Cuando probé el Plaud Note Pro, llegué a una conclusión que no esperaba: era uno de los poquísimos gadgets de IA que justificaba ser un dispositivo y no simplemente una aplicación. La pregunta que me hago ahora, semanas después de tener el NotePin S encima, es si su sucesor espiritual puede decir lo mismo.
La respuesta no es tan limpia.
El NotePin S llega como la versión vestible de esa misma propuesta. Mismo cerebro, distinto envoltorio. En lugar de una tarjeta que vive pegada al iPhone por MagSafe, aquí tienes un pequeño óvalo de 17 gramos que puedes sujetar a la solapa, colgar del cuello, llevar en la muñeca o prender con un pin magnético. Plaud lo presentó en el CES de este año con la promesa de que capturar lo que dices nunca volvería a requerir sacar el móvil.
La primera vez que lo sujetas en la mano, el pensamiento es casi idéntico al que tuve con el Note Pro: qué bien acabado está esto. Materiales sólidos, tacto premium, ese tipo de producto que no presume de ser caro pero lo sugiere.
El acabado del Plaud NotePin S. Imagen: Xataka.
La caja también es inusualmente cuidada para una startup: clip magnético, pin, cordón-collar, pulsera y base de carga incluidos desde el principio, algo que con el NotePin original requería compra aparte.
Todo esto trae la caja del Plaud NotePin S. Imagen: Xataka.
Imagen: Xataka.
El cambio más relevante respecto al modelo anterior es pequeño y enorme al mismo tiempo: han sustituido el gesto de apretar por un botón físico. El NotePin original tenía un problema para algunos usuarios, que se encontraban con grabaciones que nunca habían empezado porque el gesto táctil no había respondido bien. El S soluciona esto con una pulsación larga para grabar, otra para parar, y una pulsación corta durante la grabación para marcar un momento destacado (una de sus mejores funciones). Simple. Funciona.
He pasado unas semanas llevándolo puesto en diferentes formatos:
• El clip en la solapa es el más natural en reuniones presenciales. Es la imagen que corona este artículo.
• El pin magnético, el más elegante.
• El cordón-collar, el más cómodo para el día a día fuera de contextos formales.
• La pulsera, en cambio, es la opción que menos me convence: el material se siente por debajo del nivel del resto del kit, y en un mundo donde casi todo el mundo lleva ya un reloj, añadir otro elemento en la muñeca no es muy práctico.
Con el cordón para colgártelo al cuello. Imagen: Xataka.
Con el adaptador de pulsera para llevarlo en la muñeca, con un factor de forma clavado al de las típicas pulseras de actividad. Imagen: Xataka.
Aquí en una vista algo más escorada... Imagen: Xataka.
...y aquí de lado para que se distinga el grosor. Imagen: Xataka.
Lo que sí funciona con consistencia es la grabación. El micrófono capta bien hasta unos tres metros, que es suficiente para la mayoría de reuniones. La transcripción, procesada en la app usando modelos de OpenAI, Google o Anthropic a tu elección, es precisa en español sin el tipo de errores que harían perder confianza en el sistema. Los resúmenes automáticos, especialmente cuando has marcado highlights durante la conversación, son el producto final más útil: lo que antes requería releer toda la transcripción ahora aparece ordenado y accionable enseguida.
Hay una novedad del ecosistema que merece una atención especial: junto al hardware, Plaud ha lanzado una aplicación de escritorio para Mac y PC que graba reuniones de Zoom, Google Meet o Teams en segundo plano sin añadir ningún bot a la llamada. Es una distinción importante porque y alternativas similares aparecen como participantes visibles en la reunión, lo que incomoda a muchos interlocutores.
Ejemplo de una grabación hecha con el Plaud NotePin S vista en la interfaz de Plaud. En la captura se ve el resumen, mucho más extenso y estructurado de lo que podríamos esperar. Más que un resumen es un completo y detallado esquema. Imagen: Xataka.
Una muestra de algunas de las plantillas con las que podemos indicar a Plaud "cómo" tiene que generar una transcripción y el tratado posterior. Muy útil. Imagen: Xataka.
