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Gustavo Martín Garzo, el amor y la celebración de los mitos

Gustavo Martín Garzo, el amor y la celebración de los mitos
Artículo Completo 945 palabras
Desde que deslumbró a todos con su novela 'El lenguaje de las fuentes', que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa allá por 1993, nos ha regalado Gustavo Martín Garzo varios libros de calado. Ocho reseñas llevo escritas de sus novelas y en todas he tenido ocasión de admirar un estilo singular, originalísimo , que tiene en la delicadeza de las sensaciones y la sutileza de su mirada sus armas más valiosas. Siendo así, creo que en 'Un paraíso de escombros' ha alcanzado su cima literaria y nos entrega el que considero su mejor libro. El título es la única pega que le encuentro . Ha escogido el de unas de las historias que contiene (la dedicada a la figura de Pasifae) pero no deja tal título entrever lo que los lectores van a encontrar en su interior. No encontrarán escombros sino directamente un tesoro. Narrativa 'Un paraíso de escombros' Autor Gustavo Martín Garzo Editorial Galaxia Gutenberg Año 2026 Páginas 367 Precio 22 euros Valoración ****El procedimiento temático es típico de Martín Garzo: se trata de ir a alguna historia de la tradición , en sus primeros libros fueron figuras de la Biblia, singularmente de María y José, otras veces de mitos centroeuropeos vivificados por piezas del Romanticismo. En este último libro, que bien podría titularse 'Orígenes del amor', se trata de traernos versiones muy personales de historias del amor femenino, encerradas en los grandes mitos de Grecia y Roma, con la isla de Creta en lugar central. Noticia relacionada No No La mitología griega contra los problemas del siglo XXI Lucía CabanelasEnumero los catorce protagonistas , que en cada capítulo figuran como subtítulo: Atalanta, Nausicaa, Las sirenas, Penélope, Briseida, Europa, Acteón, Leda, Eco, Teófanes, Medea, Pasifae, Helena, Orfeo. No podré hablar de todas las historias, si bien merecería hacerse.Lo primero que hay que destacar es la riqueza del lenguaje. Martín Garzo es conocedor, por su amplia experiencia, de que vérselas con un mito muy conocido, y entre los elegidos hay algunos que figuran en los cimientos de la gran literatura europea, es un arma de doble filo, pues la riqueza del tema, los mil y unas metamorfosis sufridas por las criaturas humanas o animales deudoras del hacer de los dioses del Olimpo (Paraíso) son de tal riqueza y han llegado a nosotros en textos de tanta magnitud literaria (con Homero, los trágicos griegos, Virgilio, Ovidio, a la cabeza y muchas veces glosados por Petrarca, Garcilaso, Ronsard, Shakespeare. Góngora, Quevedo ), que lo que parece una garantía se convierte en desafío. Martín Garzo ha sabido revitalizarlos, es decir, servir aquel vino noble y viejo en odres nuevos, en un rico castellano¿Se puede ser original contando el amor de Nausicaa por Odiseo, o la historia de Penélope, o más difícil aún la de Helena y Paris? Martín Garzo no solo acepta el desafío , sino que lo convierte en ganancia, por haber sabido revitalizarlos, es decir, servir aquel vino noble y viejo en odres nuevos. Los odres son las palabras de un castellano rico como pocas veces encontrará el lector en este siglo. Tal riqueza tiene mucho que ver con el ritmo de la prosa, pues muchas veces sus páginas vierten pura poesía , pero también tiene que ver con las atmósferas elementales del día, la noche, el rocío de la mañana o el modo de ser un canto en un ribazo, como los que escucha Narciso de la ninfa Eco, o bien como Leda es amada y cubierta por el cisne en que se ha convertido Zeus.Para que estas historias funcionen hoy lo primero que hay que ganar es la libertad de sentir que el amor tiene formas y ha dado lugar a pasiones donde todo puritanismo sería inútil , pues pocas veces como en este libro se retrata tanta pasión desatada entre mujeres y mujeres, entre animales y ellas (esta Pasifae, antes Leda), entre hombres, es decir, encontrará el lector que la mirada que necesitamos obtener queda lejos de las ataduras de la racionalidad, o ese falso privilegio denominado virtud por la cristiandad. No hay en los textos de la mitología grecolatina como tampoco en los bíblicos de la triple tradición monoteísta, valores más altos, por lo cual han devenido universales. Que fiesta celebrativa le adelanto al lector. Vaya a este libro, y nada del Amor le parecerá extraño.

