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Hay un barrio en España con tantos turistas suecos que ya es una "Little Suecia". Y está exactamente donde te lo imaginas

Hay un barrio en España con tantos turistas suecos que ya es una "Little Suecia". Y está exactamente donde te lo imaginas
Artículo Completo 1,297 palabras
Los barrios cambian, se transforman. Eso ocurre desde siempre. Lo que resulta menos común es que el cambio llegue acompañado de nuevos acentos, sobre todo de acentos escandinavos, que es lo que desde hace décadas gana fuerza en Santa Catalina, Palma de Mallorca. Lo que en su día fue un barrio pesquero ha mutado en algo totalmente distinto: una zona en la que abundan los negocios orientados a la hostelería y el mercado inmobiliario y en la que resulta sorprendentemente sencillo encontrarse con expats llegados de ciudades como Estocolmo. Hay quien ya se refiere al barrio como "la pequeña Suecia". La 'Little Suecia'. La transformación de Santa Catalina no es exactamente nueva. En 2017 Diario de Mallorca daba cuenta ya de cómo los escandinavos habían adquirido tantos locales y apartamentos que el barrio se había ganado el apodo de "Little Suecia". No era un fenómeno exclusivo de esa zona costera en concreto (a los expats les atrae Mallorca en general), pero sí es cierto que en sus calles se apreciaba con una claridad manifiesta. Lo que sí resulta sorprendente es constatar cómo la escandinavización de Santa Catalina ha avanzado en la última década, algo que deja bastante claro una crónica publicada por elDiario.es. "Mallorquines quedan pocos". Probablemente la mejor forma de comprender el cambio es escuchar a sus residentes, como Antoni, un vecino de 79 años que tras toda una vida en Santa Catalina reconoce que ya casi no conoce a nadie cuando pasea por sus calles. "Mallorquines quedan pocos", se resigna.  Su entorno le da la razón. El hombre charla con la prensa en una zona en la que no cuesta encontrar edificios recién rehabilitados y escaparates serigrafiados en idiomas extranjeros, lo que incluye tanto el inglés como alemán y sueco. Si se busca un poco, no muy lejos de allí incluso pueden encontrarse inmobiliarias enfocadas al mercado escandinavo y el cartel de una antigua panadería sueca. Un barrio en pleno cambio. Antoni no es (ni mucho menos) el único lugareño que constata los cambios en el barrio. Tomeu confirma que "solo quedan algunos negocios de siempre" y Raúl, criado también en Santa Catalina, confirma que allí ya no vive ninguno de los amigos con los que jugaba cuando era un niño.  Que los barrios muten con el paso de las décadas (y eso es extensible tanto al vecindario como a los negocios) no es nada extraordinario, ni exclusivo de Santa Catalina, Palma o las Baleares. Lo que sí resulta curioso en que ese cambio tenga como uno de sus motores el desembarco de expats y capital del norte de Europa. Algo más que testimonios. La transformación del barrio (Mallorca en general), puede seguirse mediante algo más que testimonios y recuerdos. Los estudios no siempre permiten bajar al detalle de cada distrito, pero confirman los profundos cambios que ha experimentando el archipiélago en los últimos años.  Para empezar Baleares es la región de España con mayor porcentaje de población extranjera. Según un informe de la Fundación Funcas, el 29,3% de su población ha nacido fuera de España. A modo de referencia, en Madrid suponen el 25,7%. En 2004 los foráneos representaban 'apenas' el 15,3% del censo balear. En Xataka Alicante siempre ha sido el destino predilecto de turistas ingleses y alemanes. Ahora lo es cada vez más de polacos Caro, pero no a 'nivel Estocolmo'. Los suecos están muy lejos de ser un colectivo mayoritario en Baleares, pero desde hace tiempo muestran un interés especial por la región. Hace casi una década la prensa local explicaba que muchos conocieron sus islas como destino de vacaciones y, con el tiempo, optaron por instalarse en el archipiélago atraídos por su clima, calidad de vida y precios.  "Están las cosas pequeñas, como por ejemplo tomarse un café. En Estocolmo cuesta cinco o seis euros", reconocía en 2017 Patric, al frente de una consulta situada precisamente en Santa Catalina. "En Estocolmo el metro cuadrado ronda los 10.000 euros y por eso Santa Catalina todavía es barato. Para el resto del mundo el barrio está fatal, pero para los suecos es bastante barato". Pendientes de las agencias. Otro frente que deja claro la transformación del barrio es el inmobiliario. Para su artículo elDiario ha hablado con varias agencias implantadas en la zona y más o menos enfocadas al mercado escandinavo, como Mallorcabyrån Real Estate, que se presenta como una "agencia inmobiliaria de habla sueca en Mallorca", o Svensk Fastighetsförmedling, cuyos responsables presumen de haber "traído el fiable modelo inmobiliario sueco a España". Precios en escalada. Más allá de las agencias, el portal Idealista ofrece también una pista interesante. El portal inmobiliario precisa que ahora mismo el m2 en Santa Catalina-Son Armadans-Maritim se paga a 6.200 euros, lejos de los 2.385 de hace una década. De hecho Idealista ha registrado una subida interanual del 14,3%. La cosa no mejora mucho si hablamos del mercado del arrendamiento residencial. El m2 se paga a 19,7 euros, un 5,6% más que hace un año.  Ahora mismo las opciones de alquiler más económicas en la zona son un apartamento de 50 metros cuadrados por el que se piden 1.100 euros al mes y un estudio de 38 m2 que se paga a 1.150 euros. En este último caso (un cuarto sin ascensor), eso sí, el anuncio aclara que es un "alquiler de temporada". ¿Por qué suben los precio? La transformación del barrio es clara y puede seguirse tanto a través del testimonio de sus vecinos más veteranos como de la hemeroteca, que lleva años afianzando la etiqueta de "pequeña Suecia". Sin embargo no todo el mundo tiene tan claro que la escalada del precio de la vivienda pueda explicarse por la llegada de capital escandinavo.  "En general, el principal factor detrás de la falta de vivienda a precios asequibles en Palma es la escasez de oferta, especialmente de obra nueva", reivindica Vivian Grunblatt, responsable de una agencia inmobiliaria orientada, entre otros, a los compradores suecos. "En los últimos diez años la creación de nuevas viviendas ha sido limitada, lo que genera una presión constante sobre los precios". "¿Y qué haces?" También hay quien lo plantea desde otra perspectiva, como Raúl, el ecino que reconoce que ya no queda ninguno de sus amigos de la infancia en el barrio. En su opinión "el problema no es del que compra" sino de  "del que vende”. "Te viene un sueco y paga cuatro veces más de lo que vale… ¿Qué haces?"  Los cambios en el barrio quizás hayan afectado al coste de la vida, pero Raúl también recuerda que hace apenas 25 o 30 años la zona "era un suburbio” y su atractivo considerablemente menor. Eso sí, la transformación no lo ha librado de los problemas que afectan a otras muchas áreas marcadas por el turismo, como la (en ocasiones) difícil convivencia entre la restauración y el uso residencial. Imágenes | Camilo Padilla (Unsplash), Belinda Fewings (Unsplash) y Hans Ott (Unsplash) En Xataka | Antes de la guerra miles de turistas alemanes se marchaban en verano al Golfo Pérsico. Ahora tienen otro plan: Mallorca - La noticia Hay un barrio en España con tantos turistas suecos que ya es una "Little Suecia". Y está exactamente donde te lo imaginas fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
Hay un barrio en España con tantos turistas suecos que ya es una "Little Suecia". Y está exactamente donde te lo imaginas

