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Garamendi: "Si el diálogo social es 'o lo tomas o lo dejas', lo que queda es una dictadura, lo público ha invadido lo privado"

Garamendi: "Si el diálogo social es 'o lo tomas o lo dejas', lo que queda es una dictadura, lo público ha invadido lo privado"
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"Este Gobierno ha puesto de moda los reales decretos, que son reglamentos como hacía Franco". "Ahora nos quieren hablar de la democracia en la empresa, ¿alguien piensa que se va a invertir en España con el anuncio de esta norma?" "Yolanda Díaz está comiendo el espacio a los sindicatos y me preocupa porque deben tener su sitio". "Un país que está intervenido acaba como los países de Latinoamérica, y no me gustaría parecerme a ellos". "Cerca de 1,7 millones de personas faltan al trabajo todos los días, pero la culpa siempre es del mal empresario, somos muñecos a los que culpar de todo lo que pase".

Antonio Garamendi, presidente de CEOE. Cristina Villarino.

EspañaHablando sobre España Garamendi: "Si el diálogo social es 'o lo tomas o lo dejas', lo que queda es una dictadura, lo público ha invadido lo privado"

"Este Gobierno ha puesto de moda los reales decretos, que son reglamentos como hacía Franco".

"Ahora nos quieren hablar de la democracia en la empresa, ¿alguien piensa que se va a invertir en España con el anuncio de esta norma?"

"Yolanda Díaz está comiendo el espacio a los sindicatos y me preocupa porque deben tener su sitio".

"Un país que está intervenido acaba como los países de Latinoamérica, y no me gustaría parecerme a ellos".

"Cerca de 1,7 millones de personas faltan al trabajo todos los días, pero la culpa siempre es del mal empresario, somos muñecos a los que culpar de todo lo que pase".

Publicada 1 marzo 2026 02:00h

Las claves nuevo Generado con IA

Antonio Garamendi (Guecho, 1958) se reconoce atónito por la "violencia verbal" que se lanza en las últimas semanas contra el mundo de la empresa.

En la cabeza del presidente de la patronal CEOE están los insultos vertidos esta misma semana por Ione Belarra, portavoz de Podemos, contra Juan Roig y Ana Botín. Al primero lo llamó "ser despreciable" y a la segunda "avariciosa".

Son la punta del iceberg de una tendencia que ha ido a más en las últimas semanas. Una andanada antiempresa que inició el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace unas semanas durante la firma del acuerdo con los sindicatos para subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

En aquel acto pidió a los empresarios "que paguen más" y cumplan "con su parte" para que haya un "aumento generalizado de los sueldos", olvidando que en promedio durante el pasado año subieron un 3,5%. Es decir, muy por encima de la inflación.

Un clima antiempresa al que también se han sumado los sindicatos y que empieza a preocupar entre los empresarios: se sienten como el "pimpampum", a los que se busca culpabilizar de todo lo que ocurre.

Antonio Garamendi. Cristina Villarino

En medio de esta vorágine, Antonio Garamendi atiende a EL ESPAÑOL para defender al mundo de la empresa y tender la mano para reconducir un clima que no ayuda a que España siga siendo ese "cohete" económico del que Pedro Sánchez presume día tras día.

El Gobierno ha pasado de la España del "cohete" al "España va como nunca". ¿Comparte la CEOE el diagnóstico?

Es como todo en la vida. Dependiendo de dónde mires te sale una foto u otra.

Es verdad que España ha crecido un 2,8% en 2025. Es verdad que está por encima de la mayoría de Europa.

Hay un impacto enorme, afortunadamente, del turismo. Ese récord de casi 100 millones de turistas y un ticket por persona que ha subido están ahí. Por eso hay que cuidar ese efecto.

Pero también faltan políticas empresariales de más libertad, que generarían más industria. Necesitamos mucho más empuje industrial, volver a la 'estrategia 2020', que tenía como objetivo que el 20% del PIB fuera industrial. Con el sector energético ahora estamos en un 16%. Sin él, en el 12%.

Ahí es donde habría que empujar. Y más tras los anuncios de que se van a cerrar nucleares, que son mensajes más populistas que económicos.