Y otro ejemplo de resumen, en este caso podemos ver como hace las citas en el idioma de la grabación, el inglés; pero nos ofrece todo el resumen en nuestra lengua nativa, el castellano. Imagen: Xataka.
La app de Plaud no aparece en ningún sitio, graba de forma nativa y es gratuita para quienes ya tienen el hardware. Para los que usamos el dispositivo físico y además solemos tener reuniones por videollamada, la integración de ambas fuentes en el mismo hub es realmente cómoda.
Lo que es incómodo es la pregunta que aparece aquí.
• Con el Note Pro, la justificación del hardware era clara: te liberaba del móvil, tenía cuatro micrófonos MEMS de alta calidad, y la batería de 30 horas te dejaba grabarlo todo sin preocuparte.
• El NotePin S tiene solo una fracción de esa batería declarada, y su radio de captura efectiva de tres metros le pone un límite real en salas grandes. Si bien en un aula de instituto, donde hice la grabación de la imagen superior, respondió perfectamente.
En contextos cotidianos, ambas cosas son suficientes. En los contextos más exigentes donde el Note Pro brillaba especialmente, el NotePin S flojea en comparación.
Lo que el NotePin S ofrece que el Note Pro no puede es que puedes vestirlo, no solo llevarlo encima. Y ahí está la pregunta de fondo que hay que responder antes de comprarlo: ¿necesito realmente llevar mi grabadora puesta, o me basta con tenerla en el bolsillo o sobre la mesa?
Al separar su acople magnético se descubre el conector de carga. Imagen: Xataka.
Y así queda acoplado al accesorio de carga USB-C. Imagen: Xataka.
Aquí, separado del clip que permite ponérselo en la solapa. Imagen: Xataka.
Para un periodista haciendo entrevistas en movimiento, la respuesta es que sí, puede tener sentido. Para alguien que va de reunión en reunión en una empresa, el clip en la solapa tiene una lógica indudable. Para el investigador, el consultor, el abogado que quiere capturar conversaciones sin que el móvil esté en medio: también.
Pero para la mayoría de usos del Note Pro, que son los de alguien que graba reuniones desde una posición fija, el NotePin S no aporta ninguna ventaja real sobre su hermano mayor. Son herramientas para contextos distintos, no una evolución.
El precio es donde la cosa se complica un poco más. 179 euros por el hardware, más 20 euros al mes (o más, en función de los minutos que contrates) si superas los 300 minutos mensuales del plan gratuito.
El Note Pro ya era un producto con un precio que requería justificación. El NotePin S, que en algunos aspectos técnicos es menos capaz, pide el mismo ticket de entrada. La apuesta de Plaud es que el factor vestibilidad justifica esa equivalencia. Para un perfil de usuario es cierto que la justifica. Para otro, no.
Lo que no me genera ninguna duda es la calidad de ejecución. Plaud lleva dos generaciones demostrando que saben hacer hardware pequeño y bien acabado, que la integración de IA en su ecosistema es seria, y que entienden los flujos de trabajo de sus usuarios. En un mercado lleno de gadgets de IA que son básicamente prototipos disfrazados de producto, el NotePin S es un producto de verdad. Eso tiene valor, y escasea más de lo que parece.
Lo que te pido que hagas antes de comprarlo es que respondas con honestidad a una pregunta: ¿mis grabaciones las hago en movimiento o sentado? Si la respuesta es la segunda, te aconsejo mucho el Note Pro. Si es la primera, entonces tienes el NotePin S. No son intercambiables. Son buenos en lo suyo. Y ese nivel de especialización, en la era de muchos gadgets que aspiran a serlo todo, está bastante bien.
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Plaud. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
En Xataka | Colgantes, pulseras y "botones" en la frente: los nuevos wearables con IA te escuchan (y graban) todo el día
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La noticia
He probado el Plaud NotePin S: la grabadora de IA que se lleva puesta y que no es para todo el mundo, pero es perfecta para algunos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
.
