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Política

Frente Amplio: la vía Colau como candidata acerca a Podemos pero la lista de Madrid es un polvorín por la batalla entre los partidos

Frente Amplio: la vía Colau como candidata acerca a Podemos pero la lista de Madrid es un polvorín por la batalla entre los partidos
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Más Madrid exige liderar y formar la lista en su circunscripción pero IU exige un trato "justo" para entrar Leer

Ada Colau despeja de obstáculos su camino para ser la candidata del Frente Amplio a las elecciones generales del 29 de noviembre, tras librarse una batalla entre sectores que ha terminado decantándose por la ex alcaldesa de Barcelona. Mónica García, que pasó de favorita a ir quedándose sin apoyos durante estos días, dio este miércoles un paso atrás que facilita que la política catalana se convierta en la líder oficiosa de la alianza de las izquierdas alternativas al PSOE. Eso sí, Más Madrid exige a cambio de «ceder» que sea una aspirante que se presente por la lista de Barcelona.

La ex alcaldesa, que había declinado la opción de ser la candidata del nuevo Sumar muchos meses antes, ha leído el momento político centrado en la crisis de vivienda para animarse a tomar una decisión que supondrá su regreso a la primera línea. Este contexto ha sido también decisivo para que los partidos del Frente Amplio hayan visto en su figura un revulsivo electoral capaz de dar la vuelta a los pobres pronósticos que tienen de intención de voto de las encuestas.

En este sentido, Antonio Maíllo, líder de Izquierda Unida, señaló que Colau es una candidata «magnífica» que tiene gran acogida por parte de la dirección IU y que su figura como líder puede suponer un «estímulo» y una «sacudida» para movilizar a mucha gente que podía tener dudas gracias al «simbolismo» que representa su trayectoria de lucha por la vivienda.

La apuesta por Colau desata varias consecuencias. La primera es que el Frente Amplio pone con su elección una pista de aterrizaje inmejorable para la llegada de Podemos a la alianza. Es más, cuando Colau irrumpió para ofrecerse a ayudar puso dos condiciones: que entrara Podemos para armar «un frente verdaderamente amplio» y que se hiciera una candidatura ilusionante.

Ella ha sido una de las pocas figuras de la izquierda que ha mantenido los puentes con los morados a pesar de todas las vicisitudes que ha atravesado el espacio y, además, cuenta también con personas de su entorno que dialogan con ellos con frecuencia. Esto genera un contexto amable para negociar y sanar heridas. Igual que favorece que una figura como Colau, por lo que representa pueda ser aceptada por Irene Montero como candidata. Algo que no iba a suceder de ningún modo con Mónica García u otros candidatos.

La cuenta atrás para una negociación con Podemos tiene como límite la noche del 16 de octubre. Ese día se cierra el plazo para registrar las coaliciones ante la Junta Electoral. En el Frente Amplio preocupa mucho una fractura en dos candidaturas y una división del voto, por eso los llamamientos a Irene Montero para un pacto son recurrentes. Aunque por ahora la dirigente morada se haya parapetado en la exigencia de primarias para no sentarse cara a cara a negociar con sus ex socios.

Para Podemos esta condición sigue vigente pero una negociación con voluntad de acuerdo puede permitir maneras de buscar votaciones que no impliquen necesariamente una competición entre personas. Por ejemplo, Colau utilizaba en Barcelona en Comú la ratificación de listas con puestos prefijados previamente en una negociación entre sectores.

La segunda consecuencia de la elección de Colau es la baza electoral que supone su pasado ahora que en las calles hay acampadas y protestas por la crisis de vivienda. Al haber sido una reconocida activista en ese tema, la ex alcaldesa se mueve como pez en el agua en el debate y permite al Frente Amplio exprimir el que va a ser su eje central de campaña. Esta fortaleza puede resultar determinante para neutralizar el intento de Pedro Sánchez por rentabilizar la crisis en favor del PSOE.

Por ahí incidía este miércoles Maíllo en su valoración de Colau como líder del Frente Amplio, de la que destacaba que su perfil sólido iba a ayudar a clarificar las dudas de los votantes por su aportación «fundamental» ante el problema de la vivienda.

El movimiento dentro del Frente Amplio que ha desatascado la elección del candidato ha llegado de la mano de Más Madrid. Consciente de que la opción de Mónica García despertaba menos apoyos entre sus socios, y que Comunes o IU apostaban clarametne por la ex alcaldesa, cedió en sus pretensiones de liderar la candidatura. Eso sí, se retiraba de esa batalla reclamando que al menos Colau ostentase la condición de presidenciable «desde Barcelona» y no desde Madrid.

La costumbre en las candidaturas nacionales es situar a su aspirante a La Moncloa en la lista por Madrid. Sucede siempre en el PSOE, PP o Vox. Incluso, Podemos. Por primera vez se pide cambiar esta tradición para permitir que Mónica García sea la número uno por la capital.

Batalla por los puestos de salida

Pero aquí hay mucho más en juego que un simple puesto. La lista de Madrid es ahora mismo un polvorín en las negociaciones del Frente Amplio. Se ha desatado una batalla feroz entre los partidos de la alianza por colocar ahí a sus candidatos y encima sobrevuela una posible entrada de Podemos que dejaría menos puestos de salida si hay que colocar en ellos a Irene Montero.

Más Madrid reivindica su condición de fuerza territorial y de partido que tiene un 20% del voto, por delante del PSOE, para exigir «liderar» y hacer la lista en esta circunscripción para las elecciones. Igual que Comunes, Compromís, Chunta Aragonesista o Més per Mallorca van a hacer lo mismo en sus zonas.

Pero IU, principalmente, se opone a que Más Madrid cope la candidatura y, en un llamamiento a la «generosidad» y la «responsabilidad», reclama «un acuerdo justo» en el que «todas las fuerzas estén bien representadas y cómodas». «El objetivo», señalan en IU, «tiene que ser la construcción de un Frente Amplio lo más amplio, plural y representativo posible».

La dirección de IU impulsó este miércoles a Toni Valero como su principal referente político en el Frente Amplio y quiere que vaya en la lista de Madrid. Porque IU, se subraya, es una «una fuerza federal» y «no andaluza». Esta sentencia combate la idea de que los candidatos de IU tienen que ir porque sí en las listas de Andalucía sólo porque es el área de mayor influencia de la formación. Esta tensión ya se vivió, por cierto, con Sumar en 2023, cuando se tuvo que acomodar a Enrique Santiago en Córdoba para dar entrada a Yolanda Díaz como uno y a Agustín Santos, su fichaje estrella, como dos.

Más Madrid rechaza difuminarse en la lista madrileña metiendo candidatos de otros partidos o independientes. Y reivindica que exigir su dominio en la lista responde a los principios de «territorialidad, generosidad y funcionamiento confederal» sobre los que lleva meses trabajando las distintas fuerzas que conforman el Frente Amplio, que son el «el arraigo y la autonomía de cada fuerza en su territorio». Igual que va a hacer Compromís o la Chunta.

Por eso fuentes oficiales de Más Madrid recalcan la «generosidad» que ya implica «ceder» el papel de presidenciable a Barcelona, para que Colau sea candidata, lo que demuestra el «convencimiento» de la formación «por una apuesta confederal».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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