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Habla el hijo de uno de los fallecidos en Los Gallardos: «No desobedecieron órdenes porque nadie les dijo qué hacer»

Habla el hijo de uno de los fallecidos en Los Gallardos: «No desobedecieron órdenes porque nadie les dijo qué hacer»
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Thomas Wolf Verdonckt, un joven belga de 33 años, hablaba con su padre cuando el fuego les cercó en su huída
Habla el hijo de uno de los fallecidos en Los Gallardos: «No desobedecieron órdenes porque nadie les dijo qué hacer»

Thomas Wolf Verdonckt, un joven belga de 33 años, hablaba con su padre cuando el fuego les cercó en su huída

Regala esta noticia Añádenos en Google Thomas Wolf Verdonckt, ayer, en Bédar. (Reuters)

M. Cárceles

13/07/2026 a las 11:05h.

«No desobedecieron ninguna orden». Thomas-Wolf Verdonckt, un joven virólogo belga, hijo de uno de los doce fallecidos en el siniestro aún sin identificar, ... desmentía ayer con rotundidad las afirmaciones de las autoridades públicas locales que han venido sugiriendo durante las últimas jornadas que las víctimas civiles habían muerto tras ignorar las directrices oficiales de confinamiento en sus hogares o tras tomar vías de escape no seguras. Verdonckt, de 33 años, ha llegado a Almería con su pareja para denunciar la desaparición de su padre y participar en las tareas de reconocimiento —ya sea por ADN o por otras fórmulas— de sus restos. Oficialmente, su padre está desaparecido. Pero él sabe que está muerto. Ayer afirmaba con vehemencia que las personas atrapadas no contaron con ningún tipo de indicación ni advertencia previa por parte de los servicios de socorro. Ninguna.

Tras desplazarse de urgencia a la provincia de Almería para recabar información y entrevistarse con los vecinos supervivientes, Verdonckt es aún más tajante al afirmar que ningún responsable de la emergencia notificó a los residentes la proximidad del frente de fuego ni les indicó que el confinamiento domiciliario era la opción más segura. «Las personas que fallecieron no desobedecieron ninguna orden, ya que no se les dio ninguna; no se les proporcionó ninguna información», manifiesta el hijo de la víctima, quien sostiene asimismo que el grupo de fallecidos solo emprendió la huida a pie como último recurso cuando las llamas se encontraban prácticamente encima de ellos.

Su versión contradice de forma directa la narrativa sostenida por los responsables de la gestión de la catástrofe. Los distintos portavoces oficiales, tanto del Gobierno andaluz como del central, han defendido que tanto representantes públicos como las patrullas policiales realizaron avisos telefónicos y visitas puerta a puerta para ordenar a la población sobre si debían evacuar o guarecerse en sus casas. El propio alcalde de Bédar, Ángel Collado, aseguró públicamente que instó él mismo al grupo de residentes en el que se encontraba Stanislas Verdonckt a no abandonar sus viviendas.

El relato pormenorizado de los hechos describe una auténtica ratonera para el grupo de residentes —mayoritariamente ciudadanos extranjeros— que intentó escapar en el estrecho espacio entre los núcleos de Bédar y Los Gallardos. Los testimonios de los supervivientes apuntan a que intentaron inicialmente huir en coche utilizando la carretera asfaltada principal. Sin embargo, al carecer de avisos previos, se toparon de frente con una barrera de fuego que les cortó el paso. Eso les habría obligado a dar la vuelta cuando ya era demasiado tarde para buscar rutas alternativas seguras.

Stanislas Verdonckt está entre los ocho desaparecidos denunciados oficialmente y vivía en el paraje de El Curato

Ante la imposibilidad de avanzar por la vía principal, el grupo tomó el sentido contrario adentrándose por un camino de tierra sin salida que discurre junto a la ladera de la montaña. Al llegar al final del sendero y percatarse de que el fuego también cercaba ese flanco, se vieron obligados a abandonar los automóviles para intentar salvar la vida a pie, tratando de descolgarse a la desesperada hacia el fondo del valle mientras las llamas alcanzaban una velocidad aterradora. Un vecino que logró sobrevivir permaneciendo en el interior de su vivienda relató posteriormente a la familia que el frente térmico llegó a estar tan cerca de las paredes del inmueble que las llamas casi se podían tocar.

El joven belga ha querido defender la memoria de su padre destacando que era un hombre inteligente, analítico, fotógrafo y excursionista experimentado que conocía perfectamente la orografía de la sierra de Bédar y la almeriense y que hablaba español con fluidez.

Durante los últimos minutos de la llamada telefónica con su hijo, el empresario mantuvo la calma y repasó minuciosamente sus alternativas de autoprotección antes de verse completamente atrapado por la velocidad del incendio. No tenía escapatoria, insiste su hijo. Pero no porque no hiciera caso a ninguna orden, sino porque no la habían recibido de nadie.

La investigación sobre las circunstancias exactas de la muerte de estas doce personas —aún sin identificar— continúa abierta mientras la comarca asimila el durísimo golpe de la tragedia.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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