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Hace casi 20 años Islandia dio con una bolsa de magma por casualidad. Encontraron un filón de energía ilimitada

Hace casi 20 años Islandia dio con una bolsa de magma por casualidad. Encontraron un filón de energía ilimitada
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La búsqueda de fuentes de energía alternativas a los clásicos combustibles fósiles ha llevado a los países a echar mano a los recursos que tienen disponibles al alcance de su mano: (no es lo único pero) España tiene sol y viento, Japón tiene olas e Islandia tiene volcanes, muchos volcanes. Pero desatar todo el potencial de la energía geotérmica es difícil: para empezar, para entender cómo funcionan las cámaras de magma la ciencia ha estudiado lavas que ya han erupcionado, sin embargo estas pierden información esencial cuando salen violentamente a la superficie.  Este vacío de datos es un obstáculo enorme para aprovecharla, pero un accidente sucedido en 2009 puede cambiarlo todo: una perforadora del Proyecto de Perforación Profunda de Islandia tocó magma vivo cuando nadie lo esperaba a solo 2.104 metros de profundidad, en el campo volcánico de Krafla, en el noreste de Islandia. Lo que empezó como un percance se ha convertido en un fascinante experimento geológico de la historia reciente y una puerta real a explotar la energía geotérmica de forma segura. El hallazgo. Al contactar con el magma, los fluidos de perforación enfriaron el material fundido en pocos segundos generando fragmentos de vidrio volcánico. Este vidrio es un tesoro para analizar el magma: normalmente no es posible llevar a cabo un análisis con el material que sale de las erupciones volcánicas porque sale disparado cual metralla, cambiando de temperatura y presión.  Pero un nuevo estudio liderado por Janine Birnbaum y su equipo de la Ludwig-Maximilians-Universität München muniquesa han analizado estos cristales solventando otro problemilla más: ese enfriamiento rápido distorsiona la química del material. El análisis arrojó buenas noticias: el magma estaba almacenado en condiciones de saturación de volátiles a presión litostática, es decir, completamente cargado de energía y gases, pese a estar tan cerca de la superficie.  Por qué es importante. Tiene dos lecturas directas de lo más ventajosas: que tiene más energía aprovechable de la que se pensaba y que puede perforarse de forma controlada sin que explote. Desde un punto de vista energético, es revolucionario porque valida la viabilidad de los Sistemas Geotérmicos Mejorados por Magma (Magma-enhanced Geothermal Systems), una evolución de la geotermia convencional que busca extraer calor directamente de las cercanías de un cuerpo magmático o de rocas supercalientes (cuando superan los 374 °C). Un pozo en estas condiciones tiene una capacidad de transporte de energía entre 5 y 10 veces superior frente a la geotermia tradicional, como explica CATF, una organización sin ánimo de lucro especializada en política energética.  Pero es que además por primera vez existe una herramienta matemática robusta para predecir el comportamiento del magma durante la perforación. Esto es esencial por la seguridad, crítica a la hora de considerar este recurso como explotable o no. De hecho, puede aplicarse ya en un proyecto veterano, el Krafla Magma Testbed, que lleva desde 2014 con este objetivo en mente. Diagrama de explotación de una roca supercaliente. CATF Contexto. Islandia se asienta sobre la dorsal mesoatlántica, la frontera entre las placas tectónicas euroasiática y norteamericana, lo que la convierte en uno de los territorios geológicamente más activos del planeta. Cerca del 30% de su electricidad ya procede de fuentes geotérmicas y casi el 66% proviene de fuentes renovables, según el IRENA, pero esto constituye un paso de gigante para seguir ahondando en la geotérmica.  Hasta ahora, la geotermia convencional se limita a extraer calor de agua subterránea a temperaturas de entre 150 y 300 °C. El IDDP (Iceland Deep Drilling Project) es el programa de investigación en el que participan tanto organismos científicos como empresas energéticas islandesas desde los años 2000. A raíz del incidente de 2009 surgió el proyecto KMT en 2014 con una ambición aún mayor: no quedarse en perforar cerca del magma, sino dentro de él, pero de forma intencionada y controlada. En Xataka Un anillo de 11.000 km alrededor de la Luna: el increíble plan de Japón para encender la Tierra Cómo lo hacen. La metodología se base en el quenching, el temple rápido de las muestras obtenidas al perforar el magma, que quedan vitrificadas. El equipo científico analizó su contenido en agua, dióxido de carbono y la estructura de burbujas de vapor que se formaron durante el enfriamiento. A partir de esas mediciones construyeron simulaciones numéricas de cómo crecen y se reabsorben las burbujas bajo distintas trayectorias de presión y temperatura, usando modelos de difusión de H₂O y CO₂ ya validados.  Estos modelos utilizan la velocidad a la que las burbujas intentan escapar del magma durante la perforación para calcular, mediante ingeniería inversa, cuál era la presión exacta y el contenido de volátiles antes de que la barrena actuara. La solución que obtuvieron fue magma a presión litostática de entre 50 y 57 MPa y temperatura de aproximadamente 900 °C. El plan del KMT ahora es usar este modelo para diseñar los dos pozos que planea perforar. Sí, pero. El modelo es sólido y el paper ha pasado la revisión por pares en la exigente Nature, pero el reto de ingeniería sigue siendo estratosférico. Que el magma sea seguro de perforar en teoría no significa que la ingeniería para hacerlo a escala industrial esté resuelta (spoiler: no lo está): hace falta usar materiales y sensores capaces de aguantar estas temperaturas extremas de forma sostenida y la química de estos entornos es corrosiva.  Por otro lado, hay limitación geográfica: esta técnica es aplicable principalmente en zonas de rift o puntos calientes donde el magma está a profundidades alcanzables (menos de cinco kilómetros). Expandir esta tecnología a todo el mundo requerirá perforar hasta los 10 kilómetros, donde la presión y el calor superan las capacidades actuales de la mayoría de las empresas de servicios petroleros y geotérmicos. En Xataka | Hace mucho frío fuera de la Unión Europea: es algo que Noruega y Suiza están descubriendo con la crisis del gas En Xataka | Con el petróleo por las nubes, Japón ha resucitado una vieja idea para extraer energía infinita del océano Portada | Diego Delso y Einar Jónsson  - La noticia Hace casi 20 años Islandia dio con una bolsa de magma por casualidad. Encontraron un filón de energía ilimitada fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .
Hace casi 20 años Islandia dio con una bolsa de magma por casualidad. Encontraron un filón de energía ilimitada