Además, el gasto público influye muchísimo en ese crecimiento. Tiene un peso importante que habría que revisar, porque llevamos sin Presupuestos Generales del Estado desde hace 3 años. Los últimos son de la legislatura anterior.

Faltan políticas empresariales de más libertad que generarían más industria. Necesitamos mucho más empuje industrial

Esto en una empresa no se entendería. Si fueras el dueño, apartarías al CEO y pondrías a alguien que generara esos presupuestos para no quedarte sin empresa.

Todo ello en un momento de gran crecimiento de la población por la migración.

Otro dato que hay que tener presente. Hay 10 millones más de personas en España. Eso significa más gasto. Un gasto que puede estar empujando en más de un punto la economía. ¿Va mal? No. Pero hay que ver por qué, cómo y de qué manera.

Sí, pero los índices de desigualdad cada vez son mayores.

Desigualdad de la que se acusa a los empresarios. Se habla de los oligarcas, que somos los trituradores de salarios. Es muy fuerte lo que se ha dicho en estos últimos días. Se habla de cuántas veces cobras o no el salario mínimo... Cosas descabelladas. Todo para ir contra el mundo de la empresa privada.

Pero es todo lo contrario. Lo público ha invadido absolutamente lo privado. En el bolsillo de las personas no está el dinero que debía estar porque lo tiene el Estado para hacer lo que quiere.

¿A qué se refiere?

Puede ir muy bien la economía. Pero si la gente va a hacer la compra y no le da, o ve que hay escasez de vivienda, la culpa no es del capitalismo agresivo ni de los oligarcas. La culpa es de que durante muchos años no se ha hecho ninguna vivienda. Y lo queremos resolver modificando el derecho a la propiedad. Hacemos la ley de los okupas o topamos los alquileres porque si no, la gente no tiene vivienda.

Una librería del despacho de Antonio Garamendi. Cristina Villarino.

El actual Gobierno lleva muchos años activo y aquí podría haber muchísimas viviendas. Pero esto es responsabilidad no sólo del Gobierno: también de las comunidades autónomas, de los ayuntamientos, etcétera. Desde luego, la culpa luego no es de los propietarios o de la gente que no ha podido ahorrar.

¿Le preocupan las políticas públicas?

Nosotros pedimos la deflactación del IRPF para que el dinero se quede en el bolsillo de los ciudadanos. Pero aquí es el Gobierno el que cada vez que sube el salario mínimo interprofesional (SMI) engorda sus arcas.

Mientras, 1,7 millones de personas faltan al trabajo todos los días. Pero la culpa siempre es del mal empresario, porque lo que tiene que hacer es pagar todos estos desmanes y además subir los salarios.

Por cierto, la media de subida de los convenios fue del 3,5% en 2025. Lo digo porque está muy por encima de lo que subió el Estado a los funcionarios. Y está la temporalidad, que se ha desplomado en el empleo privado. En cambio en el empleo público roza casi el 30%.

El salario mínimo interprofesional (SMI) también provoca desencuentros con el Gobierno.

Ahora se encarga de llamar a expertos para hacer la media salarial, para que el SMI llegue al 60%. Curiosamente quitan de la ecuación la agricultura, la pesca, el servicio doméstico. Y eso provoca que suba la media. Y les pillamos. Los ministerios de Economía y Hacienda se dieron cuenta, pero no ha valido para nada.

En esta situación te encuentras con comentarios duros. Incluso la ministra se permite el lujo de decir que no tenemos sensibilidad cuando muere un trabajador.

Esto fue cuando ustedes se negaron a pactar la reforma de la ley de prevención de riesgos laborales.

El actual Gobierno lleva muchos años activo y aquí podría haber muchísimas viviendas

Lo que no se puede hacer es trufar proyectos legislativos con temas que no puedes colar por otro lado. La intención es que los sindicatos entren en las pequeñas empresas que no están sindicalizadas, y que lo hagan por obligación.

Yo creo que los sindicatos son fundamentales y que son necesarios. Pero lo que no me vale a mí es que nos montemos un régimen intervencionista y que usemos la ley de prevención de riesgos laborales para hacer otras cosas que no tienen absolutamente nada que ver con la prevención de riesgos laborales. En cambio, del absentismo, de las incapacidades temporales, de cómo mejoramos la salud de los trabajadores... De eso no hablamos.

