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Gorka Otxoa: «Hacer comedia es algo muy serio»

Gorka Otxoa: «Hacer comedia es algo muy serio»
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Encarna a Ernesto en 'Ni contigo ni sin mi', una película dirigida por María Ruiz acerca de una ruptura sentimental y el duelo que sigue a ella
Gorka Otxoa: «Hacer comedia es algo muy serio»

Encarna a Ernesto en 'Ni contigo ni sin mi', una película dirigida por María Ruiz acerca de una ruptura sentimental y el duelo que sigue a ella

Regala esta noticia Añádenos en Google Gorka Otxoa posa en el interior de los cines Verdi de Madrid. (Virginia Carrasco)

Iker Cortés

Madrid

17/07/2026 a las 00:07h.

Asegura Gorka Otxoa (San Sebastián, 47 años) que la comedia es un «vehículo maravilloso» para hablar de temas dramáticos y serios. Lo dice con conocimiento ... de causa. El actor, que empezó a ser un rostro conocido a mediados de los 2000 con 'Vaya semanita', el programa de 'sketches' de ETB, y que en 2009 protagonizó su primera película, 'Pagafantas', casi siempre se ha movido en las coordenadas del humor. Su última propuesta, que llega este viernes a las salas de cine, se llama 'Ni contigo ni sin mí'. Dirigida por María Ruiz, en la cinta da vida a Ernesto, un tipo que recibe los papeles del divorcio el día de su cumpleaños. Comedia de situación para abordar una ruptura sentimental y el duelo que le sigue.

–Primero, que me pareció muy divertida, y segundo, que aparte de ser graciosa, hablaba de temas muy importantes y dramáticos como es la ruptura de una relación, cómo afrontarla y el duelo, con esa primera fase de negación, de ceguera. No sé, me pareció que estaba muy bien escrita, muy bien dialogada y que, a pesar de tocar temas muy dramáticos y universales, lo hacía desde una comedia elegante y fina y que funcionaba muy bien.

–Da vida a Ernesto, un tipo que lleva seis meses separado de su pareja y que acaba de recibir los papeles del divorcio, pero no termina de creérselo. Lo que le cuesta al ser humano a veces aceptar la realidad, ¿verdad?

–Nos quedamos ahí enganchados. También es verdad que se mezclan muchas emociones como el miedo a la soledad. Pero sí, muchas veces pues ahí nos quedamos enrocados y no queremos ver la realidad también por no afrontar ese sufrimiento. Pero es la primera fase del duelo, toca sufrir, darse cuenta y pasar página. Han pasado seis meses y sigue creyendo que es una minicrisis, hasta que la ve con el vecino y estalla todo y comienza esta montaña rusa de emociones.

–Afortunadamente, el personaje tiene a Rober, el amigo al que da vida Adrián Lastra, una de esas personas que no parecen haber madurado del todo pero que son muy necesarias en los momentos más bajos.

–Él es un amigo fiel total. Siendo personas tan diferentes a todos los niveles, hay algo que les conecta ahí, que es una amistad eterna y él sufre mucho viendo a su amigo pasarlo mal. Entonces, pues intenta ayudarlo todo el rato, a veces con más acierto y otras con menos. La peli habla de diferentes amores, está el de la pareja, el relacional y está el de la amistad. Las parejas se vienen y van, pero los amigos perduran.

–La película se desarrolla en una localización y con tan pocos personajes que a veces parece una obra teatral. ¿Qué dificultades supone hacer una película así?

–Comentaba antes la directora, María Ruiz, que la limitación, que partía del productor para facilitar la producción, hizo que se desarrollara el ingenio más. Muchas veces, cuando te limitan, la creatividad hace que se te ocurran cosas que no se te ocurrirían si tuvieras más libertad y medios, y en ese sentido, yo creo que al final ha quedado una historia preciosa en la que la casa es un personaje más.

–La casa es espectacular.

–Sí, está en Tenerife. Queremos irnos allí todos de vacaciones. Además es así, de maderita, que parece que no es española y que estás en Estados Unidos, en California o en Hawái, encima de un acantilado... Ayudó también mucho la energía de la casa al rodaje.

–Ernesto es un tipo relativamente controlador, metódico y también algo inseguro. ¿Se parece en algo a él?

–Bueno, en algunas cosas igual sí. Yo no me siento muy inseguro en general, pero sí que soy un poco el que organiza en viajes, un poco producción (risas), pero todo sobre la marcha, ¿eh? Con margen de cambio y con cintura. Es que si no la organizo bien, mi vida, que es compleja, sería caótica. Pero, por ejemplo, no tengo nada que ver con esa huida hacia delante ni con esa negación.