Santa Catalina ha vivido una profunda transformación en los últimos años. Y en parte se lo debe a Suecia

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Carlos Prego

Editor - Magnet

Carlos Prego

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Los barrios cambian, se transforman. Eso ocurre desde siempre. Lo que resulta menos común es que el cambio llegue acompañado de nuevos acentos, sobre todo de acentos escandinavos, que es lo que desde hace décadas gana fuerza en Santa Catalina, Palma de Mallorca. Lo que en su día fue un barrio pesquero ha mutado en algo totalmente distinto: una zona en la que abundan los negocios orientados a la hostelería y el mercado inmobiliario y en la que resulta sorprendentemente sencillo encontrarse con expats llegados de ciudades como Estocolmo.

Hay quien ya se refiere al barrio como "la pequeña Suecia".

La 'Little Suecia'. La transformación de Santa Catalina no es exactamente nueva. En 2017 Diario de Mallorcadaba cuenta ya de cómo los escandinavos habían adquirido tantos locales y apartamentos que el barrio se había ganado el apodo de "Little Suecia". No era un fenómeno exclusivo de esa zona costera en concreto (a los expats les atrae Mallorca en general), pero sí es cierto que en sus calles se apreciaba con una claridad manifiesta. Lo que sí resulta sorprendente es constatar cómo la escandinavización de Santa Catalina ha avanzado en la última década, algo que deja bastante claro una crónica publicada por elDiario.es.

"Mallorquines quedan pocos". Probablemente la mejor forma de comprender el cambio es escuchar a sus residentes, como Antoni, un vecino de 79 años que tras toda una vida en Santa Catalina reconoce que ya casi no conoce a nadie cuando pasea por sus calles. "Mallorquines quedan pocos", se resigna. 

Su entorno le da la razón. El hombre charla con la prensa en una zona en la que no cuesta encontrar edificios recién rehabilitados y escaparates serigrafiados en idiomas extranjeros, lo que incluye tanto el inglés como alemán y sueco. Si se busca un poco, no muy lejos de allí incluso pueden encontrarse inmobiliarias enfocadas al mercado escandinavo y el cartel de una antigua panadería sueca.

Un barrio en pleno cambio. Antoni no es (ni mucho menos) el único lugareño que constata los cambios en el barrio. Tomeu confirma que "solo quedan algunos negocios de siempre" y Raúl, criado también en Santa Catalina, confirma que allí ya no vive ninguno de los amigos con los que jugaba cuando era un niño. 

