Detectada por el radiotelescopio MeerKAT (en Sudáfrica), la señal es probablemente de origen natural, advierten desde el principio los autores. Todo apunta a que está relacionada con la intensa actividad magnética del planeta y con un fenómeno semejante al responsable de algunas de las emisiones de radio asociadas a las auroras de los planetas de nuestro propio sistema solar.
Los autores piensan que intervienen partículas cargadas atrapadas en un poderoso campo magnético. Mientras el planeta gira, parte de ese material puede acelerar a lo largo de las líneas del campo y liberar energía en forma de ondas de radio. En cierto sentido, es como si la magnetosfera del planeta estuviera “gritando” hacia el espacio. Este tipo de fenómeno se conoce como emisión auroral de radio.
Si bien el trabajo se encuentra en un servidor de prepublicaciones y todavía no ha sido revisado por pares, los autores presentan distintas pruebas para respaldar su interpretación. Entre ellas, las características de las ondas de radio coinciden con las predicciones teóricas para campos magnéticos generados por planetas jóvenes y masivos.
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