Aún es pronto para saber si el Mundial de 2026 será un éxito, un fracaso o se sumará sin pena ni gloria a la extensa crónica de la FIFA. Lo que sí podemos afirmar a estas alturas es que disfrutar del torneo in situ no saldrá barato. Sobre todo si aspiras a ver la final, que se disputará el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. El coste de sus entradas lleva meses envuelto en polémica, pero el debate se ha agriado después de que algunas plazas hayan salido al mercado de reventa por el precio de un apartamento de 200 m2 en el centro de Madrid.
Todo con el plácet velado de la FIFA.
¿Qué ha pasado? Que aunque todavía falta más de un mes para el partido inaugural, el Mundial de Norteamérica (se disputará entre México, Canadá y EEUU) está ganándose ya el dudoso honor de ser el más caro de la historia.
Los aficionados pusieron el grito en el cielo el pasado diciembre, cuando se lanzaron las primeras entradas, pero las tarifas que entonces se ofrecían parecen una 'ganga' si se comparan con las que se están alcanzando ahora en el mercado de compraventa. En ese comercio secundario, canalizado a través de la FIFA, hay pases que se ofrecen por lo mismo que cuesta un piso de 200 m2 en Madrid.
¿Tan caro se vende? Sí. La noticia la ha avanzado la agencia Associated Press (AP), pero llega con echar un vistazo a la plataforma de compraventa de entradas alojada en la página de la FIFA para comprobarlo. Si buscamos pases disponibles para la final del 19 de julio veremos que hay gente revendiéndolos por más de dos millones de dólares. Para ser precisos, hay al menos cuatro plazas a la venta en la tribuna inferior (tras la portería) por la friolera de 2.299.998,85 dólares.
No todas las entradas cuestan lo mismo, pero los precios de reventa, en general, no están al alcance de todos los bolsillos. Las plazas más baratas, de 3ª categoría, se ofrecen por 10.900 dólares. Si quieres una posición con mejores vistas y más cómoda puedes sumarle unos cuantos miles más a esa cifra y adquirir pases de mayor categoría por 16.100, 33.800, 43.200 o incluso 207.000 dólares.
La palma se la llevan las entradas de 2,3 millones y 991.500, que es lo que pide un vendedor por plazas situadas en la zona delantera. El miércoles la propia FIFA puso a la venta un nuevo bloque de entradas en su plataforma de venta directa, donde era posible encontrar asientos para la final por 10.990 dólares.
¿Quién controla esas tarifas? Las entradas de venta directa las lanza la propia FIFA, pero la cosa cambia cuando hablamos del mercado secundario. Ahí, en el denominado "Mercado de Reventa/Intercambio" la federación no controla los precios, aunque sí se lleva una parte considerable del negocio.
Por cada transacción se embolsa una comisión que se divide en dos partes. Una, del 15%, se la aplica a quien adquiere la entrada. Otra, del mismo valor, la soporta quien se desprende de la entrada en concepto de reventa. Como explican en The Guardian, eso significa que si finalmente se vende una de las entradas que cuestan 2,3 millones, la FIFA ingresaría en su cuenta 690.000 dólares.
En Xataka
Los estadios del Mundial de EEUU están tan lejos que hay que llegar en tren. Y los billetes se están yendo a 150 dólares
Pero... ¿Cómo es eso posible? En otras ediciones del Mundial el precio de reventa de las entradas estaba limitado a su valor nominal, pero en esta ocasión la FIFA ha cambiado el enfoque. ¿El motivo? Primero, amoldarse al mercado de los países anfitriones, sobre todo de EEUU, que es el que acogerá más partidos del torneo. En segundo lugar, la FIFA espera que al canalizar ella misma la compraventa se desaliente el uso de portales como StubHub.
"La FIFA ha establecido un modelo de venta de entradas y de mercado secundario que refleja las prácticas estándar del mercado de entradas para grandes eventos deportivos y de entretenimiento en los países anfitriones", alega en un comunicado citado por Associated Press. "Las comisiones aplicables por facilitar la reventa están alineadas con los estándares de la industria en los sectores deportivos y de entretenimiento de Norteamérica".
