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Guía para identificar los bulos

Guía para identificar los bulos
Artículo Completo 933 palabras
No, no te los tragas por ingenuo, detrás hay toda una maquinaria que los hace creíbles y que te enseñamos a 'hackear'
Guía para identificar los bulos

No, no te los tragas por ingenuo, detrás hay toda una maquinaria que los hace creíbles y que te enseñamos a 'hackear'

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Julia Fernández

22/06/2026 Actualizado a las 00:12h.

La mujer del César no solo ha de ser decente, también ha de parecerlo, dijo Julio César para justificar el repudio a su segunda esposa, ... Pompeya. Y algo así se puede aplicar con los bulos, cada vez más presentes en nuestras vidas. Todos, en algún momento, hemos sido víctimas de uno. Incluso de varios. Y da igual el perfil, desde los más técnicos a los menos formados. ¿Cómo es posible esto? ¿Acaso somos ingenuos, tontos, despistados...?

Los cuatro temas más problemáticos

La desinformación afecta a todos los temas imaginables, pero hay cuatro en los que tenemos que estar muy alerta. «Se trata de la política, la salud y la nutrición, la ciencia y la actualidad». Cuando consumamos noticias y vídeos sobre ellos hay que extremar las precauciones. ¿Lo mejor? «Aplicar el principio de precaución».

Ejemplo: El descarrilamiento de Adamuz. Sin casi tiempo a que los investigadores sacaran conclusiones, ya corrían todo tipo de especulaciones por las redes sociales de lo ocurrido... e imágenes falsas, generadas por IA del accidente.

No todo es mentira: la importancia de los grados de falsedad

Pero ¿por qué nos tragamos bulos sobre ellos? «Porque no todo lo que cuentan es mentira. Tiene un determinado grado de falsedad. Se entiende muy bien con la clasificación que hace el catedrático de Periodismo Ramón Salaverría, que habla de información improcedente, errónea y engañosa. Lo que conocemos por desinformación es esto último».

Ejemplo: Un vídeo descontextualizado de Gaza. El vídeo es real, pero no es de este momento, sino pasado. Sin embargo, se vende como actual con el objetivo de crear confusión.

Cuestión de sesgos: de la confirmación a la disponibilidad

Cuando consumimos información hay un sesgo contra el que tenemos que actuar: el de confirmación. Resulta que tendemos a consumir aquello que confirma nuestras creencias previas y, por lo tanto, le damos más credibilidad. A esto se le une otro sesgo, el de disponibilidad, y donde nos la juega muy bien el algoritmo, que nos ofrece noticias y vídeos de aquello que cree que nos gusta o nos interesa. La combinación de ambos refuerza nuestras creencias, sean ciertas o no. Por tanto, si queremos no ser pasto de los bulos hay que ser activos y poner en duda las cosas. «No se trata de que nos volvamos unos cínicos, pero sí de ser críticos», aconseja Cantón.

Ejemplo: Uno de cada cinco españoles no se creen que el hombre pisó la Luna. Es un dato del Estudio sobre Cultura Científica en España de la Fundación BBVA. Para ellos, cualquier vídeo que vaya por ahí es creíble y, además, redes como Instagram o TikTok les mostrarán más de esta temática si detectan que los consumen.

«Esto no lo verás en los medios...»

¿Cuántas veces has leído u oído a un influencer o supuesto experto decir esto? Es una 'red flag' de campeonato, señala el investigador de la Unir. Las teorías de la conspiración o los argumentos de los negacionistas (de lo que sea) se basan en esto que, en el fondo, se traduce en esa sensación de tener una verdad oculta y no formar parte del 'rebaño'.

Ejemplo: Durante el confinamiento, muchos de los bulos difundidos respondían a esta estrategia. Y todavía muchos siguen defendiendo con este argumento los efectos nocivos de la vacuna contra el covid para la salud.

La importancia de la emoción: que no te toquen la fibra

«La desinformación juega mucho con la emoción». Cuando nos tocan la fibra, bajamos automáticamente las barreras de la razón y queda abierta la autopista para que nos traguemos casi cualquier cosa. Sin embargo, hay gatillos que pueden activar otra vez los resortes para que no desactivemos los filtros. «Cualquier cosa que llame a la urgencia, a la sorpresa, al descubrimiento de una verdad supuestamente oculta... nos tiene que hacer saltar las alarmas. Cuidado con cualquier cosa que vaya en contra de nuestro sentido común», aconseja Cantón. Y advierte: «No se pueden buscar grandes verdades en vídeos de 15 segundos ni remedios mágicos para cualquier cosa»

Ejemplo: Hace unos meses circularon por redes sociales post que aseguraban que el agua deshidrataba. Es una afirmación disruptiva, impactante y alarmante.

La epidemia de las batas blancas

En redes sociales hay una epidemia de divulgadores vestidos con batas blancas. Unos lo hacen para combatir los bulos, pero también hay quien se pone esa prenda para difundirlos. «Y nos los creemos porque respondemos al principio de autoridad», señala el investigador de la Unir Javier Cantón, que ya vemos que no es infalible. Ante esto, debemos poner en marcha el principio de precaución, y antes de creernos lo que nos digan, «pinchar en el perfil de estos influencers, hacer una búsqueda rápida por Google... Hay que tener claro que la ciencia es un proceso lento y la mentira corre muy rápido».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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