La líder de los Socialdemócratas, Mette Frederiksen, durante una rueda de prensa en Marienborg. Tom Little Reuters
Europa Frederiksen se asegura un tercer mandato en Dinamarca: promete invertir en defensa, dentista gratuito y rebajar el IVALa líder socialdemócrata presenta un acuerdo de coalición con el centro y otros dos partidos a su izquierda para formar un Gobierno en minoría con una ambiciosa agenda social.
Más información:Los Socialdemócratas de Mette Frederiksen no logran formar gobierno y se arriesgan a pasar a la oposición en Dinamarca
Álvaro Escalonilla Publicada 2 junio 2026 19:13h Las clavesLas claves Generado con IA
Mette Frederiksen seguirá siendo la primera ministra de Dinamarca. La líder socialdemócrata consiguió formar este lunes su tercer gobierno consecutivo. Una rara avis en Europa. Esta vez, en coalición con el Partido Social Liberal (Radikale Venstre), la Izquierda Verde (Socialistisk Folkeparti) y los Moderados de Lars Løkke Rasmussen, ministro de Asuntos Exteriores en el Gabinete saliente.
Los cuatro partidos gobernarán en minoría parlamentaria. Para sacar adelante su ambiciosa agenda social necesitarán los votos de los ecologistas de Alternativa y la Alianza Roji-Verde (Enhedslisten), la formación que arrebató a los Socialdemócratas la alcaldía de Copenhague por primera vez en más de un siglo en las elecciones municipales de noviembre.
En el poder desde 2019, Frederiksen es ya una de las veteranas del Consejo Europeo y una referencia para sus colegas socialdemócratas. Si consigue agotar la legislatura, se convertirá en la primera ministra danesa que más años acumula en el cargo desde la Segunda Guerra Mundial. Y eso que, en las legislativas de marzo, su partido obtuvo su peor resultado histórico desde 1903.
El líder del Partido Social Liberal danés, Martin Lidegaard; la líder de la Izquierda Verde, Pia Olsen Dyhr; la líder de los Socialdemócratas, Mette Frederiksen; y Lars Løkke Rasmussen, líder del partido Moderados, en Marienborg. Tom Little Reuters
"Sobre el papel, debería ser un Gobierno muy inestable", subraya en conversación con este periódico el comentarista político danés Jonas Laursen, quien, sin embargo, considera que "hay varios factores que apuntan en la dirección contraria".
"Las dos vías para alcanzar la mayoría serán de gran ayuda, y también lo será el hecho de que los cuatro partidos del Gobierno están liderados por algunos de los políticos más experimentados de Dinamarca, que parecen tener relaciones muy sólidas entre sí", apunta el analista. "Apenas hubo filtraciones durante las negociaciones, y eso ya es bastante decir".
Las negociaciones de coalición duraron 69 días, más de dos meses de incertidumbre. Frederiksen recibió el encargo real de formar gobierno. No lo consiguió a la primera. La iniciativa recayó entonces sobre el ministro de Defensa saliente, Troels Lund Poulsen, líder de los liberal-conservadores de Venstre, pero a la bancada de la derecha tampoco le daban los números para articular una mayoría alternativa sin contar con los Moderados de Rasmussen, único puente entre bloques.
Hacedor de reyes, Rasmussen vendió caro su apoyo. Primero, negoció con Frederiksen y los partidos a su izquierda. Les retiró su confianza y exploró una vía alternativa a su derecha bajo la batuta de Poulsen. Un callejón sin salida que le llevó a retomar las negociaciones con la primera ministra en funciones, esta vez con éxito.
Y eso que Rasmussen había prometido formar un Gobierno de centro, como el anterior, que incluía en su seno a los Socialdemócratas de Frederiksen, a los liberal-conservadores de Venstre y a los Moderados, y excluir a los extremos. Pero incumplió sus promesas a la hora de permitir que la nueva coalición dependiera del apoyo parlamentario de la Alianza Roji-Verde.
Interrogado este martes sobre esta cuestión, Rasmussen se limitó a decir que no había sido él quien había compuesto el Parlamento, sino los daneses. "Creo que hemos puesto a prueba la paciencia de la gente", concedió. "No ha sido posible". El ex primer ministro aseguró, sin embargo, que el nuevo Gobierno sería "una mano firme al timón en los tiempos turbulentos que estamos viviendo".
"Esta es una posición delicada para los Moderados, y estarán bajo ataque constante de la derecha política, que sostiene que existía una alternativa de derechas", explica Laursen. "En los próximos años, tendrán que esforzarse realmente en destacar las áreas en las que han tenido impacto político: en concreto, la simplificación del sistema del impuesto sobre la renta".
"Pero no será fácil para ellos —anticipa el especialista—; también hay muchas reformas de izquierdas, y el gobierno congelará los umbrales impositivos, lo que en la práctica supone una subida de impuestos para muchos contribuyentes".
En el acuerdo programático, la coalición se compromete a resistir la presión de los Estados Unidos de Donald Trump para arrancar a Copenhague la soberanía de Groenlandia. "El Gobierno se mantendrá firme en la defensa de la soberanía del Reino, su integridad territorial y su derecho a la autodeterminación", recoge el documento, ratificado por los dos diputados groenlandeses con asiento en el Folketing.
Los socios también acordaron implantar la atención dental gratuita en un plazo de diez años, transporte público gratuito para todos los menores de 22 años y eliminar el IVA para frutas y verduras. "Sólo hay una explicación: el aumento de los precios de los alimentos", explicó Frederiksen. "Con la inestabilidad que existe en Oriente Medio, existe el riesgo de que esta situación se prolongue".
No fue, sin embargo, la primera ministra quien se anotó el tanto, sino Pelle Dragsted, el líder de la Alianza Roji-Verde. El propio Dragsted también anunció que las empresas públicas de vivienda social tendrán derecho preferente para comprar viviendas privadas de alquiler que salgan al mercado, una medida que, según sus palabras, permitirá "transformar viviendas especulativas en viviendas sin ánimo de lucro y libres de especulación, con alquileres asequibles para la población común".
Estándares OTAN
Eso no es todo. Los partidos de la coalición crearon nueve comisiones sobre distintos temas para idear nuevas propuestas. "Es más bien una forma de trabajar en la que hacemos cosas aquí y ahora y, al mismo tiempo, necesitamos adquirir más conocimientos", apuntó Frederiksen. "Tenemos un gran trabajo por delante", zanjó.
En paralelo, el nuevo Gobierno refleja su disposición a destinar al menos el 5% del PIB a defensa, seguridad y preparación para 2030, de los cuales el 3,5% correspondería a defensa, como demanda la Administración Trump a sus aliados europeos de la OTAN.
"Este acuerdo es muy ambicioso", reconoce Laursen. "El Gobierno quiere aumentar el gasto en muchas áreas del Estado de bienestar. También quiere recortar impuestos para muchos contribuyentes y reducir el impuesto sobre las ventas de alimentos".
Los Socialdemócratas de Mette Frederiksen no logran formar gobierno y se arriesgan a pasar a la oposición en Dinamarca"Hay cierta financiación incluida en el acuerdo que se ha presentado —explica el comentarista político danés—, pero el nuevo Gobierno también ha dicho que propondrá planes de financiación para futuras mejoras del bienestar caso por caso. Lo cual, por supuesto, significa que todavía hay un enorme desafío por delante para los cuatro socios de la coalición y sus socios de apoyo parlamentario".
"Por tanto, existe una buena probabilidad de que este Gobierno no logre aprobar todas sus políticas", desliza Laursen. "Quizás han mordido más de lo que pueden masticar".