Un estudio de una perforación a 2.104 metros de profundidad en Krafla de 2009 puede marcar un antes y un después en la geotermia

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Eva R. de Luis

Editor Senior

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La búsqueda de fuentes de energía alternativas a los clásicos combustibles fósiles ha llevado a los países a echar mano a los recursos que tienen disponibles al alcance de su mano: (no es lo único pero) España tiene sol y viento, Japón tiene olas e Islandia tiene volcanes, muchos volcanes. Pero desatar todo el potencial de la energía geotérmica es difícil: para empezar, para entender cómo funcionan las cámaras de magma la ciencia ha estudiado lavas que ya han erupcionado, sin embargo estas pierden información esencial cuando salen violentamente a la superficie. 

Este vacío de datos es un obstáculo enorme para aprovecharla, pero un accidente sucedido en 2009 puede cambiarlo todo: una perforadora del Proyecto de Perforación Profunda de Islandiatocó magma vivo cuando nadie lo esperaba a solo 2.104 metros de profundidad, en el campo volcánico de Krafla, en el noreste de Islandia. Lo que empezó como un percance se ha convertido en un fascinante experimento geológico de la historia reciente y una puerta real a explotar la energía geotérmica de forma segura.

El hallazgo. Al contactar con el magma, los fluidos de perforación enfriaron el material fundido en pocos segundos generando fragmentos de vidrio volcánico. Este vidrio es un tesoro para analizar el magma: normalmente no es posible llevar a cabo un análisis con el material que sale de las erupciones volcánicas porque sale disparado cual metralla, cambiando de temperatura y presión. 

Pero un nuevo estudio liderado por Janine Birnbaum y su equipo de la Ludwig-Maximilians-Universität München muniquesa han analizado estos cristales solventando otro problemilla más: ese enfriamiento rápido distorsiona la química del material. El análisis arrojó buenas noticias: el magma estaba almacenado en condiciones de saturación de volátiles a presión litostática, es decir, completamente cargado de energía y gases, pese a estar tan cerca de la superficie. 

