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Generación Pokémon: los 'game over' en la vida real para quienes se hicieron con todos

Generación Pokémon: los 'game over' en la vida real para quienes se hicieron con todos
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Las brechas entre franjas de edad y el problema de la vivienda marcan a los jóvenes que se criaron con estas criaturas

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Leticia Aróstegui 30 aniversario Generación Pokémon: los 'game over' en la vida real para quienes se hicieron con todos

Las brechas entre franjas de edad y el problema de la vivienda marcan a los jóvenes que se criaron con estas criaturas

Guillermo Villar

Viernes, 27 de febrero 2026, 13:06

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La vida de Carlos Pavón (29 años) siempre ha estado ligada al anime de Pokemon. Su tío le regaló el Pokemon Amarillo a los 3 años y con Pokemon Oro, en la siguiente hornada de criaturas, ya fue consciente de todas las metas que lograba en esta saga de videojuegos, algunas más adultas. «Hasta en la mazmorra de Silph SA [guarida de los malhechores] me ponía nervioso como si estuviera haciendo algo que no debía y tuviera una cuenta atrás», cuenta a este diario.

«Los valores que nos ha inculcado Pokémon me definen bastante», afirma Carlos. Pero sabe que la realidad fuera del videojuego es distinta y que «lidiar con la gente mala no es como un combate contra el Team Rocket»: «En la vida real las adversidades te golpean y si no eres tú mismo quien escribe tu camino, con o sin ayuda de tus amigos, nadie lo hará por ti». Y lo relaciona con la situación actual para jóvenes como él donde es «difícil hacerse a uno mismo», con «trabajos precarios, sueldos bajos, muchas horas, condiciones laborales muy regulares y tratar con gente que no sea de tu agrado».

«En Pokémon el dinero es un recurso en el que prácticamente ni te esfuerzas activamente en conseguir. Simplemente es una consecuencia de avanzar. Al Carlos de fuera del videojuego le faltan muchas veces las ganas de seguir adelante», sopesa.

La renta neta mediana de las personas menores de 35 años, aquellas que han vivido en la época de Pokemon, es la que más ha descendido entre los grupos de edad (más de un 20% desde 2002 hasta 2022). Contrasta con la subida de los grupos de edades más avanzadas.

En la riqueza mediana neta el contraste es mayor: la cuantía desciende más de un 70% en el sector de los más jóvenes. Pero en el caso de los mayores de 75 años, el valor se duplica.

Esto incide en la vivienda: en 2002, dos terceras partes de los jovenes menores de 35 años tenían una vivienda. Ahora que les toca a ellos, los que la obtienen no llegan a la tercera parte. Es, de nuevo, un descenso desigual por franjas.

AUX STEP FOR JS

«Creo que las personas de nuestra generación tenemos más dificultad», considera Carlos. Como en los videojuegos, el entrevistado ha tenido que buscar atajos en la vida con «trabajo nocturno a 24 horas para cobrar el plus de nocturnidad y que quede un sueldo como el que tendría a 40 horas», para centrarse en su pasión, Retratosanime en redes: «El trabajo no es mi vida, es solo una forma de farmear dinero. Lo que me llena es dibujar e invertir tiempo en mis proyectos personales».

«Llevo dos meses en un piso a mi nombre», cuenta sobre la vivienda. Pero no es para él lo normal y ve que también la consiguió con esos atajos de la partida en la vida real: le ayudaron su madre y el Instituto Catalán de Finanzas y aceptó «un piso pequeño, en un pueblo y en una zona conflictiva». «La gente como yo que creció con Pokémon lo tiene muy difícil para tener acceso a una vivienda de su propiedad». El CIS revela cómo la vivienda ha evolucionado hasta ganar mucho poder dentro de las preocupaciones de los españoles.

Una brecha en las expectativas

La generación Pokémon se enfrenta así al contraste de las expectativas: «De niño te fijas en el protagonista, un chico joven, dinámico, con sueños grandes y metas altas que acaba consiguiendo», afirma Carlos. Y aunque él vio pronto que «la meritocracia no existe y la ambición no suele traducirse siempre en resultados», no se libra del impacto: «Te crea frustración saber que, por mucho que lo intentes y te esfuerces, puede venir otra persona con la mitad de talento y ganas que tú y consiga lo que persigues».

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Artículos del universo Pokémon, incluido el popular juego de cartas y el fenómeno global 'Pokémon GO'. AFP, EFE / Pilar Bernal Zamora

Este contraste también lo ve Vicente Bay, doctor en psicología especializado en la teoría de la discrepancia del Yo, acuñada por Higgins en 1987. «Cuanto mayor sea una discrepancia entre nuestros distintos yoes, el Yo Actual, el Yo Ideal y el Yo Debería, mayor será el tipo de malestar psicológico asociado a dicha discrepancia», explica. Entiende sensaciones como las de Carlos: «En Pokémon, el protagonista, el Yo Actual, va evolucionando hasta convertirse en el mejor entrenador de Pokémon, su Yo ideal». Cuando ambos yoes se acompasan, llega la satisfacción, pero no sucede así en la vida real.

Uno de los tratos con los que los jóvenes intentan alinear sus yoes Actual e Ideal es tener estudios superiores (destacan en el CIS aquellos de 25 a 34 años), sin que por ello llegue la recompensa. Carlos estudió dibujo, diseño e inglés y tiene experiencia en el desarrollo de videojuegos, pero estas medallas no le han dado más resultados: «Me siento un 300% más preparado en muchas cosas que la mayoría de personas de las generaciones pasadas, pero tampoco se ha traducido en una mejor calidad de vida o en trabajos mejor pagados».

En consecuencia, más discrepancia, emociones más negativas y, según Bay, el «Yo debería, la parte moral de nuestra identidad». «Cumplir con el deber, aun en ausencia de las gratificaciones soñadas, nos permite salvaguardar cierta dignidad ante la sociedad y mantener la conciencia tranquila», cuenta, pero la contrapartida a esto es más frustración. Este doctor habla del caso extremo del síndrome de Hikikomori en Japón, «jóvenes que, abrumados por las altísimas exigencias sociales del Yo Debería nipón, prefieren permanecer recluidos y alejados del mundo».

Para Bay más frecuentes son quienes cambian «esa realidad adulta, que perciben exigente, arriesgada y poco gratificante, por otras opciones más seguras, de menor compromiso y plagadas de estimulantes recompensas». En política, ahora un mayor porcentaje de los jóvenes está escorado a la derecha, punto en el que sí se parecen al grupo de edad avanzada. «Siento que nuestra generación sobrevive en vez de vivir y es normal que se luche por un cambio y mejores condiciones», razona Carlos. No le sirven estas metas rápidas de Pokémon para ser optimista: «Me gustaría creer que el cambio llegará pero creo que será tarde para nuestra generación».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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