¿Es una polémica aislada? La polémica ha saltado ahora por los precios que se están alcanzando en la reventa, pero lo cierto es que el coste de las entradas ha sido motivo de discusión desde la primera fase de venta, activada en diciembre de 2025. El foco se ha puesto tanto en los precios en sí como en el sistema aplicado por la FIFA en la venta, el 'variable pricing', similar a las tarifas dinámicas.
Organizaciones de consumidores como la OCU ya han alzado la voz por ese mismo motivo. A modo de referencia, en diciembre las entradas para la final ya se vendían por precios que oscilaban entre 4.185 y 8.680 dólares. Y eso pese a la promesa inicial de ofrecerlas por 60 dólares en la fase de grupos. "Solo existen como ridículas manchas verdes en el borde de los mapas de asientos, poco más que espejismos de inclusión", ironiza Bryan Armen, de The Guardian.
¿Ocurre solo con las entradas? No. Las entradas son tan costosas porque, alega la FIFA, suponen una de sus principales fuentes de ingresos. Sin embargo los pases a los partidos no es lo único que cotiza a precio de oro. En los últimos días ha saltado otra polémica en torno a la celebración del Mundial en EEUU que gira en torno a algo que poco tiene que ver con el deporte: el transporte público.
El operador ferroviario de Nueva Jersey ha decidido que quienes quieran comprar billetes de ida y vuelta para viajar desde Manhattan al MetLife y ver allí la final del 19 de julio tendrán que pagar 150 dólares. Es casi 11 veces más de lo que cuesta ese mismo servicio un día normal, cuando ronda los 12,9 dólares.
Imágenes | FIFA y Wikipedia
En Xataka | Ciudad de México ya está notando el efecto económico del Mundial: está perdiendo viviendas y ganando pisos de Airbnb
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La noticia
Hay gente revendiendo entradas para la final del Mundial por 2,3 millones de dólares. Magníficas noticias para la FIFA
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
Hay gente revendiendo entradas para la final del Mundial por 2,3 millones de dólares. Magníficas noticias para la FIFA
Falta aún más de un mes para el inicio del Mundial, pero ya amenaza con ser el más caro de la historia
Aún es pronto para saber si el Mundial de 2026 será un éxito, un fracaso o se sumará sin pena ni gloria a la extensa crónica de la FIFA. Lo que sí podemos afirmar a estas alturas es que disfrutar del torneo in situ no saldrá barato. Sobre todo si aspiras a ver la final, que se disputará el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. El coste de sus entradas lleva meses envuelto en polémica, pero el debate se ha agriado después de que algunas plazas hayan salido al mercado de reventa por el precio de un apartamento de 200 m2 en el centro de Madrid.
Todo con el plácet velado de la FIFA.
¿Qué ha pasado? Que aunque todavía falta más de un mes para el partido inaugural, el Mundial de Norteamérica (se disputará entre México, Canadá y EEUU) está ganándose ya el dudoso honor de ser el más caro de la historia.
Los aficionados pusieron el grito en el cielo el pasado diciembre, cuando se lanzaron las primeras entradas, pero las tarifas que entonces se ofrecían parecen una 'ganga' si se comparan con las que se están alcanzando ahora en el mercado de compraventa. En ese comercio secundario, canalizado a través de la FIFA, hay pases que se ofrecen por lo mismo que cuesta un piso de 200 m2 en Madrid.
¿Tan caro se vende? Sí. La noticia la ha avanzado la agencia Associated Press (AP), pero llega con echar un vistazo a la plataforma de compraventa de entradas alojada en la página de la FIFA para comprobarlo. Si buscamos pases disponibles para la final del 19 de julio veremos que hay gente revendiéndolos por más de dos millones de dólares. Para ser precisos, hay al menos cuatro plazas a la venta en la tribuna inferior (tras la portería) por la friolera de 2.299.998,85 dólares.
