El resultado más claro apareció con DunedinPACE, una medida diseñada para estimar el ritmo al que envejecen diferentes sistemas del organismo. Después de ajustar los análisis por variables como edad, sexo, índice de masa corporal y demás, los participantes que recibieron CBT-I mostraron un ritmo de envejecimiento biológico más lento que quienes recibieron educación sobre el sueño.
El análisis también encontró diferencias en la evolución del insomnio. El 34% de quienes recibieron CBT-I (16 de 47 participantes) experimentó una remisión completa del insomnio durante el seguimiento, frente al 13% (seis de 45) del grupo de educación sobre el sueño. En los análisis posteriores, quienes permanecieron con insomnio en el grupo de comparación mostraron el mayor incremento en DunedinPACE.
De cómo dormir bien te puede hacer sentir más joven
Los investigadores plantean que una posible explicación está relacionada con la respuesta del cuerpo al estrés. El insomnio puede mantener activados los sistemas de respuesta al estrés y favorecer procesos como la inflamación y el estrés celular. DunedinPACE podría ser especialmente sensible a estos cambios relativamente rápidos porque integra señales relacionadas con distintos sistemas biológicos, entre ellos la inflamación y el metabolismo de la glucosa.
“El insomnio en los adultos mayores suele tratarse como un problema de calidad de vida, pero estos hallazgos sugieren que también podría ser un factor de riesgo modificable en el proceso de envejecimiento”, dijo Judith Carroll, autora principal del estudio y profesora asociada de Psiquiatría en UCLA Health, en un comunicado. “Así como aconsejamos a los pacientes sobre actividad física y dieta para favorecer un envejecimiento saludable, esto señala al sueño como otro comportamiento importante que vale la pena abordar para mejorar la salud”.
Mantente al día con el mundo de la tecnología. Agréganos a tus Fuentes Preferidas en GoogleArrowDicho esto, los autores subrayan que los resultados son preliminares. El análisis incluyó solo una parte de los participantes de un ensayo anterior, lo que redujo el tamaño de la muestra. Además los participantes eran adultos mayores relativamente sanos y provenían de un centro médico universitario del sur de California, por lo que los resultados podrían no ser generalizables a otras poblaciones.
Por ahora, el estudio no demuestra de forma causal que tratar el insomnio haga que las personas vivan más tiempo ni que literalmente “rejuvenezca” el organismo. Lo que muestra es una asociación experimental entre la terapia cognitivo-conductual para el insomnio y un cambio favorable en uno de los indicadores epigenéticos del ritmo de envejecimiento. Los propios investigadores señalan que serán necesarios ensayos grandes, con poblaciones más diversas y seguimientos más exhaustivos, para determinar si estos cambios se mantienen y si se traducen en beneficios de salud a largo plazo.
Puedes consultar y descargar el estudio original aquí.