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Un macaco de Gibraltar se termina un paquete de chocolatinas. Martin Nicourt/Gibraltar Macaques Project Helados, patatas fritas y barro: el extraño hábito de los macacos de Gibraltar para sobrevivir al turistaUn estudio revela que el consumo de suelo es un comportamiento emergente que ayuda a los primates a mitigar los efectos de una dieta rica en azúcares y grasas
Miércoles, 22 de abril 2026, 13:09
... que les ofrecen los turistas. Este hábito, conocido como geofagia, podría ser una estrategia de supervivencia para ayudar a estos animales a procesar alimentos con mucha densidad calórica que no forman parte de su dieta natural, como plantea una investigación publicada en el último número de la revista 'Scientific Reports',La razón detrás de este cambio de comportamiento ha resultado ser la profunda alteración que la dieta humana ha provocado en los animales. El chocolate, las patatas fritas y los helados, que los turistas entregan a propósito a los monos o que estos roban, se han convertido en una parte sustancial de la alimentación de buena parte de estos macacos. De hecho, los datos revelan que el 18,8% de todo lo que comen es comida basura. Estos alimentos están alterando la composición del microbioma intestinal de los primates, lo que les genera malestar digestivo.
Desconexión nutricional
Lemoine explica la raíz del problema: «Los alimentos traídos por los turistas y consumidos por los macacos de Gibraltar son extremadamente ricos en calorías, azúcar, sal y lácteos. Esto es totalmente diferente a los alimentos que consume habitualmente la especie, como hierbas, hojas, semillas y algún insecto ocasional». Esta desconexión nutricional empuja a los macacos a buscar soluciones en su entorno natural para aliviar los efectos negativos de estos «manjares» modernos del mismo modo que nosotros recurrimos a los antiácidos o la sal de frutas cuando la comida nos sienta mal. Ingerir tierra puede permitirles seguir consumiendo alimentos que tienen efectos digestivos negativos.
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Otro de los monos come patatas fritas en uno de los miradores del Peñón. Martin Nicourt / Gibraltar Macaques ProjectLa ingesta de tierra ayudaría a reequilibrar el estómago de los monos al aportarles bacterias y minerales que no se encuentran en la comida procesada. Además, actúa como una protección para el revestimiento del intestino, calmando la irritación causada por el exceso de azúcar y grasas. «Nuestros hallazgos apoyan esta hipótesis», añade Lemoine. «La tierra consumida actúa como una barrera en el tracto digestivo, limitando la absorción de compuestos dañinos. Esto podría aliviar los síntomas gastrointestinales, desde las náuseas hasta la diarrea. La tierra también puede proporcionar bacterias beneficiosas que ayuden con el microbioma intestinal».
Los investigadores registraron una media de 12 ingestas de tierra a la semana, una de las más altas comprobadas en primates. Aunque en algunas culturas humanas la geofagia se asocia con el embarazo, en los macacos no se detectó un aumento de este hábito durante la gestación o la lactancia, lo que refuerza la idea de que no se trata de una simple búsqueda de suplementos nutricionales, sino de una respuesta al tipo de dieta.
Problemas con los lácteos
Uno de los aspectos más problemáticos de la dieta «turística» es el consumo de lácteos, especialmente los helados, que gozan de gran popularidad entre los visitantes y, por extensión, entre los monos. «Los primates no humanos se vuelven intolerantes a la lactosa tras el destete, por lo que se sabe que los lácteos causan problemas digestivos en los monos. El helado es enormemente popular entre los turistas de Gibraltar y, en consecuencia, entre sus macacos». Los investigadores llegaron a observar casos de geofagia apenas unos minutos después de que un macaco hubiera ingerido pan y helado.
Más allá de la función biológica, el estudio destaca que estamos ante una tradición socialmente aprendida. El 89% de las ingestas de tierra registradas ocurrieron en presencia de otros macacos que observaban con atención, lo que sugiere que los jóvenes aprenden el truco de los adultos. Curiosamente, cada grupo parece tener sus propias preferencias culturales. Mientras que la mayoría busca la 'terra rossa' o arcilla roja típica de la zona, un grupo específico mostró un gusto peculiar por el suelo contaminado con alquitrán extraído de los baches de las carreteras asfaltadas.
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