No todas las entradas cuestan lo mismo, pero los precios de reventa, en general, no están al alcance de todos los bolsillos. Las plazas más baratas, de 3ª categoría, se ofrecen por 10.900 dólares. Si quieres una posición con mejores vistas y más cómoda puedes sumarle unos cuantos miles más a esa cifra y adquirir pases de mayor categoría por 16.100, 33.800, 43.200 o incluso 207.000 dólares.
La palma se la llevan las entradas de 2,3 millones y 991.500, que es lo que pide un vendedor por plazas situadas en la zona delantera. El miércoles la propia FIFA puso a la venta un nuevo bloque de entradas en su plataforma de venta directa, donde era posible encontrar asientos para la final por 10.990 dólares.
¿Quién controla esas tarifas? Las entradas de venta directa las lanza la propia FIFA, pero la cosa cambia cuando hablamos del mercado secundario. Ahí, en el denominado "Mercado de Reventa/Intercambio" la federación no controla los precios, aunque sí se lleva una parte considerable del negocio.
Por cada transacción se embolsa una comisión que se divide en dos partes. Una, del 15%, se la aplica a quien adquiere la entrada. Otra, del mismo valor, la soporta quien se desprende de la entrada en concepto de reventa. Como explican en The Guardian, eso significa que si finalmente se vende una de las entradas que cuestan 2,3 millones, la FIFA ingresaría en su cuenta 690.000 dólares.
Pero... ¿Cómo es eso posible? En otras ediciones del Mundial el precio de reventa de las entradas estaba limitado a su valor nominal, pero en esta ocasión la FIFA ha cambiado el enfoque. ¿El motivo? Primero, amoldarse al mercado de los países anfitriones, sobre todo de EEUU, que es el que acogerá más partidos del torneo. En segundo lugar, la FIFA espera que al canalizar ella misma la compraventa se desaliente el uso de portales como StubHub.
"La FIFA ha establecido un modelo de venta de entradas y de mercado secundario que refleja las prácticas estándar del mercado de entradas para grandes eventos deportivos y de entretenimiento en los países anfitriones", alega en un comunicado citado por Associated Press. "Las comisiones aplicables por facilitar la reventa están alineadas con los estándares de la industria en los sectores deportivos y de entretenimiento de Norteamérica".
¿Es una polémica aislada? La polémica ha saltado ahora por los precios que se están alcanzando en la reventa, pero lo cierto es que el coste de las entradas ha sido motivo de discusión desde la primera fase de venta, activada en diciembre de 2025. El foco se ha puesto tanto en los precios en sí como en el sistema aplicado por la FIFA en la venta, el 'variable pricing', similar a las tarifas dinámicas.
Organizaciones de consumidores como la OCU ya han alzado la voz por ese mismo motivo. A modo de referencia, en diciembre las entradas para la final ya se vendían por precios que oscilaban entre 4.185 y 8.680 dólares. Y eso pese a la promesa inicial de ofrecerlas por 60 dólares en la fase de grupos. "Solo existen como ridículas manchas verdes en el borde de los mapas de asientos, poco más que espejismos de inclusión", ironiza Bryan Armen, de The Guardian.
¿Ocurre solo con las entradas? No. Las entradas son tan costosas porque, alega la FIFA, suponen una de sus principales fuentes de ingresos. Sin embargo los pases a los partidos no es lo único que cotiza a precio de oro. En los últimos días ha saltado otra polémica en torno a la celebración del Mundial en EEUU que gira en torno a algo que poco tiene que ver con el deporte: el transporte público.
El operador ferroviario de Nueva Jersey ha decidido que quienes quieran comprar billetes de ida y vuelta para viajar desde Manhattan al MetLife y ver allí la final del 19 de julio tendrán que pagar 150 dólares. Es casi 11 veces más de lo que cuesta ese mismo servicio un día normal, cuando ronda los 12,9 dólares.