Citando a Pepe Álvarez, ¿a los empresarios les importa una mierda la seguridad de los trabajadores?

Me parece increíble oír eso. Es una falta de responsabilidad y radicalizar las cosas. Pepe sabe que no es así.

Pepe se desconecta consigo mismo. En España hay 4.500 mesas abiertas de negociación colectiva donde también se habla de prevención.

¿Que no tenemos sensibilidad? Que vean los convenios y las fundaciones, como la de construcción. Cuidado con las palabras gruesas, las descalificaciones y el plantear todo en campañas políticas que lo único que hacen es dividir a la sociedad.

Nosotros en lo que no estamos es en que los sindicatos se metan en las pequeñas empresas cuando ellos no están.

Las normas hay que mirarlas bien. El Gobierno siempre incorpora aspectos con un interés de parte que no tiene nada que ver (en este caso con los riesgos laborales).

El Ministerio de Trabajo es de todos. Pero la ministra dice que es de los trabajadores. Me parece fenomenal. Pero cuando dice eso está excluyendo a los empresarios y los autónomos, que son los que generan riqueza.

Vamos, que podemos decir que el diálogo social ha muerto.

No, no está roto. Una parte importante de lo que están haciendo es escenificación. Mi relación personal con Pepe o con Unai es muy buena y los canales están abiertos. En el mundo nuestro, el diálogo sigue fluyendo.

Nuestra obligación es seguir hablando a pesar del Gobierno. El diálogo social es la mejor infraestructura que tiene un país porque genera la paz social. Tirar a la basura un trabajo increíble de hace 50 años… Por nuestra parte, no va a ser así.

Los sindicatos son fundamentales y que son necesarios. Pero lo que no me vale a mí es que nos montemos un régimen intervencionista y que usemos la ley de prevención de riesgos laborales para hacer otras cosas que no tienen absolutamente nada que ver

Nosotros vamos a hablar claro, pero lo que no vamos a hacer es insultar ni faltar a la verdad. Seguimos tendiendo la mano para hablar y ponernos de acuerdo.

Lo que es increíble es que tenemos un país radicalizado, donde los extremos nos mandan pese a que la mayoría de la gente estamos en el centro. Parece que aquí la radicalidad nos está mandando y que hay que decir cada vez más barbaridades.

Pero usted dijo el otro día que estaba dispuesto a ir a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a denunciar que no hay diálogo social.

Hombre, es que para hacer la evaluación de la reforma laboral ni nos han llamado. Se ha puesto de moda lo de los expertos, que no sabemos ni quiénes son. O los reales decretos, ya ni ley. Que son reglamentos, como hacía Franco.

¿Cuál es el tema? La Organización Internacional del Trabajo dice que el diálogo social tripartito es entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores. Y el bipartito es sólo el de empresarios y trabajadores.

Las firmas que están haciendo por todo lo alto no son acuerdos del diálogo social. Y no me apunto a un acuerdo del diálogo social, como dicen. Yo acuerdo en el diálogo social.

Si el diálogo social es un ‘o lo tomas o lo dejas’ y te quedas fuera, de lo que hablamos es que eso es una dictadura.

Eso es lo que terminaremos denunciando en la OIT. Y a eso hay que sumar los ataques directos.

Por ejemplo lo que dijo Ione Belarra esta semana cuando llamó "ser despreciable a Juan Roig" en el Congreso.

Aprovechando la inmunidad parlamentaria se están diciendo barbaridades sobre personas y sobre empresas. Entiendo que el 1 de mayo está cerca y pueden pasar estas cosas.

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Pero no entiendo las descalificaciones tan brutales de los últimos días. A mí no se me ha oído decir nada semejante, ni lo voy a decir.

En un evento celebrado por EL ESPAÑOL, Álvarez y Sordo decían que la patronal tiene una ideología concreta apuntando hacia Vox. Sin embargo, los de Abascal decían esta semana que al Ibex le va muy bien con el Gobierno mientras que al españolito cada vez le va peor. ¿Tiene la CEOE ideología?

En la CEOE no hay ideología. Creemos en el mercado libre y en la iniciativa privada dentro de una democracia liberal y social de derecho.