He probado el Plaud NotePin S: la grabadora de IA que se lleva puesta y que no es para todo el mundo, pero es perfecta para algunos
Plaud ha cogido su mejor producto, lo ha hecho vestible y ha añadido una aplicación de escritorio. El resultado es más interesante de lo que parece. Y también más caro de lo que debería
Cuando probé el Plaud Note Pro, llegué a una conclusión que no esperaba: era uno de los poquísimos gadgets de IA que justificaba ser un dispositivo y no simplemente una aplicación. La pregunta que me hago ahora, semanas después de tener el NotePin S encima, es si su sucesor espiritual puede decir lo mismo.
La respuesta no es tan limpia.
El NotePin S llega como la versión vestible de esa misma propuesta. Mismo cerebro, distinto envoltorio. En lugar de una tarjeta que vive pegada al iPhone por MagSafe, aquí tienes un pequeño óvalo de 17 gramos que puedes sujetar a la solapa, colgar del cuello, llevar en la muñeca o prender con un pin magnético. Plaud lo presentó en el CES de este año con la promesa de que capturar lo que dices nunca volvería a requerir sacar el móvil.
La primera vez que lo sujetas en la mano, el pensamiento es casi idéntico al que tuve con el Note Pro: qué bien acabado está esto. Materiales sólidos, tacto premium, ese tipo de producto que no presume de ser caro pero lo sugiere.
El acabado del Plaud NotePin S. Imagen: Xataka.
La caja también es inusualmente cuidada para una startup: clip magnético, pin, cordón-collar, pulsera y base de carga incluidos desde el principio, algo que con el NotePin original requería compra aparte.
Todo esto trae la caja del Plaud NotePin S. Imagen: Xataka. Imagen: Xataka.
El cambio más relevante respecto al modelo anterior es pequeño y enorme al mismo tiempo: han sustituido el gesto de apretar por un botón físico. El NotePin original tenía un problema para algunos usuarios, que se encontraban con grabaciones que nunca habían empezado porque el gesto táctil no había respondido bien. El S soluciona esto con una pulsación larga para grabar, otra para parar, y una pulsación corta durante la grabación para marcar un momento destacado (una de sus mejores funciones). Simple. Funciona.
He pasado unas semanas llevándolo puesto en diferentes formatos:
El clip en la solapa es el más natural en reuniones presenciales. Es la imagen que corona este artículo.
El pin magnético, el más elegante.
El cordón-collar, el más cómodo para el día a día fuera de contextos formales.
La pulsera, en cambio, es la opción que menos me convence: el material se siente por debajo del nivel del resto del kit, y en un mundo donde casi todo el mundo lleva ya un reloj, añadir otro elemento en la muñeca no es muy práctico.
Con el cordón para colgártelo al cuello. Imagen: Xataka. Con el adaptador de pulsera para llevarlo en la muñeca, con un factor de forma clavado al de las típicas pulseras de actividad. Imagen: Xataka. Aquí en una vista algo más escorada... Imagen: Xataka. ...y aquí de lado para que se distinga el grosor. Imagen: Xataka.
Lo que sí funciona con consistencia es la grabación. El micrófono capta bien hasta unos tres metros, que es suficiente para la mayoría de reuniones. La transcripción, procesada en la app usando modelos de OpenAI, Google o Anthropic a tu elección, es precisa en español sin el tipo de errores que harían perder confianza en el sistema. Los resúmenes automáticos, especialmente cuando has marcado highlights durante la conversación, son el producto final más útil: lo que antes requería releer toda la transcripción ahora aparece ordenado y accionable enseguida.
Hay una novedad del ecosistema que merece una atención especial: junto al hardware, Plaud ha lanzado una aplicación de escritorio para Mac y PC que graba reuniones de Zoom, Google Meet o Teams en segundo plano sin añadir ningún bot a la llamada. Es una distinción importante porque y alternativas similares aparecen como participantes visibles en la reunión, lo que incomoda a muchos interlocutores.