Que los barrios muten con el paso de las décadas (y eso es extensible tanto al vecindario como a los negocios) no es nada extraordinario, ni exclusivo de Santa Catalina, Palma o las Baleares. Lo que sí resulta curioso en que ese cambio tenga como uno de sus motores el desembarco de expats y capital del norte de Europa.

Algo más que testimonios. La transformación del barrio (Mallorca en general), puede seguirse mediante algo más que testimonios y recuerdos. Los estudios no siempre permiten bajar al detalle de cada distrito, pero confirman los profundos cambios que ha experimentando el archipiélago en los últimos años. 

Para empezar Baleares es la región de España con mayor porcentaje de población extranjera. Según un informe de la Fundación Funcas, el 29,3% de su población ha nacido fuera de España. A modo de referencia, en Madrid suponen el 25,7%. En 2004 los foráneos representaban 'apenas' el 15,3% del censo balear.

En XatakaAlicante siempre ha sido el destino predilecto de turistas ingleses y alemanes. Ahora lo es cada vez más de polacos

Caro, pero no a 'nivel Estocolmo'. Los suecos están muy lejos de ser un colectivo mayoritario en Baleares, pero desde hace tiempo muestran un interés especial por la región. Hace casi una década la prensa local explicaba que muchos conocieron sus islas como destino de vacaciones y, con el tiempo, optaron por instalarse en el archipiélago atraídos por su clima, calidad de vida y precios. 

"Están las cosas pequeñas, como por ejemplo tomarse un café. En Estocolmo cuesta cinco o seis euros", reconocía en 2017 Patric, al frente de una consulta situada precisamente en Santa Catalina. "En Estocolmo el metro cuadrado ronda los 10.000 euros y por eso Santa Catalina todavía es barato. Para el resto del mundo el barrio está fatal, pero para los suecos es bastante barato".

Pendientes de las agencias. Otro frente que deja claro la transformación del barrio es el inmobiliario. Para su artículo elDiario ha hablado con varias agencias implantadas en la zona y más o menos enfocadas al mercado escandinavo, como Mallorcabyrån Real Estate, que se presenta como una "agencia inmobiliaria de habla sueca en Mallorca", o Svensk Fastighetsförmedling, cuyos responsables presumen de haber "traído el fiable modelo inmobiliario sueco a España".

Precios en escalada. Más allá de las agencias, el portal Idealista ofrece también una pista interesante. El portal inmobiliario precisa que ahora mismo el m2 en Santa Catalina-Son Armadans-Maritim se paga a 6.200 euros, lejos de los 2.385 de hace una década. De hecho Idealista ha registrado una subida interanual del 14,3%. La cosa no mejora mucho si hablamos del mercado del arrendamiento residencial. El m2 se paga a 19,7 euros, un 5,6% más que hace un año. 

Ahora mismo las opciones de alquiler más económicas en la zona son un apartamento de 50 metros cuadrados por el que se piden 1.100 euros al mes y un estudio de 38 m2 que se paga a 1.150 euros. En este último caso (un cuarto sin ascensor), eso sí, el anuncio aclara que es un "alquiler de temporada".

¿Por qué suben los precio? La transformación del barrio es clara y puede seguirse tanto a través del testimonio de sus vecinos más veteranos como de la hemeroteca, que lleva añosafianzando la etiqueta de "pequeña Suecia". Sin embargo no todo el mundo tiene tan claro que la escalada del precio de la vivienda pueda explicarse por la llegada de capital escandinavo. 

"En general, el principal factor detrás de la falta de vivienda a precios asequibles en Palma es la escasez de oferta, especialmente de obra nueva", reivindica Vivian Grunblatt, responsable de una agencia inmobiliaria orientada, entre otros, a los compradores suecos. "En los últimos diez años la creación de nuevas viviendas ha sido limitada, lo que genera una presión constante sobre los precios".

"¿Y qué haces?" También hay quien lo plantea desde otra perspectiva, como Raúl, el ecino que reconoce que ya no queda ninguno de sus amigos de la infancia en el barrio. En su opinión "el problema no es del que compra" sino de  "del que vende”. "Te viene un sueco y paga cuatro veces más de lo que vale… ¿Qué haces?" 

Los cambios en el barrio quizás hayan afectado al coste de la vida, pero Raúl también recuerda que hace apenas 25 o 30 años la zona "era un suburbio” y su atractivo considerablemente menor. Eso sí, la transformación no lo ha librado de los problemas que afectan a otras muchas áreas marcadas por el turismo, como la (en ocasiones) difícil convivencia entre la restauración y el uso residencial.

Imágenes | Camilo Padilla (Unsplash), Belinda Fewings (Unsplash) y Hans Ott (Unsplash)

En Xataka | Antes de la guerra miles de turistas alemanes se marchaban en verano al Golfo Pérsico. Ahora tienen otro plan: Mallorca

Fuente original: Leer en Xataka
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