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Política

Gana Sánchez con el teatrillo con Trump, pierde España

Gana Sánchez con el teatrillo con Trump, pierde España
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Crece en Europa la sensación de que España es un país desleal y que no se compromete con la defensa de la UE frente a Rusia y otras amenazas Leer

España se presentó a la decisiva cumbre de la OTAN enredada en el vital debate, sin duda, de si la imputada esposa de Pedro Sánchez debía recibir el permiso del juez para asistir a Ankara con el fin de ejercer de florero, que es la función que les corresponde a todas las parejas -hombres y mujeres- de los presidentes y primeros ministros en este tipo de encuentros internacionales.

La polémica en torno a Begoña Gómez da cuenta del dominio de la opinión pública que ha alcanzado el sanchismo, que marca e impone la agenda político-periodística; también es representativa de cómo desconectó la conversación pública española de la realidad internacional para meterla en una burbuja provinciana en la que resulta más importante que Gómez no pueda acompañar a Sánchez, y así seguir engordando el relato victimista del lawfare, que el insólito hecho de que la mujer del presidente esté imputada en un feo caso de tráfico de influencias.

En la estrategia del Gobierno de instrumentalizar la política internacional para adecuarla a su discurso en España, cultivando la figura de Sánchez como voz de la izquierda no alineada, se debe enmarcar el choque con Trump. Repetitivo y cansino, aún beneficia a dos dirigentes muy cuestionados: a Sánchez le permite seguir presentándose como la némesis de un personaje que repugna a buena parte de la población española -y eso da votos y apoyo popular-, mientras que Trump hace de tipo duro con los parásitos y vagos europeos, papel que tanto agrada a sus votantes MAGA, pero con la certeza de que atacar a España como chivo expiatorio le sale gratis. En cambio, para España la estrategia de su presidente no es gratuita.

Ya puede Sánchez estar satisfecho por sortear la cumbre de la OTAN manteniendo el gasto español del 2% del PIB -del cual la inversión en armas y tecnología es solo del 33%- y no el 5% de lo acordado, pero solo ahonda en la sensación europea de que España, desde su hipotético refugio mediterráneo, como si fuera un país neutral, es insolidaria y desprecia la amenaza de Putin a Europa.

Una posición que el Gobierno justifica alegando que subir el gasto al 5% obligaría a descuidar la lucha contra la desigualdad social, como si defensa y Estado de bienestar fueran vasos comunicantes -algo que Polonia y los bálticos desmienten-, y que resulta aún más llamativa si se confronta a las predicciones de los principales think tanks, que ven muy probable que en los próximos años Rusia realice algún tipo de operación militar contra un país de la OTAN, aprovechando el repliegue de EEUU, para poner a la organización a prueba y, si no responde, dejar en evidencia su inutilidad, lo que representaría su sentencia de muerte. Así lo advierte el analista Timothy Garton Ash, premio Princesa de Asturias 2026: lo único que disuadirá a Putin de atacar es que Europa demuestre que tiene voluntad de defenderse, sin esperar a que EEUU venga al rescate.

En este contexto y ante este creciente temor, Sánchez parece no entender, o lo que es peor, entiende y no le importa, que con su negativa a cumplir con el rearme no está metiéndole el dedo en el ojo a Trump, sino que está siendo desleal con sus socios europeos, comprometiendo la seguridad de la UE y la de su «aislada» España.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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