Guillermo, Harry y el hoy rey, Carlos III, en una imagen tomada en 1997. Gtres
Casas Reales 'EL CANTO DEL CISNE: DIANA, MI HERMANA' Guillermo y Harry participaron en el cortejo fúnebre de Lady Di para que su padre, Carlos III, no recibiera insultos del puebloUn fragmento inédito de las memorias de Charles Spencer saca a la luz las maniobras de la Casa Real británica ante la negativa del hermano de Diana.
Más información: "Quiso romper su compromiso": Charles Spencer revela cómo su propio padre obligó a Diana a casarse con Carlos en 1981
Jesús Carmona Publicada 18 septiembre 2026 13:20h Actualizada 18 septiembre 2026 13:27h SíguenosEl canto del cisne: Diana, mi hermana (Penguin Random House), el libro de memorias basado en la -trágica- vida de la inolvidable Lady Di,escrito por su hermano, Charles Spencer(62 años), ha caído como una auténtica bomba en el seno de la Familia Real británica.
Sale a la venta el 22 de septiembre -y llegará a España un día después, el 23-, pero Daily Mail ha tenido acceso en exclusiva al primer capítulo. Ya en las primeras líneas la imagen de la Corona y, principalmente, del hoy rey de los ingleses, Carlos III (77), queda muy tocada.
Diana no era feliz; quería divorciarse. Descubrió, antes de la boda, una pulsera que Carlos iba a regalarle a Camilla (79). Lady Di pensó, incluso, en quitarse de en medio; no podía más. Sólo siguió adelante por sus hijos; ellos le dieron fuerza.
"Carlos me llamó eufórico tras la muerte de Diana. Se liberó para casarse con Camilla": el capítulo 1 del libro de Charles SpencerCarlos junto a Guillermo y Harry. Gtres
En un punto del capítulo, Charles Spencer despeja la intrahistoria tras el cortejo fúnebre de la princesa Diana de Gales. Muy impactantes, y durísimas, fueron aquellas imágenes de Guillermo y Harry, unos niños, tras el féretro de su madre. Ahora Charles explica por qué se produjo.
El hermano de Diana ha revelado los pactos y temores que determinaron qué miembros de la familia debían desfilar tras el féretro camino de la Abadía de Westminster.
Un relato en primera persona que desmonta la versión oficial sobre el supuesto deseo espontáneo de la institución de honrar a la Princesa, y expone la inquietud de la Casa Real ante la posible reacción del pueblo británico.
Según rememora el conde Spencer, las conversaciones al más alto nivel en los días previos a las exequias estuvieron marcadas por la incertidumbre y la preocupación mediática.
"Más tarde me enteré, por un amigo en Downing Street, de que entre las figuras más importantes de las casas de la Reina y del Príncipe Carlos había habido mucha discusión sobre quién debía caminar detrás del ataúd", revela el aristócrata.
A pesar del evidente distanciamiento marital y la sonada ruptura formalizada en 1996, el actual monarca británico mostró una determinación tajante a la hora de asumir un papel central en la procesión fúnebre.
Una postura que, dentro y fuera de los círculos de la corte, causó un notable desconcierto dada la tensión acumulada entre la pareja durante años.
Imagen en blanco y negro del funeral. Gtres
"El príncipe Carlos insistía en que quería hacerlo. Es difícil entender por qué, dados sus sentimientos por Diana", reflexiona el conde Spencer en sus textos.
"Además, no se espera que un ex cónyuge sea el principal doliente en el funeral de su expareja. Pero él se mantuvo firme", añade sobre la inflexible postura del entonces heredero a la Corona.
Fue precisamente esa obstinación la que encendió las alarmas entre los responsables de la seguridad institucional y los estrategas de la Casa Real.
Con la opinión pública británica sumida en la conmoción y dirigida críticamente hacia la figura del príncipe de Gales tras la muerte de Diana en París, un paseo en solitario entrañaba un riesgo inasumible para la reputación de la dinastía.
"Sir Robin Janvrin, secretario privado adjunto de la Reina, le dijo al comité que planeaba el funeral que si el Príncipe Carlos seguía adelante, entonces debían convencerlo para que lo acompañara", sostiene Spencer.
"El comité se dio cuenta de que si lograban convencer a Guillermo y a Enrique de que también estuvieran presentes, eso garantizaría que no se produjeran insultos", señala el noveno conde Spencer.
La solución para neutralizar la amenaza de una suerte de protesta pasó por involucrar a los dos hijos de la Princesa, que por aquel entonces contaban con tan solo 15 y 12 años de edad.
- Muertes
- Harry de Inglaterra
- William de Inglaterra
- Diana de Gales
- Carlos III de Inglaterra
- Guillermo de Holanda