Si tuviese que apostar, lo haría a favor de otro año de incumplimiento y de completar toda la legislatura en blanco
Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE) 14/06/2026 a las 00:06h.Fíjese si soy bueno, que hoy le doy asueto. No le voy a hablar de Leire (esa señora que no es ni fontanera, ni cobarde), ... ni tampoco de Ábalos, ni siquiera de Koldo. Paso también de Cerdán y de sus lucrativas mordidas. Aunque me cueste más, porque me resulta muy divertido, evito al Tito Berni, a Pérez Dolset, o como se llame el tremendo empresario.
Le doy asueto porque, como esto siga así un par de meses más, me hago todo el comentario solo con el resumen de hechos probados y de consecuencias supuestas. De daños causados y de implicaciones terribles para nuestra quejosa democracia.
En estos tiempos de zozobra, mejor hablamos de cosas buenas, de esperanzas y de ilusiones. Por ejemplo de Presupuestos. En su reunión en el círculo de empresarios de Barcelona, justo antes del formidable espectáculo, cargado de simbolismo y de contenido profundo, de la visita del Papa y la inauguración de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia, nuestro querido presidente nos anunció la buena nueva de que el próximo año tendremos, ¡por fin!, Presupuestos Generales.
Llevamos tres años sin ellos, o mejor dicho, con los de la legislatura anterior prorrogados, y ya nos habíamos acostumbrado. La verdad es que no ha sucedido gran cosa, ni se han producido grandes calamidades. Entre la insistencia en recurrir a la figura del decreto-ley para obviar las debilidades parlamentarias del Gobierno, la insistencia en la anomalía de los créditos extraordinarios que cambian partidas millonarias de un concepto a otro y la ventaja que supone el disponer del dinero europeo, cuyas últimas entregas están en el alero, por falta de cumplimiento de determinados requisitos y a pesar de su evidente necesidad, los ministerios han ido tirando y nos les ha faltado dinero para cumplir sus obligaciones.
Quizás con la sonora excepción de las inversiones en infraestructuras, que derivan en que las carreteras presenten un estado lamentable y el ferrocarril arrastre un reguero de accidentes mortales y de carencias graves y reiteradas de puntualidad.
La presentación en el 'Cercle' se hizo adornada por la promesa de una nueva financiación (eso está por ver si pasa todos los filtros), de la insistencia en incluir al catalán en Europa, (algo que por ahora está descartado) y de la aplicación real de la amnistía (que depende de una sentencia europea que se balancea en el aire que mueve las incógnitas, aunque de momento cuenta con el favor del Abogado General de la UE).
Poco después, llegó la orden a Economía de elaborar el cuadro macro, que sirve de sustento a las cuentas y los distintos ministerios enviarán a Economía sus necesidades de gasto e inversión. Todo esto se ha hecho en anteriores ocasiones y no ha servido para tener Presupuestos.
¿Ahora? Ahora pasará lo mismo. El gobierno está exánime y tiene las fuerzas exhaustas. Cuenta con la fidelidad canina de ERC, la colaboración beatífica de Bildu, la pasividad complaciente (¿complaciente o culposa?) del PNV y con el siempre interesado e inestable apoyo de Junts. ¿Será suficiente? Quién lo sabe… Aquí pensar a un mes vista, obliga a adivinar primero los movimientos de la UCO, a cuyo son bailamos enloquecidos.
Si tuviese que apostar, lo haría a favor de otro año de incumplimiento. Así completamos toda la legislatura en blanco y pasamos a la historia… en negro.
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