Ejemplo de una grabación hecha con el Plaud NotePin S vista en la interfaz de Plaud. En la captura se ve el resumen, mucho más extenso y estructurado de lo que podríamos esperar. Más que un resumen es un completo y detallado esquema. Imagen: Xataka. Una muestra de algunas de las plantillas con las que podemos indicar a Plaud "cómo" tiene que generar una transcripción y el tratado posterior. Muy útil. Imagen: Xataka. Y otro ejemplo de resumen, en este caso podemos ver como hace las citas en el idioma de la grabación, el inglés; pero nos ofrece todo el resumen en nuestra lengua nativa, el castellano. Imagen: Xataka.
La app de Plaud no aparece en ningún sitio, graba de forma nativa y es gratuita para quienes ya tienen el hardware. Para los que usamos el dispositivo físico y además solemos tener reuniones por videollamada, la integración de ambas fuentes en el mismo hub es realmente cómoda.
Lo que es incómodo es la pregunta que aparece aquí.
Con el Note Pro, la justificación del hardware era clara: te liberaba del móvil, tenía cuatro micrófonos MEMS de alta calidad, y la batería de 30 horas te dejaba grabarlo todo sin preocuparte.
El NotePin S tiene solo una fracción de esa batería declarada, y su radio de captura efectiva de tres metros le pone un límite real en salas grandes. Si bien en un aula de instituto, donde hice la grabación de la imagen superior, respondió perfectamente.
En contextos cotidianos, ambas cosas son suficientes. En los contextos más exigentes donde el Note Pro brillaba especialmente, el NotePin S flojea en comparación.
Lo que el NotePin S ofrece que el Note Pro no puede es que puedes vestirlo, no solo llevarlo encima. Y ahí está la pregunta de fondo que hay que responder antes de comprarlo: ¿necesito realmente llevar mi grabadora puesta, o me basta con tenerla en el bolsillo o sobre la mesa?
Al separar su acople magnético se descubre el conector de carga. Imagen: Xataka. Y así queda acoplado al accesorio de carga USB-C. Imagen: Xataka. Aquí, separado del clip que permite ponérselo en la solapa. Imagen: Xataka.
Para un periodista haciendo entrevistas en movimiento, la respuesta es que sí, puede tener sentido. Para alguien que va de reunión en reunión en una empresa, el clip en la solapa tiene una lógica indudable. Para el investigador, el consultor, el abogado que quiere capturar conversaciones sin que el móvil esté en medio: también.
Pero para la mayoría de usos del Note Pro, que son los de alguien que graba reuniones desde una posición fija, el NotePin S no aporta ninguna ventaja real sobre su hermano mayor. Son herramientas para contextos distintos, no una evolución.
El precio es donde la cosa se complica un poco más. 179 euros por el hardware, más 20 euros al mes (o más, en función de los minutos que contrates) si superas los 300 minutos mensuales del plan gratuito.
El Note Pro ya era un producto con un precio que requería justificación. El NotePin S, que en algunos aspectos técnicos es menos capaz, pide el mismo ticket de entrada. La apuesta de Plaud es que el factor vestibilidad justifica esa equivalencia. Para un perfil de usuario es cierto que la justifica. Para otro, no.
Lo que no me genera ninguna duda es la calidad de ejecución. Plaud lleva dos generaciones demostrando que saben hacer hardware pequeño y bien acabado, que la integración de IA en su ecosistema es seria, y que entienden los flujos de trabajo de sus usuarios. En un mercado lleno de gadgets de IA que son básicamente prototipos disfrazados de producto, el NotePin S es un producto de verdad. Eso tiene valor, y escasea más de lo que parece.
Lo que te pido que hagas antes de comprarlo es que respondas con honestidad a una pregunta: ¿mis grabaciones las hago en movimiento o sentado? Si la respuesta es la segunda, te aconsejo mucho el Note Pro. Si es la primera, entonces tienes el NotePin S. No son intercambiables. Son buenos en lo suyo. Y ese nivel de especialización, en la era de muchos gadgets que aspiran a serlo todo, está bastante bien.