Desde que deslumbró a todos con su novela 'El lenguaje de las fuentes', que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa allá por 1993, nos ha regalado Gustavo Martín Garzo varios libros de calado.

Ocho reseñas llevo escritas de sus novelas y en todas he ... tenido ocasión de admirar un estilo singular, originalísimo, que tiene en la delicadeza de las sensaciones y la sutileza de su mirada sus armas más valiosas.

Siendo así, creo que en 'Un paraíso de escombros' ha alcanzado su cima literaria y nos entrega el que considero su mejor libro. El título es la única pega que le encuentro. Ha escogido el de unas de las historias que contiene (la dedicada a la figura de Pasifae) pero no deja tal título entrever lo que los lectores van a encontrar en su interior. No encontrarán escombros sino directamente un tesoro.

El procedimiento temático es típico de Martín Garzo: se trata de ir a alguna historia de la tradición, en sus primeros libros fueron figuras de la Biblia, singularmente de María y José, otras veces de mitos centroeuropeos vivificados por piezas del Romanticismo. En este último libro, que bien podría titularse 'Orígenes del amor', se trata de traernos versiones muy personales de historias del amor femenino, encerradas en los grandes mitos de Grecia y Roma, con la isla de Creta en lugar central.

La mitología griega contra los problemas del siglo XXI

Enumero los catorce protagonistas, que en cada capítulo figuran como subtítulo: Atalanta, Nausicaa, Las sirenas, Penélope, Briseida, Europa, Acteón, Leda, Eco, Teófanes, Medea, Pasifae, Helena, Orfeo. No podré hablar de todas las historias, si bien merecería hacerse.

Lo primero que hay que destacar es la riqueza del lenguaje. Martín Garzo es conocedor, por su amplia experiencia, de que vérselas con un mito muy conocido, y entre los elegidos hay algunos que figuran en los cimientos de la gran literatura europea, es un arma de doble filo, pues la riqueza del tema, los mil y unas metamorfosis sufridas por las criaturas humanas o animales deudoras del hacer de los dioses del Olimpo (Paraíso) son de tal riqueza y han llegado a nosotros en textos de tanta magnitud literaria (con Homero, los trágicos griegos, Virgilio, Ovidio, a la cabeza y muchas veces glosados por Petrarca, Garcilaso, Ronsard, Shakespeare. Góngora, Quevedo), que lo que parece una garantía se convierte en desafío.

Martín Garzo ha sabido revitalizarlos, es decir, servir aquel vino noble y viejo en odres nuevos, en un rico castellano

¿Se puede ser original contando el amor de Nausicaa por Odiseo, o la historia de Penélope, o más difícil aún la de Helena y Paris? Martín Garzo no solo acepta el desafío, sino que lo convierte en ganancia, por haber sabido revitalizarlos, es decir, servir aquel vino noble y viejo en odres nuevos.

Los odres son las palabras de un castellano rico como pocas veces encontrará el lector en este siglo. Tal riqueza tiene mucho que ver con el ritmo de la prosa, pues muchas veces sus páginas vierten pura poesía, pero también tiene que ver con las atmósferas elementales del día, la noche, el rocío de la mañana o el modo de ser un canto en un ribazo, como los que escucha Narciso de la ninfa Eco, o bien como Leda es amada y cubierta por el cisne en que se ha convertido Zeus.

Para que estas historias funcionen hoy lo primero que hay que ganar es la libertad de sentir que el amor tiene formas y ha dado lugar a pasiones donde todo puritanismo sería inútil, pues pocas veces como en este libro se retrata tanta pasión desatada entre mujeres y mujeres, entre animales y ellas (esta Pasifae, antes Leda), entre hombres, es decir, encontrará el lector que la mirada que necesitamos obtener queda lejos de las ataduras de la racionalidad, o ese falso privilegio denominado virtud por la cristiandad.

No hay en los textos de la mitología grecolatina como tampoco en los bíblicos de la triple tradición monoteísta, valores más altos, por lo cual han devenido universales. Que fiesta celebrativa le adelanto al lector. Vaya a este libro, y nada del Amor le parecerá extraño.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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