¿Qué es el Herpes zóster?
La culebrilla (herpes zóster) es una infección viral común que provoca una dolorosa erupción cutánea y puede desencadenar una neuralgia posherpética (NPH), una forma de dolor nervioso a largo plazo que puede durar años. El nombre en inglés deriva del latín, que significa "faja", ya que la erupción del herpes zóster suele aparecer alrededor del torso, aunque también puede afectar a la cara y los ojos, como descubrió Garner.
Una de cada tres personas contraerá herpes zóster a lo largo de su vida, pero el riesgo aumenta bruscamente a partir de los 50 años o para cualquier persona con un sistema inmunitario debilitado. La enfermedad se desencadena por la reactivación del virus varicela zóster, el mismo que causa la varicela cuando entra por primera vez en el organismo. El virus puede permanecer latente en el sistema nervioso de una persona durante años hasta que se reactiva, a menudo, pero no siempre, cuando la inmunidad empieza a disminuir debido a factores como el envejecimiento, los fármacos inmunosupresores o el estrés agudo.
Garner, una administradora de farmacia jubilada de 73 años de Gales, en el Reino Unido, está segura de que el estrés fue uno de los factores que influyeron en la aparición del herpes zóster. Había estado sometida a una intensa presión financiera por una elevada factura de impuestos cuando, una tarde de julio, sintió un extraño hormigueo a lo largo de un lado de la línea del cabello, por encima de la frente.
Al cabo de unas horas, la sensación se intensificó, provocándole un fuerte dolor, y empezó a descender por la cara hacia un ojo. "Era como si cientos de pequeñas agujas calientes invisibles me pincharan el cuero cabelludo y la cara", recuerda.
Los médicos recomendaron a Garner que tomara aciclovir, un medicamento antiviral que puede ayudar a reducir los síntomas si se toma en las 72 horas siguientes a su aparición, y una crema ocular con aciclovir para proteger el ojo, ya que el herpes zóster puede dañar la visión y provocar ceguera si afecta al ojo.
Pero incluso con tratamiento, la cara y el párpado de Garner pronto se cubrieron de una erupción roja y caliente con ampollas. "No podía hacer nada para detener esta sensación de estar siendo torturada por agujas ardientes", recuerda. "Era como si mis nervios fueran cables eléctricos que habían sido cortados y echaban chispas y chispas".
Por qué es tan grave el herpes zóster
A pesar de que el herpes zóster es común, parece que la percepción pública solo ha empezado a ponerse al día recientemente con la gravedad de la enfermedad. Un estudio realizado en 2025 por investigadores de la Universidad de Bristol, Reino Unido, señala que los mensajes de salud pública son inadecuados y que falta comunicación sobre las experiencias de los pacientes con la enfermedad: "La escasa literatura sobre la experiencia y la comprensión del herpes zóster sugiere que la gente tiende a considerarlo leve hasta que lo experimenta por sí misma", concluyen los investigadores.
Muchas personas tampoco se dan cuenta de que el herpes zóster puede tener un impacto significativo y duradero en sus vidas, afirma Martin Sollie, cirujano plástico consultor del Hospital Universitario de Oslo, Noruega. Sollie realiza investigaciones sobre el tratamiento quirúrgico del dolor crónico, incluida la exploración de si el injerto de grasa en la piel podría ayudar a reducir la NPH. En 2022, dirigió una revisión sistemática que examinaba cómo afecta el herpes zóster a la calidad de vida de los pacientes.
Su metaanálisis de cinco estudios, en los que participaron 2,519 pacientes de EE UU, Europa y China, descubrió que aquellos con un caso agudo de herpes zóster tenían puntuaciones de calidad de vida un 15% por debajo de la norma para la salud física y un 13% por debajo para la salud mental. "Nos sorprendió bastante que afectara tanto a la calidad de vida", refiere. "Sabemos que si tienes dolor crónico, tu calidad de vida se ve afectada, pero es muy poco común que una enfermedad que es temporal, y no mortal, tenga tal efecto".Garner describe el dolor que experimentó a causa del herpes zóster como "perpetuo"; mucho peor, incluso, que la vez que se rompió la espalda unos años antes, porque "no había respiro en absoluto". "Tomaba somníferos para poder dormir y rogaba a Dios que me ayudara", recuerda. Los remedios de venta libre no consiguieron aliviarla; un supresor nervioso (pregabalina) calmó sus síntomas apenas ligeramente, hasta que empezó a recuperarse y el dolor se redujo gradualmente seis semanas después.
Garner tuvo suerte de que el herpes zóster no le afectara a los ojos ni al sistema nervioso central, lo que, en raras ocasiones, puede causar encefalitis, una grave inflamación del cerebro que requiere atención urgente. Le sorprendió descubrir que las personas que padecen herpes zóster también tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir un derrame cerebral en los 12 meses posteriores.
Durante un año, Garner tuvo una marca roja en la cara ("como si me hubieran marcado con un hierro caliente"). Todavía tiene NPH. "Aún siento la frente y los párpados anormales. La piel está muy hipersensible y me hormiguea; la siento en carne viva al tacto".
Marian Nicholson, directora de la Sociedad de Apoyo al Herpes Zóster del Reino Unido, señala que, aunque el tratamiento antiviral puede ser muy eficaz para reducir el herpes zóster y prevenir la NPH, ha oído hablar de pacientes que pusieron fin a sus vidas debido al dolor continuo. "Cuanto mayor eres, más agotador es", advierte. "La NPH puede dejar a los pacientes en una miseria insoportable en los últimos años de su vida". Esto ocurre sobre todo en personas mayores con deterioro cognitivo o demencia, que pueden tener dificultades para entender o contextualizar su dolor.
También destaca otro efecto secundario menos frecuente: la pseudohernia. Se produce cuando se pierde el control muscular debido a una lesión nerviosa, lo que hace que los tejidos se hundan o abulten como una hernia.
Dado que las opciones de tratamiento para aliviar el herpes zóster o la NPH son limitadas, la mejor manera de que los pacientes se protejan es vacunarse contra el herpes zóster, explica. En EE UU, por ejemplo, la vacuna contra el herpes zóster está disponible para todos los adultos a partir de 50 años y para cualquier persona a partir de 19 años con un sistema inmunitario debilitado. En el Reino Unido, se ofrece sistemáticamente a los 65 años o entre los 70 y los 79, y a los adultos inmunodeprimidos mayores de 18 años.
WIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.