Los neoyorquinos, que llegaron a ir perdiendo por 29 puntos, terminaron venciendo sobre la bocina con un palmeo ganador de OG Anunoby
remontada knicksLAPRESSE- ÁLVARO BLANCO
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Historia del baloncesto lo vivido esta madrugada de jueves en la NBA. Por primera vez en la historia, un equipo, los New York Knicks logran remontar hasta 29puntos de diferencia (52-81) y, después de un palmeo de OG Anunoby tras un triple fallado de Brunson en la última posesión del encuentro, se llevan la victoria ante los San Antonio Spurs por 107 a 106 en un choque que los aficionados al deporte recordarán durante mucho tiempo.
Ahora, con el tercer punto de la serie conseguido, los de la Gran Manzana están a tan solo un partido de volver a reinar en la mejor liga del planeta 53 años después, ya que no ganan un título de la NBA desde el 1973. Además, tienen la oportunidad de conseguirlo este sábado, en la pista de unos San Antonio Spurs que quedan muy tocados tras este enfrentamiento: con un parcial de 58-30 en la segunda mitad, son conscientes de que se les han ido muchas opciones de conseguir el anillo tras esta épica remontada sufrida.
Los Knicks, en cambio, salen muy reforzados, ya que, tras levantar esta situación, disponen hasta de tres oportunidades para alzar el trofeo Larry O'Brien. Una remontada insólita, jamás vista, que tiene como protagonistas a Jalen Brunson y OG Anunoby. El primero acabó con 36 puntos, la mayoría de ellos logrados en la segunda mitad, cinco rebotes y 7 asistencias, y lideró la reacción local a base de energía y acierto en el tiro, tanto exterior como interior, mientras que el segundo fue el 'héroe' del partido: con 33 puntos, cuatro rebotes y la canasta ganadora del partido, el ala-pívot será recordado como uno de los protagonistas de una de las noches más legendarias de la historia del baloncesto.
Los Spurs firmaron una primera parte de récord
El choque parecía empezar a decidirse en un primer cuarto en el que, como está sucediendo de forma constante en estas finales, fueron mucho mejores: el acierto de Vassell (12) y Wemby (13) era demasiado para unos Knicks que no podían más que mirar como sus rivales les pasaban por encima en un Madison Square Garden a reventar. En toda la eliminatoria, los Spurs habían ganado el primer cuarto, pero nunca con una diferencia tan considerable (22-41). De hecho, firmaron la cuarta mayor anotación de un cuarto en la historia de las Finales de la NBA y la máxima diferencia de puntos de un visitante en la historia de las finales.
Wembanyama, con su poderío en todas las facetas del juego, era imparable, solo podían pararlo con faltas: hasta cuatro hombres intentaban defender al galo en algunas acciones del encuentro. No es de extrañar que acabase con 24 puntos, 13 rebotes y hasta tres tapones, aunque, a la postre, esta actuación junto a la de Dylan Harper (21) y Devon Vassell (18), fue insuficiente.
Asimismo, sus compañeros, que dieron un paso adelante en la primera mitad, también estaban muy inspirados, tal y como reflejaba la estadística al final de una primera mitad en la que anotaron 76 puntos (28/46 en tiros de campo, 14/26 en triples), una cifra al alcance de muy pocos que pondrían el choque de cara desde el inicio. De hecho, es la mayor anotación por parte de un equipo visitante en las finales, y, con 27 puntos a favor (49-76), obtuvieron la mayor renta a favor de la historia de dicha fase al descanso.
Una remontada imposible que quedará para siempre en la historia de la NBA
Los Knicks se quedaron noqueados y no tuvieron ni capacidad de reacción para levantar esta situación en la primera mitad. Si la tuvieron en la segunda gracias a un Brunson que contagió de energía a sus compañeros.
Con los puntos del de Nueva Jersey y los de Anunoby, héroe del partido, empezaron a fraguar la remontada y llegaron a bajar la barrera de los diez puntos (88-97) a falta de 6:29'. Una diferencia que iría empequeñeciéndose más con el paso de los minutos, ya que a los del Oeste se les encogería la muñeca, todo lo contrario que a unos neoyorquinos que veían como sus posibilidades de triunfo iban aumentando.
Final de infarto con desenlace histórico
Entrados en los últimos minutos, los Knicks se colocaban a uno tras un triple de Brunson (103-104). Además, a Wemby, que falló dos tiros libres, le temblaban las manos, cosa que al base no, que completaba la mayor remontada de la historia de las finales de la NBA con una canasta (105-104). Castle, en el último minuto, anotaba dos tiros libres y dejaba todo en manos de los Knicks, que no anotaron. Fox, al contraataque, intentó sentenciar, pero su bandeja fue taponada por Anunoby, que daba una vida extra a los suyos.
Los jugadores de los Knicks van a por Anunoby tras el partido.LAPRESSEUna vida extra que, precisamente, fue aprovechada por el ala-pívot, quien con un palmeo tras triple de Brunson ponía por delante a los suyos a falta de 1,2". Los de Mitch Johnson tendrían una última oportunidad para llevarse el triunfo, pero los Knicks defendieron bien y, tras remontar una desventaja de 29 puntos, se llevaron el gato al agua por 107 a 106, logrando realizar la mayor gesta de la historia de las Finales de la NBA y quedándose a un paso del anillo tras más de cinco décadas repletas de sufrimiento.
"El tiro más icónico de la historia de Nueva York"
Así lo califica su entrenador, Mike Brown, que se mostraba radiante en la rueda de prensa postpartido: "Es el tiro más icónico de la historia del baloncesto en Nueva York. Le dije a OG que, por muy grande, fuerte y atlético que sea, tenía que ser un monstruo en el aspecto ofensivo esta noche. No sé si hubo una jugada más grande que cualquier otra jugada en la historia del baloncesto de los Knicks", afirmó. El técnico, además, dedicó una ovación a José Alvarado, jugador que, en el tramo final del encuentro, ayudó a los suyos a meterse en la dinámica del mismo.
Es el tiro más icónico de la historia del baloncesto en Nueva York. No sé si hubo una jugada más grande que cualquier otra jugada en la historia de los Knicks
Mike Brown, técnico de los Knicks, sobre la canasta de Anunoby
Por su parte, Anunoby, la persona más querida ahora en la Gran Manzana, destacó la capacidad de superación de los Knicks: "Nunca nos rendimos, estuvimos en el partido, seguimos presionando. Creemos en nosotros, hemos remontado antes, somos fuertes y lo hemos hecho antes", afirmó. Por último, quiso agradecer el empuje de sus aficionados: "El Madison Square Garden es eléctrico, no hay nada como esto, son los mejores fans del mundo".
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