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El responsable global de materias primas de Bank of America, destaca el efecto de la "fractura geopolítica" en las 'commodities'.
El sector de las materias primas vive un estado de ebullición sin precedentes. Oro, plata y cobre marcaron máximos históricos en enero por la tensión geopolítica, la debilidad del dólar y la demanda de metales en la transición energética. El petróleo, aunque lejos de sus récords, ha empezado el año al alza por la tensión bélica en Oriente Próximo.
Francisco Blanch, responsable global de materias primas y derivados de Bank of America (BofA), indica en una entrevista para el pódcast En Acción de EXPANSIÓN que la fuerte volatilidad de los precios de oro y petróleo se explica sobre todo por la "fractura geopolítica" y la "ruptura de la confianza global", lo que ha llevado a una acumulación de commodities por países como China y por un aluvión de inversores financieros.
En el caso del oro, Blanch explica que a las elevadas compras por parte de los bancos centrales desde la invasión de Ucrania, ahora se ha sumado un flujo de inversores que quieren diversificar o proteger riesgos, colocando en onzas parte de sus carteras o de los dividendos que reciben por otros activos.
"El oro se ha convertido en una protección o cobertura para cualquier riesgo, sea el exceso de déficits fiscales, la inflación, la geopolítica o una corrección bursátil si pincha la IA", señala Blanch.
BofA preveía un precio de 5.000 dólares por onza para final de este año, nivel que rebasó en las primeras semanas de 2026 hasta llegar a los 5.600 dólares, aunque se desplomó al final de la semana pasada tras el nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed, hasta los 4.900 dólares. Aún así, está un 90% por encima de su nivel hace un año.
"Todo tiene un límite gravitacional y no se puede volar indefinidamente", recuerda Blanch. "Pero lo cierto es que este año hemos visto unas subidas muy fuertes del oro y de la plata en el primer mes del año, lo que es completamente excepcional. Nosotros pensamos que esta subida con aumento de volatilidad empieza a dar un poco de vértigo. No quiere decir que no esté fundamentada, no quiere decir que no haya razones para tener oro en cartera, pero una subida tan fuerte da un poco de vértigo".
Según sus cálculos, un oro a 5.000 dólares requiere que los inversores compren 900.000 millones de dólares anuales de ese metal. Los 5.500 dólares ya requerirían un billón de dólares y "para llegar a 8.000 dólares se necesitan dos billones de dólares. El mercado global de activos suma los 360 billones de valor, con lo cual, si hay cierta rotación de las carteras hacia el oro se puede alimentar esa potencial burbuja todavía más".
Analizando el rol de los bancos centrales, Blanch considera que para entender la situación actual del oro hay que remontarse a 2008, cuando tras la crisis financiera esos organismos públicos dejaron de vender lingotes y pasaron a ser compradores. Estas adquisiciones regresaron con la pandemia del Covid, y luego con la invasión de Ucrania.
"El gran punto de inflexión del oro es la congelación de los activos del Banco Central de Rusia en el año 2022 a raíz de la guerra de Ucrania. Esa decisión de Europa y Estados Unidos crea una gran desconfianza en bancos centrales que de repente disparan las compras de oro y pasan de adquirir 400 toneladas anuales a más de 1.000 toneladas", recuerda el analista de BofA.
En China, además, sus grandes superátivs comerciales (1,2 billones de dólares en 2025), que solían ser reciclados parcialmente en bonos estadounidenses, ahora financian la acumulación de materias primas, tanto oro como metales industriales y petróleo. "Es un cambio de dinámica muy importante, por esa ruptura de la confianza".
El crudo, pendiente de Oriente Próximo
Bank of America maneja un precio objetivo de 60 dólares para el barril de Brent, aunque en los últimos días se ha ido cerca de 70 dólares por el temor a un conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.
Según Francisco Blanch, el mercado de materias primas está muy pendiente de la resolución de esa tensión en Oriente Próximo ya que, si las hostilidades no escalan, el precio del crudo podría moderarse. Incluso, si se llegara también a la paz en Ucrania, el analista de BofA no descarta que el barril caiga de manera clara por debajo de los 60 dólares.
Este nivel está lejos de los máximos históricos del petróleo, algo que Blanch explica por el superávit existente. "El año pasado acumulamos más de 400 millones de barriles de petróleo en diferentes puntos de la economía global y el precio no acabó de colapsarse en gran medida porque China se ha dedicado a construir una reserva estratégica de petróleo gigantesca".
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