Gorka Otxoa posa, minutos antes de la entrevista. (Virginia Carrasco)

–¿Es la comedia la mejor terapia para resolver una ruptura?

–Sí, la comedia yo creo que es un maravilloso vehículo para hablar de cosas dramáticas, de cosas serias. Y de hecho hacer comedia es algo muy serio. Pero sí, yo creo que en vez de ahondar y hacer una cosa muy dramática, muy intensa, que a veces puede alejar a la gente y llevarla a desconectar, pues la comedia me parece una herramienta muy interesante para hablar de esos temas. El origen es eso: hablar de un abandono y de que te dejan y darle la vuelta y hacer humor con eso y que la gente también pueda verlo. Si una película así ayuda a alguien a que relativice y a que haya más comunicación dentro de las parejas, para mí esto es suficiente.

–¿Es inevitable que el enamoramiento se acabe?

–Yo estudié psicología, aunque no haya ejercido nunca, y fisiológicamente a los dos años y pico termina. Pero, joe, luego hay otro tipo de enamoramiento que puede perdurar, que igual no es esa locura del principio, pero sí que se puede mantener la caída de baba. Es verdad que se transforma y evoluciona y que hay que adaptarse y nunca va a ser lo mismo pero, según pasa el tiempo, pues te vas conociendo más, hay más complicidad... Hay muchos grises en ese camino, pero hay mucho más que la parte del cosquilleo inicial.

–En la comedia, ¿debe haber líneas rojas?

–No, yo creo que si ponemos líneas rojas o nos las ponen externamente, pues al final el creador se va autocensurando y la comedia se acabaría, básicamente. Yo creo que hay que hacer humor con todo, con respeto y, sobre todo, teniendo en cuenta a las minorías y tal, teniendo más cuidado. Pero yo creo que no se pueden poner límites porque siempre va a haber un ofendido. Si no, acabaríamos haciendo, en vez de humor blanco, humor transparente. No podemos autocensurarnos porque si no, nos vamos a la mierda.

«No podemos autocensurarnos porque si no, nos vamos a la mierda»

–¿Qué tipo de humor le gusta a usted?

–Pues el mismo tipo de humor que me gusta interpretar, la verdad, que es humor que viene de la verdad, de personajes que sufren, lo pasan mal, que la cagan, que huyen hacia adelante.

–A Ernesto no le van las apps de citas. ¿Usted las ha llegado a usar?

–En mi caso llegaron tardísimo. He tenido algún colega que me ha dicho: «¿Qué le escribo?». Puedo ayudar poco en esos inicios: ¿Qué escribes? ¿Te pasas? ¿Te cortas? ¿Demasiado lento? ¿Quedamos? ¿No quedamos? Me parece muy complejo sin ver a la persona y ponerte a escribir ahí sin saber quién está detrás. Así que no las he trabajado y espero no trabajarlas en el futuro (risas).

El final de 'Machos alfa'

–El personaje de Manuela Velles, tan alocado y natural, cambia la dinámica de la película. ¿Cómo ha sido darle la réplica?

–Pues mi personaje flipa como fliparía yo. Mola mucho su evolución, con esa conversación que tienen en la que asegura que el amor no se puede forzar porque es un poco el espíritu de la película. Es un personaje maravilloso que irrumpe con luz y energía a raudales, pero que luego vamos descubriendo que es casi la más normal de todos.

–Su pareja en la vida real, Cristina Maisonnave, encarna a Laura, la mujer que ha solicitado el divorcio a Ernesto.

–No habíamos trabajando nunca juntos y lo hacemos justo escenificando que me ha puesto los cuernos y con ruptura (risas). Pero nada, somos actores y es lo que nos toca. De todas maneras entre nosotros hay mucho amor y María, la directora, nos comentaba que eso se ve en los personajes, en la forma en la que hablan y se miran. Fue una experiencia muy chula currar juntos y compartir juntos un rodaje, que es una cosa muy intensa.

–Acaban de rodar la sexta y última temporada de 'Machos alfa'. ¿Cómo se despide uno de un proyecto tan bonito y que les ha dado tanto?

–Pues eso, el duelo del que hablábamos, pasar página y no quedarte enganchado tampoco. Las cosas no son eternas. O sea, me da pena porque además teníamos un buen rollo entre nosotros y porque es un proyectazo, es una serie de nuestras vidas, sin duda, y de millones de personas por todo el mundo, pero ya se acaba, llegan otros proyectos y bueno yo creo que también está bien terminar arriba, ahora que está funcionando muy bien.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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