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Grandes historias contadas en minutos: seis cortos con acento malagueño que llegan al festival

Grandes historias contadas en minutos: seis cortos con acento malagueño que llegan al festival
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La sección Cortometrajes Málaga reafirma su papel como semillero del cine local con obras que exploran identidad, memoria, humor o conflicto social desde el formato breve

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'La hora escrita', primera recreación en corto de la Desbandá, presentado en el Festival de Málaga. SUR Festival de Málaga Grandes historias contadas en minutos: seis cortos con acento malagueño que llegan al festival

La sección Cortometrajes Málaga reafirma su papel como semillero del cine local con obras que exploran identidad, memoria, humor o conflicto social desde el formato breve

Carmen Barainca

Sábado, 7 de marzo 2026 | Actualizado 08/03/2026 12:45h.

... sección Cortometrajes Málaga vuelve a confirmar una intuición que el cine conoce bien: las historias más largas, esas que hablan de identidad, miedo, memoria o pertenencia, también pueden contarse en pequeño formato. A veces con más precisión. A veces con más riesgo. «Lo difícil no es inventar una historia, lo difícil es acortarla», resume el director malagueño Manolo Orellana, que presenta 'En Toronto no pasan estas cosas' y plasma la visión de todos los directores entrevistados. «Son dos años trabajando en diez minutos de película y es muy complejo condensarlo», añade el cineasta, convencido de que el formato breve exige una precisión narrativa que no siempre se percibe desde fuera.

'En Toronto no pasan estas cosas': El ángel caído de Montejaque

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'En Toronto no pasan estas cosas', corto rodado en Montejaque presentado en el Festival de Málaga. SUR

«No hay mejor forma de mirar a la sociedad que desde el surrealismo, porque la realidad ya es bastante surrealista». Manolo Orellana (Montejaque, 1998) regresa a la sección Cortometrajes Málaga con una fábula de 15 minutos que se proyecta el viernes 6 a las 20.00 horas en el Cine Albéniz y el sábado 7 en la Sala de Turismo y Deporte de Andalucía. Tras la Biznaga de Plata del Público por 'Los horrores de la guerra', el director formado en Psicología y guión en la ECAM vuelve a su pueblo para estrenar un trabajo producido por Elena Mercero que ya ha iniciado su recorrido nacional. «El verdadero premio es poder volver a Málaga con un equipo de amigos detrás», afirma.

La premisa es contundente: un ángel desciende para advertir a la humanidad de su autodestrucción, se rompe un ala al caer en Montejaque y los vecinos lo confunden con la muerte. En vez de unirse, se enfrentan. Orellana filma entre las calles, bares, y casas más reconocidas entre los locales. Convierte el costumbrismo en espejo. «Universalizo Montejaque», sostiene. Bajo el humor coral late una crítica directa: el miedo a la muerte, el miedo al cambio, desactiva cualquier posibilidad de comunidad. Corto en duración. Largo en lectura.

'Roshni': La inocencia que resiste al insulto

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Grabación de 'Roshni', cortometraje presentado al 29º Festival de Málaga. SUR

«Le decían que «olía a India»». La frase no es metáfora, ocurrió. Y la niña que la escucha en pantalla es, en realidad, la sobrina del director. Rakesh Narwani estrena Roshni el viernes 6 a las 20.00 horas en el Albéniz y el sábado 7 en la Sala de Turismo y Deporte de Andalucía, con una historia que nace de una confesión íntima. Fue ella quien le contó primero el acoso. Él reconoció la herida. «Recordé un capítulo de mi vida que tenía cerrado», admite. El corto, producido por Bazar Films y escrito junto a Natalia Ferreyra, parte de esa memoria compartida y la transforma en relato.

La película está rodada en el CEIP García Lorca, el mismo colegio donde estudió Narwani y donde también sufrió burlas por su origen. Algunas escenas remiten directamente a vivencias propias. Durante un tiempo, en la adolescencia, decidió hacerse llamar «Salvi» para evitar el señalamiento constante a su nombre. «Era una forma de encajar», reconoce. En el corto, Roshni carga con un contrabajo casi más grande que ella: «Cosificamos el conflicto en el instrumento. Algo muy grande que no sabes sostener, pero tienes que intentar que suene bien». La protagonista del corto y de su propia historia, sin formación actoral previa, sostiene el 95% de los planos. No hay victimismo, sino resistencia. Identidad, pertenencia y racismo cotidiano atravesados por una certeza: la infancia no exagera el dolor, lo aprende.

'El Bahía': El vecindario que guarda silencio ante la muerte

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Fotografía del edificio protagonista del cortometraje 'El Bahía', presentado en el Festival de Málaga. SUR

Un cuerpo precipitado desde un séptimo piso. Después, silencio. 'El Bahía', dirigido por Andrea Bilbao Doblado, se proyecta el viernes 6 a las 20:00 horas en el Albéniz y el sábado 7 a las 19:30 en la Sala de Turismo y Deporte de Andalucía. Una trama que convierte un suceso real ocurrido en un edificio del barrio de El Palo en una radiografía incómoda sobre la desmemoria colectiva. Documentalista y montadora con dos décadas de trabajo en Centroamérica, Bilbao regresó a Málaga tras la pandemia y encontró en su propio bloque la historia: un vecino empujado por el hueco de la escalera y una comunidad incapaz, o no dispuesta, a reconstruir lo ocurrido. «Lo inquietante no es solo lo que pasó, sino que a nadie parecía importarle demasiado», resume.

