Al británico, ganador en Mónaco, Le Mans e Indianapolis, sólo le puede igualar en la actualidad Fernando Alonso
Regala esta noticia Añádenos en Google El piloto británico Graham Hill. (AFP) 06/06/2026 a las 20:27h.Este fin de semana se disputa el Gran Premio de Mónaco, uno de los más antiguos y sin duda el más prestigioso de la Fórmula ... 1. Tanto, que es una de las tres competiciones que conforman la 'Triple Corona' del automovilismo, junto con las 24h de Le Mans y las 500 millas de Indianápolis. Y, de nuevo en estas fechas, multitud de noticias recuerdan que sólo hay un piloto en activo capaz de repetir esa hazaña: Fernando Alonso. El asturiano ya conquistó Mónaco en 2006 y 2007 y Le Mans en 2028 y 2019, por lo que le faltaría Indianápolis, donde en 2020 terminó en el puesto 26º, para entrar en el Olimpo de los pilotos. No es un lugar muy concurrido. Allí solo le espera el británico Graham Hill (1929-1975), apodado 'Mr. Mónaco' no porque debutara allí en la F1, conduciendo un Lotus y con abandono, en 1958, más bien porque le acabaría tomando la medida al circuito: consiguió cinco victorias en el Principado.
Para entonces, Graham Hill y su particular bigote de dandi eran mundialmente conocidos, también en España, por haberse subido tres veces consecutivas a lo más alto del podio en Mónaco: en 1963, 1964 y 1965. Llevó su familia al chalet de unos amigos en Torreblanca del Sol, una naciente y pujante urbanización cuyo director
comercial era Vicente Pitarch. Él, a sus 91 años, aún recuerda al campeón. «Hacía esquí acuático con él. Yo tiraba con la motora y luego tiraba él y yo esquiaba. Era un tío muy majo. Pero estaba cojo, eh, de un accidente. Una de las galletas que se había pegado le había dejado cojo. Pero esquiaba bien». José Mayorga, periodista de SUR, entrevistó a toda la familia en la playa de Fuengirola, foto incluida, y le preguntó por su última carrera en Le Mans, que aún se le resistía. «El tren delantero del coche se averió», respondió Hill. El periodista de SUR estuvo especialmente profético con el porvenir de su hijo, «A Damon, no obstante, se le ve ya muy interesado en las carreras. Puede que en él haya un futuro campeón», y con su última pregunta al piloto:
- Y para remate, además de correr y nadar ¿qué le gusta hacer?
- Volar. Yo piloto mi propio avión.
La familia Hill siguió volando a la Costa del Sol los siguientes años, como reconoció Graham Hill en una entrevista al diario 'Pueblo' en 1970. «Conozco Los Boliches, Fuengirola, Torremolinos…» enumeraba desde el Guadalmina Golf Resort de San Pedro de Alcántara. Aquel verano podía presumir de dos victorias más en Mónaco (en 1968 y 1969), siendo el piloto con más triunfos en el Principado hasta 1993, cuando Ayrton Senna ganó su sexta carrera. Pero se le seguía resistiendo Indianápolis. Además, la temporada anterior se había roto las dos piernas en un accidente en el Gran Premio de Estados Unidos («tiene las dos piernas tronchadas por las rodillas, completamente arqueadas», describió el redactor). Nada que frenara su espíritu competitivo: en Marbella jugó un torneo de golf con sus compatriotas actores Sean Connery, Eric Sykes y Stanley Baker.
Ni la velocidad, ni volar, ni los deportes acuáticos. Sólo había una cosa que temía Graham Hill. «Esta carretera es muy peligrosa. Yo paso mucho miedo… La gente es muy indisciplinada en estas latitudes», aseguró Hill, «Hay mucho insensato que bebe y luego coge el volante. Eso es muy peligroso. ¡No hay derecho a eso! Pueden morir gentes por su culpa». El dos veces campeón de Fórmula 1 remató con esta advertencia: «Por estas carreteras hay que tener mucho cuidado. Yo soy un hombre que ando muy lento en mi coche particular».
Prolongar sus vacaciones
Estaba tan a gusto en Marbella que SUR informó, el 2 de septiembre, que prolongaba sus vacaciones. Y para demostrarlo, una foto del piloto cenando en el Hotel Meliá Don Pepe. Pero el 6 de septiembre tenía que correr en Monza el Gran Premio de Italia, así que la familia se fue como vino, en su propio avión. Damon Hill describió los vuelos entre Reino Unido y España como cinco horas «muy ruidosas» y con turbulencias «muy fuertes a la altitud a la que volábamos». Y, sin embargo «pasaba muchas horas felices sentado delante, viendo a mi padre pilotar el Aztec». No completó la carrera en Monza, pero peor suerte se llevó el piloto austriaco Jochen Rindt, que lideraba la clasificación y murió al chocarse contra un muro durante los entrenamientos. Aún así, ganó el Mundial de forma póstuma.
Porque eran tiempos donde te la jugabas de verdad, ya sea en una carretera por la costa o en un Gran Premio. Y, sin embargo, Graham Hill siguió compitiendo hasta el final. Ganó por fin en Le Mans en 1972, a sus 43 años, conduciendo un Matra 670 junto a su compañero de equipo Henri Pescarolo. Al terminar la carrera se enteró de la muerte, en otro accidente en la pista, de su rival y amigo el sueco Jo Bonnier.
Tras burlar a la muerte en innumerables curvas, el destino le alcanzó de manera inesperada el 29 de noviembre de 1975, a los 46 años, al intentar aterrizar con niebla en el aeródromo de Elstree con su Aztec. Con él murieron otros cinco miembros de su equipo de F1 Embassy Hill. Desde entonces, reina en solitario a la espera de compartir algún día la 'Triple Corona' con Fernando Alonso.
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