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Hernán Zin: «Las historias que contamos vienen de nuestros traumas, de todo lo que sufrimos y aprendemos»

Hernán Zin: «Las historias que contamos vienen de nuestros traumas, de todo lo que sufrimos y aprendemos»
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El cineasta, con una obra centrada en el lado humano de los conflictos mundiales, defiende los procesos artísticos y artesanales para la creación. «Habrá una contrarrevolución»

Director de cine

Hernán Zin: «Las historias que contamos vienen de nuestros traumas, de todo lo que sufrimos y aprendemos»

El cineasta, con una obra centrada en el lado humano de los conflictos mundiales, defiende los procesos artísticos y artesanales para la creación. «Habrá una contrarrevolución»

Regala esta noticia Añádenos en Google El director Hernán Zin, durante la entrevista en el ciclo de Cine por Refugio de CEAR. (Antonio López)

Doménico Chiappe

Madrid

17/06/2026 Actualizado 20/06/2026 - 00:08h.

Con su cine ha documentado abusos y torturas en Bosnia, Congo, Camboya, Afganistán, Somalia… «He visto cosas muy terribles, pero como Gaza nunca», afirma Hernán ... Zin (Buenos Aires, 1971), director de películas como 'Morir para contarla', 'Por tus muertos' o , la más reciente, 'Todos somos Gaza', que presenta en el Ciclo de Cine por Refugio, organizado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), donde se realiza la entrevista. «Europa tiene que cortar de raíz los comportamientos de Estados que no respetan el derecho internacional. Sancionarlos, hacer políticas mucho más justas de comercio. En nuestra la sociedad hay un discurso muy oscuro en estos momentos, que amenaza las instituciones. Aunque espero que la gente de a pie no lo compre, sí veo que entre los jóvenes tiene mucho calado y me sorprende. El problema no son los inmigrantes que, si no dejamos de bombardear sus países, van a seguir viniendo, sino esos 78 hombres que tienen la mitad de la riqueza del mundo. No nos engañemos».

-Explicando que, en el fondo, somos todos lo mismo. Como artistas debemos mostrar que en el mundo, en realidad, no hay fronteras, que son invenciones artificiales y que deberíamos apostar y entender que el destino de los que están en otros países va a tocar al nuestro. Europa siempre ha tenido ese rol y ha sido un ejemplo para el mundo por su libertad de expresión, derechos de la mujer y las minorías. Ahora lo está perdiendo por la falta de capacidad de atención de la gente y a que es muy fácil engañar con un 'scroll' sin contexto. Por eso yo hago documentales o libros para que la gente tenga la foto completa. El artista tiene que abrir los ojos a la sociedad, o el corazón.

-¿Eso se está haciendo en España?

-En ningún lado se está haciendo. Estamos en un momento muy malo para la cultura, a nivel musical es terrible, y a nivel de cine cinematográfico es muy pobre. La inteligencia artificial y las redes sociales están haciendo mucho daño. Pero habrá una contrarrevolución y volveremos a valorar lo que está hecho de manera artesanal.

-¿Vislumbra esa reacción humanista? Porque la tendencia creativa va por dominar la IA, en vez de ignorarla.

-La IA sirve para programar y para procesos mecánicos, pero no para lo creativo. Frente a la IA, el primer estadio fue el de sorpresa por una tecnología revolucionaria. El segundo estadio, que es en el que estamos ahora, es de desprecio cuando se le detecta en una publicidad, en la música… el humano lo siente. Nosotros llevamos contando historias desde las cavernas y la IA solo tiene dos décadas de aprendizaje, que es todo lo que está digitalizado. No puede competir con nosotros. Las historias que contamos vienen de nuestros traumas, de todo lo que sufrimos y aprendemos.

-Se le escuha optimista.

-Siempre, sí. Creo que estamos al final de una etapa, la del imperio de Estados Unidos con Israel como su vasallo en Oriente Próximo. Se está terminando y todos los imperios caen de manera sangrienta. Espero que empiece algo distinto.

-Sin embargo, la tecnología facilita trabajos como su película 'Todos somos Gaza'.

-Hemos sido el único equipo del mundo que ha estado los 20 meses de genocidio rodando en el terreno con un equipo palestino, y otro en España. Que exista esta película es un milagro de la voluntad. La tecnología facilita que seamos conscientes de que han muerto 400.000 niños o que hay 30.000 mutilados gracias a las imágenes que grabó la gente de Gaza. Pero esta película se ha hecho con cámaras de cine, de principio a fin, y el material, tan pesado, se subía a internet con los teléfonos móviles durante muchas noches que pasamos sin dormir.

«Debemos ir a la raíz del problema, que es la pobreza extrema y la guerra como un negocio»

-Para su película 'Nacido en Siria' caminó con los desplazados sirios hasta Alemania, ¿qué sacó de esa experiencia?

-Caminé durante meses con los refugiados y el populismo utilizó información falsa sobre ellos como un arma. Creo que debemos ir a la raíz del problema, que es la pobreza extrema, la mala distribución de la riqueza entre los habitantes del mundo y la guerra como un negocio que no para. Además los países receptores nos beneficiamos mucho del que viene de fuera, y todo este mito que usa Vox y la extrema derecha se desmiente con los datos fehacientes.

-Aunque su proceso migratorio fue distinto al de un refugiado, ¿cómo vivió la integración?

-Siempre me he sentido en España como en casa y he venido a aportar a la cultura y la economía. Es un país muy abierto, que fue también de inmigrantes, y lo hace bastante fácil, a pesar de esa corriente mundial de populismo.

-¿Cuán necesario es el cine social?

-Ahora es más necesario que nunca, porque es el que te quita todas las tonterías de ver al otro como un adversario. Cuando descubres en el otro a un humano, es muy difícil que lo odies, que puedas utilizarlo como una herramienta política.

-¿Cómo vive usted ese compromiso?

-He sacrificado mi familia, mi bienestar físico, mental, económico, he hecho muchas renuncias por hacer lo que amo, porque es una forma de pasar por la vida con los ojos abiertos y tratando de inspirar a los demás. Con muchos errores, por supuesto. Dedicarme solo a esto durante toda mi vida ha sido casi egoísta, pero he sentido que debía hacerlo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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