Por qué es importante. Tiene dos lecturas directas de lo más ventajosas: que tiene más energía aprovechable de la que se pensaba y que puede perforarse de forma controlada sin que explote. Desde un punto de vista energético, es revolucionario porque valida la viabilidad de los Sistemas Geotérmicos Mejorados por Magma (Magma-enhanced Geothermal Systems), una evolución de la geotermia convencional que busca extraer calor directamente de las cercanías de un cuerpo magmático o de rocas supercalientes (cuando superan los 374 °C). Un pozo en estas condiciones tiene una capacidad de transporte de energía entre 5 y 10 veces superior frente a la geotermia tradicional, como explica CATF, una organización sin ánimo de lucro especializada en política energética. 

Pero es que además por primera vez existe una herramienta matemática robusta para predecir el comportamiento del magma durante la perforación. Esto es esencial por la seguridad, crítica a la hora de considerar este recurso como explotable o no. De hecho, puede aplicarse ya en un proyecto veterano, el Krafla Magma Testbed, que lleva desde 2014 con este objetivo en mente.

Diagrama de explotación de una roca supercaliente. CATF

Contexto. Islandia se asienta sobre la dorsal mesoatlántica, la frontera entre las placas tectónicas euroasiática y norteamericana, lo que la convierte en uno de los territorios geológicamente más activos del planeta. Cerca del 30% de su electricidad ya procede de fuentes geotérmicas y casi el 66% proviene de fuentes renovables, según el IRENA, pero esto constituye un paso de gigante para seguir ahondando en la geotérmica. 

Hasta ahora, la geotermia convencional se limita a extraer calor de agua subterránea a temperaturas de entre 150 y 300 °C. El IDDP (Iceland Deep Drilling Project) es el programa de investigación en el que participan tanto organismos científicos como empresas energéticas islandesas desde los años 2000. A raíz del incidente de 2009 surgió el proyecto KMT en 2014 con una ambición aún mayor: no quedarse en perforar cerca del magma, sino dentro de él, pero de forma intencionada y controlada.

En XatakaUn anillo de 11.000 km alrededor de la Luna: el increíble plan de Japón para encender la Tierra

Cómo lo hacen. La metodología se base en el quenching, el temple rápido de las muestras obtenidas al perforar el magma, que quedan vitrificadas. El equipo científico analizó su contenido en agua, dióxido de carbono y la estructura de burbujas de vapor que se formaron durante el enfriamiento. A partir de esas mediciones construyeron simulaciones numéricas de cómo crecen y se reabsorben las burbujas bajo distintas trayectorias de presión y temperatura, usando modelos de difusión de H₂O y CO₂ ya validados

Estos modelos utilizan la velocidad a la que las burbujas intentan escapar del magma durante la perforación para calcular, mediante ingeniería inversa, cuál era la presión exacta y el contenido de volátiles antes de que la barrena actuara. La solución que obtuvieron fue magma a presión litostática de entre 50 y 57 MPa y temperatura de aproximadamente 900 °C. El plan del KMT ahora es usar este modelo para diseñar los dos pozos que planea perforar.

Sí, pero. El modelo es sólido y el paper ha pasado la revisión por pares en la exigente Nature, pero el reto de ingeniería sigue siendo estratosférico. Que el magma sea seguro de perforar en teoría no significa que la ingeniería para hacerlo a escala industrial esté resuelta (spoiler: no lo está): hace falta usar materiales y sensores capaces de aguantar estas temperaturas extremas de forma sostenida y la química de estos entornos es corrosiva. 

Por otro lado, hay limitación geográfica: esta técnica es aplicable principalmente en zonas de rift o puntos calientes donde el magma está a profundidades alcanzables (menos de cinco kilómetros). Expandir esta tecnología a todo el mundo requerirá perforar hasta los 10 kilómetros, donde la presión y el calor superan las capacidades actuales de la mayoría de las empresas de servicios petroleros y geotérmicos.

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En Xataka | Con el petróleo por las nubes, Japón ha resucitado una vieja idea para extraer energía infinita del océano

Portada | Diego Delso y Einar Jónsson 

Fuente original: Leer en Xataka
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