Son otros los que se están situando en los extremos y están haciendo política descalificando a la gente.

En muchos casos, los sindicatos están renunciando a su liderazgo. Porque les está arrollando la propia ministra con sus temas.

Visto lo visto... ¿Será posible renovar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que tienen ustedes que negociar?

Nosotros hemos cumplido el anterior. Pero en la otra parte no se quiere hablar del absentismo.

Tiene que haber respeto a tu interlocutor, Yo no voy a insultar a nadie si me voy a sentar con él en la mesa para empezar en un proceso de escucha.

Los sindicatos se han desmarcado con un comunicado en el que hablan de lo que no han conseguido del Gobierno. Pero, si quieres llegar a un acuerdo, cuéntamelo a mí, desde la discreción.

Hay otro problema, en este caso con el SMI. Y es que el Gobierno y los sindicatos se pretenden saltar el Estatuto de los Trabajadores suspendiendo los complementos de absorción. Si acaba ocurriendo, vamos a ir a los juzgados.

Aprovechando la inmunidad parlamentaria se están diciendo barbaridades sobre personas y sobre empresas. Entiendo que el 1 de mayo está cerca y pueden pasar estas cosas

Todos están encantados con la reforma laboral. Pero si nosotros llegamos a saber que el Gobierno iba a faltar al acuerdo dándole al PNV los convenios autonómicos, no lo hubiéramos firmado. Porque para nosotros la libertad de la empresa de elegir es fundamental.

La ministra ha cambiado 63 veces normas del Estatuto de los Trabajadores. Y ahora quiere volver a hacerlo con un reglamento para suspender los complementos de absorción.

Convocaré el comité ejecutivo de la CEOE por ello, porque no vamos a aceptar una premisa que es irreal.

También está la legislación para "democratizar las empresas" que quiere empezar a negociar el Gobierno.

Ahora nos quieren hablar de la democracia en la empresa. Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿De que los pequeños empresarios regalen una parte de su empresa, de que los sindicatos sean los que manden, que las empresas del Ibex les entreguen el 10% de las acciones?

¿Pero alguien piensa que se va a invertir en España con el anuncio de esta norma, que es populista de arriba abajo, que no tiene nada que ver con lo que es una empresa? ¿Alguien piensa que España es seria con este tipo de anuncios, aunque luego no salgan adelante?

Ahí parece que los sindicatos se sienten a gusto. Creo que se están equivocando.A la hora de la gestión, las empresas son lo que son y tienen que tener su función social y su responsabilidad.

EL ESPAÑOL-Invertia entrevista a Antonio Garamendi, presidente de CEOE. Cristina Villarino

Estamos viviendo un final de mandato que es brutal. Los empresarios somos el pimpampum. Y la responsabilidad de todo lo que pasa en este país parece que es que es nuestra.

Ha mencionado en varias ocasiones a Yolanda Díaz, que ya ha anunciado que no liderará Sumar en las próximas elecciones generales. ¿Cómo valora su mandato? ¿Cree que rebajará las presiones a las empresas ahora?

Bueno, la legislatura pasada fue muy complicada. Recuerden que nos cayó el covid. En el que las empresas actuaron con una generosidad impresionante, igual que en la dana. Todo funcionó a pesar de que todo el mundo estaba encerrado en casa.

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En ese momento hubo que activar los famosos ERTES. También se tuvieron que activar las líneas de financiación del ICO, que no dependían de esta ministra, y otras medidas similares para que las empresas no murieran y preserváramos el empleo.

Hubo una serie de acuerdos firmados que fueron fruto de la responsabilidad. La situación provocó que fuera así.

Y llega la reforma laboral. Era una norma que en realidad reclamaba la Comisión Europea para reducir la temporalidad, que era muy alta. Y era necesaria para poder recibir los fondos Next Generation.

Se firmó. Y también firmamos la Ley Rider. No tenía sentido cómo estaba ese espacio en España. Estos trabajadores estaban en el limbo porque su situación no estaba legalizada.

Pero después, con la cesión al PNV, empieza el deterioro de las cosas. A partir de ese momento, y con los fondos europeos, el Ministerio ya se quita la careta, sale a su espacio. A recortar la libertad de empresa y su gestión ordenada.