La película nace de conversaciones de café con otras vecinas y deriva en una investigación fragmentada donde casi nadie recuerda, o quiere recordar, quién era aquel hombre. El edificio, con ascensores que fallan y vecinos que apenas se saludan, se convierte en metáfora de un tejido social erosionado por el individualismo y la gentrificación que también atraviesa El Palo. Bilbao no busca el morbo del suceso, sino la grieta moral que deja. ¿Cómo se diluye una tragedia en la rutina? El cortometraje observa sin subrayar, deja espacios en blanco y apunta a una cuestión mayor: «qué ocurre cuando la comunidad deja de serlo».

'La hora escrita': primera recreación en corto de la Desbandá

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'La hora escrita', cortometraje sobre La Desbandá presentado en el Festival de Málaga. SUR

Febrero de 1937. Carretera Málaga-Almería. Casi 300.000 personas huyeron de la masacre. Así se dio nombre a la Desbandá. 'La hora escrita', se presenta en el Festival de Málaga el viernes 6 a las 22:30 en el Albéniz. Con una duración cercana al cuarto de hora, el cortometraje se adentra en un episodio que conecta memoria personal y memoria colectiva. Bajo la coproducción valenciana de Cristina Vivó (Little Frame) y malagueña de Coke Arijo (Luz Naranja Films), el relato se articula a partir de una mujer atrapada en el éxodo, y plantea «un retrato del dolor físico y emocional en medio de la violencia colectiva».

La película aborda el episodio desde una historia íntima protagonizada por Mónica, interpretada por Rosana Pastor, una mujer que huye por la carretera junto a otros civiles mientras intenta proteger a un niño en medio del caos. El director malagueño Coke Arijo explica que el guión nace de un recuerdo familiar: «Mi tía abuela siempre decía que lo que más recordaba era el dolor de pies de tanto caminar». El corto se plantea además como una de las primeras recreaciones de ficción de la Desbandá en formato breve y sugiere una lectura simbólica vinculada al Guernica. Según Arijo, la devastación que rodea a los personajes remite a la imagen del cuadro y abre la hipótesis de que aquella tragedia también podría formar parte de su imaginario. «La historia habla del dolor físico y humano que se siente en medio del caos».

'Ghosting y otros fantasmas': Desaparecer también es una forma de violencia

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'Ghosting y otros fantasmas', presentado en la sección Cortometrajes Málaga del festival. SUR

Un mensaje leído. Sin respuesta. Y el interés se diluye hasta ser de nuevo desconocidos. 'Ghosting y otros fantasmas' llega a Cortometrajes Málaga como una disección emocional de las relaciones evaporadas en la era digital. El corto, producido por Élise Tandé, presenta una historia de «desamor» entre las calles malagueñas este viernes 6 a las 22:30 horas en el Albéniz y el sábado 7 a las 17:00 horas en la Sala de Turismo y Deporte de Andalucía. En poco más de diez minutos, la pieza explora la desaparición digital no como anécdota romántica, sino como síntoma de una época donde la conexión permanente convive con la falta de responsabilidad afectiva.

La obra combina ficción y elementos autobiográficos de su directora, nacida en Francia pero criada en Málaga desde los ocho años. «Empecé a escuchar cada vez más historias de ghosting a mi alrededor, hasta que a mí también me pasó algo parecido», explica. De esa experiencia surge un relato ambientado en Málaga. El Mercado Central de Atarazanas, el Pasaje Chinitas, los Baños del Carmen o el Mirador de Gibralfaro. La protagonista, también guía turística, recorre escenarios reconocibles de la ciudad bajo una banda sonora original creada por Ricky Vivar. La obra incorpora personajes reales. Cristóbal, trabajador del mercado, o el camarero de la cafetería habitual de la directora. «Málaga es otra protagonista del corto», resume Tandés, que ve en el constante ir y venir de turistas una metáfora de las relaciones actuales. Encuentros intensos que, a veces, se desvanecen sin despedida.

'Davi': En la guerra solo hay perdedores

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'Davi', el corto presentado en el Festival de Málaga sobre el impacto de la guerra en la niñez. SUR

«No hay buenos ni malos. En la guerra solo hay perdedores». Con esa premisa arranca 'Davi', el cortometraje dirigido por Júlia González que se proyecta el lunes 9 a las 16.00 horas en el Cine Albéniz (Sala 2) y el martes 10 a las 22.15 en la Sala de Turismo y Deporte de Andalucía, dentro del programa Cortometrajes Málaga. La obra compite por la Biznaga de Plata y el Premio del Público tras iniciar ya su recorrido por distintos festivales nacionales. «Queríamos contar una historia que hablara de las consecuencias humanas de los conflictos», explica la directora. «En una guerra no importa el bando: todos pierden algo».

El proyecto nació durante el tercer curso universitario como una idea inspirada por el impacto mediático de la guerra de Ucrania y terminó convirtiéndose en un trabajo final de grado colectivo que el equipo ha seguido desarrollando hasta su estreno actual. El corto evita situarse en un conflicto concreto y apuesta por la mirada amplia. «No queríamos señalar una guerra específica, sino hablar del efecto que cualquier guerra deja en las personas», señala González. En apenas unos minutos, 'Davi, un niño que se aferra a su peluche, se ve obligado a separarse de su hermano. Un relato esperanzador para todos aquellos niños, jóvenes, y víctimas de la guerra, «sin importar el bando». «Es nuestra forma de abrazar el futuro ante la tendencia creciente de los conflictos», resume la directora. «Queremos que quien lo vea salga con la sensación de que, incluso en los peores contextos, todavía hay espacio para el amor y la empatía».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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