad más folclórica o más idiosincrática, que es que esas cosas podrían pasar en la realidad. Y se cuentan como cosas maravillosas, pero no como una fantasía imposible. No tenemos que poner efectos, fuegos artificiales, estrellas, sino tratar de poner las emociones de los personajes en el primer nivel.
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