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'Gertru', la cancerbera de ZP

'Gertru', la cancerbera de ZP
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La zozobra en los socialistas por la imputación del expresidente se extiende a quien ha sido 26 años su «persona para todo»

Secretaria bajo sospecha

'Gertru', la cancerbera de ZP

La zozobra en los socialistas por la imputación del expresidente se extiende a quien ha sido 26 años su «persona para todo»

Regala esta noticia Añádenos en Google La secretaria de José Luis Rodríguez Zapatero, Gertrudis Alcázar Giménez, en una entrevista para el documental 'La última llamada'. (R. C.)

Paula De las Heras y Lourdes Pérez

Madrid

24/05/2026 a las 00:08h.

La conmoción no es equiparable, pero se aproxima por la afectividad que trenza las relaciones de militancia en el Partido Socialista. No hay zozobra que ... supere, en la pesadilla en que han hundido a los socialistas los 88 folios del auto redactado con oficio forense por el juez José Luis Calama, a lo que representa la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de las conquistas en derechos sociales, el que selló el final de ETA, el que transitó por sus dos mandatos sin la mácula de la corrupción. Nadie encarnaba la rectitud ética para la izquierda como ZP, pero la onda expansiva de su caída en desgracia también contamina la honorabilidad que se daba por acreditada, hasta ahora, de su escudera más fiel; de la estricta controladora que discriminaba los salvoconductos de acceso al mandatario en Moncloa y en Ferraz; de la celosa «guardiana» de su agenda —y de sus secretos—; de «la persona para todo», en definitiva, de Zapatero desde hace un cuarto de siglo: María Gertrudis Alcázar Jiménez, la eterna secretaria del emblema progresista hoy investigado por la Audiencia Nacional. Como ella, citada 27 veces por el juez instructor en la resolución con la que levantó el martes el secreto del sumario, cuyo contenido completo está a punto de detonar, y que fue cacheada por la UDEF ante la sospecha de que pudiera destruir pruebas en la oficina oficial del expresidente en la madrileña calle Ferraz, a un puñado de pasos del cuartel general del PSOE que no gana para sobresaltos.

Fue ese triunfo el momento fundacional de la colaboración, primero, y sintonía, después, de «Bambi» con Gertrudis Alcázar, ciudadrealeña de Daimiel que formaba parte ya hace 26 años del batallón de profesionales adscritos a Ferraz. Una socialista de la que apenas existen imágenes públicas y sobre la que las fuentes consultadas coinciden en subrayar su relevancia como leal cancerbera del exmandatario, aunque a partir de esa unanimidad el retrato bascule entre las bondades por su afabilidad y eficacia y las maldades por la hosquedad y reserva de su carácter. La 'Ofelia' de ZP —han menudeado en las inclementes redes sociales los comentarios y memes que la aparejan, por su apariencia, a la mítica secretaria de los cómics de 'Mortadelo y Filemón'— se tomó muy en serio su papel de acorazadora de su jefe desde aquella noche de 2004, teñida por el luto de los atentados yihadistas en Madrid del 11-M- en que Zapatero se impuso en las generales y enfiló hacia La Moncloa. Lo cuenta la exdirectora de Comunicación del entonces presidente, Angélica Rubio —cómo «Gertru» se afanó en que cargos y militantes lo «dejaran respirar»—, en el documental 'La última llamada'. «Te vas haciendo un poco rígida. Empieza una carrera de ponerte en la puerta y decir 'No, no se pasa'», relata la propia aludida en esa misma serie de Movistar Plus que se asoma al legado político y a los intramuros del poder de los cuatro inquilinos del complejo monclovita que aún siguen vivos.

La colaboradora «buena gente», «inteligente» y «fiel» es, para otras voces, hosca e «imperativa»

Días después de aquella victoria en las urnas —que podía ser esperable, según los socialistas, y sorprendente para casi todos los demás—, Rubio y 'Gertru' se perdieron por las instancias del palacio presidencial y acabaron haciendo saltar por desconocimiento las alarmas de la Guardia Civil. Han pasado más de dos décadas de un susto que el martes se hizo inquietantemente corpóreo, punzantemente real: fue esta vez la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional, la temida UDEF, la que entraba en la oficina del expresidente en la calle Ferraz para proceder a un registro, palpar a 'Gertru' por si trataba, por ejemplo, de borrar su móvil y llevarse material que puede resultar compometedor para su jefe y ella misma.

«Una loca de los correos»

De un plumazo judicial, la «buena secretaria, trabajadora y discreta», como la describe, aséptico, un exministro que descarta que su influencia sobre Zapatero alcanzara a las decisiones políticas de éste, pasó a convertirse en sospechosa fundamental para la logística de una trama presuntamente corrupta, en medio de la estupefacción de la familia socialista. «La mujer inteligente, prudente, con mucho carácter y leal 100% a ZP», «la pobre 'Gertru', buena gente, la más fiel que va a acabar imputada» —se duelen dos integrantes de la antigua cúpula del PSOE— habría custodiado, entre otros ilícitos, el 'mail' que el instructor asocia a los manejos de la red. Alcázar, según dicen, es «una loca de los correos», su vía predilecta para comunicarse. Cabe imaginar el escalofrío sobre lo que pueda hallar la UDEF.

«No era una persona de relación cordial o fácil, hizo valer su papel de jefa de Secretaría. Hablaba con tono arisco e imperativo a los trabajadores que tenía asignados», trazan otras voces un perfil menos benevolente con 'Gertru', quien entregaba a Zapatero la estremecedora cifra de parados durante la Gran Recesión, la que supo lo que el líder de la izquierda tuvo que capitular en el Congreso ante la austeridad draconiana impuesta por Bruselas, la que vivió junto a él las emociones de la tarde en la que ETA puso punto final a sus asesinatos. Pero, objetan los críticos, Alcázar no es comparable a la actual secretaria de Pedro Sánchez, que trabajó también con el PP y con «un conocimiento administrativo» más hondo. Es el dibujo más severo de alguien poco dado a intimar en los bares de Ferraz, con una hermana —Antonia, alcaldesa de Velilla de San Antonio (Madrid)— que se sentará este miércoles en el banquillo acusada de prevaricar en un asunto local- y que se enfrenta a lo que siempre rehuyó: los focos de la fiscalización pública.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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