Pero insisto. El Ministerio de Trabajo le está comiendo el espacio a los sindicatos y a mí eso me preocupa. Creo que los sindicatos tienen que tener su espacio real de negociación.

La política está invadiendo estos espacios de sociedad civil que están en la Constitución. A los agentes sociales se nos está excluyendo, y especialmente a las empresas. Somos muñecos a los que echar la culpa de absolutamente todo lo que pase. Ya sea en el comercio, en la sanidad, etcétera. No se libra nadie.

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Este año tiene que haber comicios en la CEOE. ¿Se va a presentar Antonio Garamendi a la reelección? Se rumorea que Gerardo Cuerva puede volver al ruedo…

Cuando llegue el momento lo diré. Cuando toque, después del verano, hablaré con las empresariales de España. Y haré lo que tenga que hacer.

En general, nos inspira la responsabilidad. Yo no voy a estar aquí por intereses personales. Puede haber alguno que los tenga, yo no. Si tengo que seguir, seguiré. Y si lo tengo que dejar porque así se considera, lo haré.

¿Cree que Juan Carlos I, tras los documentos desclasificados sobre el 23-F, debe volver a España?

Los papeles del 23-F ratifican la función de la Corona y lo importante de una institución como esta. En aquel momento fue capaz de sostener la democracia que tenemos.

Ese comentario del propio Juan Carlos I a Milans del Bosch cuando le dice: "¿Tú qué quieres, tener otra guerra?".

Juan Carlos I puede venir a España cuando considere. No tiene ningún impedimento y es algo que tiene que decidir él. Si quiere venir a España, puede venir.

Ahora tenemos al maravilloso rey Felipe VI, que también representa de la mejor manera a la institución, yo creo que de una forma excepcional. Él está planteando: "Señores, volvamos a una España unida, a una España de consenso, a una España de diálogo".

¿Alguien piensa que España es seria y va a invertir cuando se dice que los sindicatos van a ocupar el 50% de los consejos de administración?

Afortunadamente, la Corona es una institución que da confianza y que pone en orden muchas cosas que sinceramente hoy en día están en desorden.

Con todos los casos de corrupción y la inestabilidad que rodean a este Gobierno… ¿Cuánto cree que le queda a esta legislatura?

Esa pregunta se la tienen que hacer a otro. Nosotros somos meros espectadores.

Es el presidente del Gobierno el que tiene la llave para que haya unas elecciones. No sé si tiene que haberlas, pero sí reclamo moderación.

El mundo de la empresa, respetando las ideas de todo el mundo, lo que necesita es siempre moderación, tranquilidad.

Un espacio de confianza, donde haya seguridad jurídica, estabilidad regulatoria, calidad de la norma, respetando profundamente las ideas.

Una fotografía en el despacho de Antonio Garamendi en la que aparece saludando a Felipe VI. Cristina Villarino

Pero lo que no tiene mucho sentido es vivir en la dinámica de violencia verbal actual porque va en contra de los intereses de nuestro país, de la economía.

Tristemente, el ciudadano nota estas cosas. No me gustaría acabar en un país intervenido en aspectos que ya hemos conocido en Latinoamérica. No me gustaría parecerme a ningún país de esos.

Me gusta vivir en un país en libertad, por supuesto, con un componente social. Nosotros aprobamos y estuvimos totalmente de acuerdo en la renta mínima. La gente se olvida de eso. Es uno de los temas en los que hemos participado.

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Pero no podemos compartir esa frase de que hay que trabajar menos para vivir mejor. Nosotros pensamos que hay que trabajar, que es parte de la dignidad de las personas. Y vamos a estar en esa línea.

A mí me gusta navegar. Si toca ceñir y viene mar de fondo, pues es igual. Pero nosotros siempre tenemos que tener independencia de la buena, con sentido de Estado, que es querer a tu país.

Puede haber gente que lo entienda o que no lo entienda, pero lo decimos porque pensamos que es bueno para España.

Pero si algo echamos de menos es lealtad institucional. Creo que es fundamental respetar las formas, las leyes y las instituciones. Esa es la clave de la democracia.

Echo mucho de menos esa lealtad institucional. Ese es el resumen de la situación que vivimos. Siempre vamos a estar, no para sumar, sino para multiplicar.

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