Menos delantal y más app. Por comodidad o pereza, se tira cada vez más de comida rápida, una tendencia que nos perjudica a nivel físico, metabólico y mental
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Regala esta noticia Añádenos en Google 05/06/2026 Actualizado a las 00:22h.Lo de pasarse horas y horas removiendo la cazuela, como hacían las abuelas, o el simple gesto de abrir la nevera y pensar qué plato ... podemos preparar para cenar son rutinas que están cayendo en el olvido. Cada vez se cocina menos: las nuevas generaciones prefieren tirar de app y pedir comida a domicilio que ponerse el delantal. Una pizza, la hamburguesa de moda o un pad thai de pollo del que tenemos antojo nos llegan a casa en apenas unos minutos listos para hincarle el diente. ¡Así de fácil! La comodidad y la pereza se han convertido en los ingredientes principales de una nueva forma de alimentación: la de la llamada 'Generación Delivery', una tendencia que sigue ganando terreno frente a la comida casera, pero en la que escasean las opciones saludables y que puede acarrear serias consecuencias para la salud.
Rebeca Pastor, dietista-nutricionista infantil, achaca este cambio de costumbres a la falta de tiempo derivada de la vorágine del día a día que nos atrapa y obliga a recurrir a soluciones rápidas, pero que la mayor parte de las veces carecen de nutrientes básicos para la salud. «La comida rápida triunfa porque resuelve problemas reales: tiempo, cansancio y comodidad. El problema no es que una familia tire de un plato preparado un día porque llega cansada o no tiene tiempo. Eso es la vida real. El problema aparece cuando eso se convierte en la base de su alimentación», afirma la especialista, conocida en redes como @mypersonalfoodrebeca.
¿Y qué le pasa a nuestro cuerpo cuando cocinar se queda fuera de nuestra rutina? El consumo habitual de platos preparados perjudica el cuidado de la salud a nivel físico, metabólico y mental. Frente a una comida casera hay diferencias: «No todos los platos preparados son iguales y no toda comida casera es automáticamente nutritiva, pero cuando cocinas en casa decides cuánto aceite usas, cuánta sal, qué ingredientes lleva y cuánto protagonismo tienen las verduras o las legumbres», destaca la autora de varios libros sobre nutrición infantil.
El impacto en los niños
Los platos preparados suelen tener bastante sal, grasas de mala calidad, azúcares añadidos, poca fibra... Para el doctor Manuel Landecho, médico internista de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), si a la comida rápida se le suma la nula o poca actividad física, se desencadena un peligroso cóctel, con efectos muy perjudiciales.
«La combinación de una dieta hipercalórica y ultraprocesada con el sedentarismo puede crear un estado metabólico que favorece la carcinogénesis por varias vías al mismo tiempo: obesidad visceral, resistencia a la insulina, inflamación sistémica y disbiosis intestinal. Algunos autores atribuyen a estos factores hasta un 30-50% de todos los cánceres», argumenta el especialista de la CUN.
La pizza es uno de los productos que más se piden a domicilio, pero a juicio de Pastor, «no hay que demonizarla». «No es lo mismo compartir una pizza acompañada de una ensalada que comerla varias veces por semana junto con refrescos o patatas fritas». Le siguen las hamburguesas. Los ultraprocesados están bajó la lupa de los expertos. Incluso se cuelan en productos aparentemente saludables como ensaladas ya preparadas.
«Hay que evitar combinaciones que vayan muy cargadas de salsas, queso, bacon o rebozados. Si la cantidad de verduras no es mayoritaria, hay que dejar de considerar que es un plato de verdura como tal», advierte la especialista. No obstante, señala que un 'delivery' también puede ser saludable. Simplemente debemos saber qué pedir. «A veces hablamos del delivery como si automáticamente significara comer fatal y no tiene por qué. Hoy puedes pedir un poke o una ensalada completa bien montada, unas legumbres, arroz con verduras… Hay opciones bastantes razonables», apunta.
A los expertos también les preocupa la relación que se está perdiendo con la comida y cómo esta tendencia puede afectar a los niños. Si un crío crece viendo que las comidas siempre vienen envueltas o en una caja y que escasean los productos de calidad, acabará normalizándolo. Sin caer en el alarmismo, Pastor asegura que «el paladar también se educa» y que cuando un niño se acostumbra a sabores muy intensos dulces o salados, «después un plato sencillo le puede parecer aburrido o poco estimulante».
El doctor Landecho, por su parte, advierte de que para las generaciones venideras, el impacto puede ser doble. Por un lado, una mayor incidencia de cánceres relacionados con la dieta. Por otro, la aparición de algunos tumores a edades más temprana como se ha observado en la última década con el incremento del cáncer colorrectal en menores de 50 años», advierte.
Opciones 'healthy' para cocinar rápido y un 'salvavidas'
«Lo importante no es cocinar perfecto, sino intentar que la comodidad no nos aleje del todo de los alimentos reales», desliza la nutricionista Rebeca Pastor. Si es por tiempo, hay opciones 'healthy' de las que tirar: «abrimos judías verdes cocidas en conserva, un bote de garbanzos cocidos, tomate partido y bolsita de lechugas variadas, aliñamos con aove y una fruta. Se tarda más en contarlo que en montar el plato». Para quienes no tienen tiempo de cocinar, propone tener en la despensa el alimento que considera «salvavidas»: un bote de legumbres cocidas. A su juicio, se trata de un alimento totalmente infravalorado. «Son rápidas, económicas, saciables y nutricionalmente maravillosas. Puedes hacer mil recetas con ellas frías o calientes, con o sin caldo. La alimentación muchas veces depende menos de la fuerza de voluntad y más de lo que tienes al alcance de la mano», zanja.
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