Luis de la Fuente
«Hubo jugadores que no me agradaron, no encajaron en la salud de mi modelo»El seleccionador español se sienta con este periódico antes de partir hacia el Mundial y asegura: «Yo nunca he visto una pelea en un vestuario»
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Luis de la Fuente, seleccionador español. (Matías Nieto)José Carlos Carabias
Las Rozas (Madrid)
02/06/2026 Actualizado a las 20:37h.A la edad que muchas personas piensan en su jubilación o en conservar sus últimos años de trabajo, Luis de la Fuente (Haro, La Rioja, ... 64 años) va a debutar en un Mundial de fútbol. En el saludo el seleccionador español aprieta la mano con fuerza, los bíceps reflejan potentes su rutina física diaria, y se sienta a hablar con este periódico. Este viernes la selección emprende viaje a Estados Unidos con la ilusión de un país en el equipaje: ganar la segunda Copa del Mundo.
– ¿Tres palabras? Intento ser un hombre honrado, muy seguro de sus decisiones y leal con mis convicciones. Soy fiel a lo que creo que tengo que defender.
– También optimista. ¿Le sale natural o es más mensaje prefabricado?
– Nada en mí es impostado. Soy tal y como me ves. Gustará más o menos. Desde mis inicios hasta hoy creo que sigo siendo el mismo. Obviamente hay un aprendizaje, una responsabilidad que a veces te obliga a comportarte de una determinada manera.
– ¿No ha cambiado nada?
– No he cambiado. Tengo una base de optimismo muy importante porque confío mucho en mi capacidad de trabajo, de superación, de esfuerzo, en esos valores que me han inculcado de pequeño, que me dan mucha energía y me da mucha seguridad para tomar decisiones.
– ¿A cuántos jugadores llamó para explicarles que no iban al Mundial?
– Es verdad que llamé a algunos y a otros no, pero no se tienen que sentir molestos por ello. Entendía que algunos eran unos casos un poco especiales, en mi visión subjetiva. Ha sido muy doloroso prescindir de esos jugadores que nos han acompañado durante estos tres años y medio, pero a la vez me ha aportado mucha satisfacción traer a otros porque tienen los mismos méritos, el mismo bagaje y han trabajado exactamente igual de duro. Eso me da mucha tranquilidad. Remiro es una persona fantástica, no sabemos lo que va a deparar el futuro, tiene las puertas abiertas de la selección siempre. Quise mostrarle mi reconocimiento, mi agradecimiento a un comportamiento que espero que sea espejo para otros nuevos.
«Es verdad que llamé a algunos y a otros no, pero no se tienen que sentir molestos por ello. Entendía que algunos eran unos casos un poco especiales, en mi visión subjetiva»
– Los clásicos, Remiro, Le Normand, Morata, Carvajal han asumido su decisión, no así el joven Huijsen.
– Con nosotros Dean tiene un comportamiento extraordinario y sigo teniéndolo como jugador de futuro. Entra dentro de lo que yo digo nuestra familia. No hay ningún problema con él. Lo que dijo seguramente fue desencanto de su juventud, todavía tiene que seguir creciendo como persona y como futbolista.
– ¿De dónde le viene la inspiración para plantear el juego abierto, dinámico y al ataque de la selección?
– Uno tiene que tener primero una idea, luego plasmarla en el terreno de juego, pero esa idea tiene que estar acompañada por jugadores que se adapten y puedan desarrollarla. La idea obviamente la teníamos nada más llegar aquí, una idea basada en unos conceptos reconocibles, muy identificables de la escuela histórica de la selección española. Pero con unos matices, con una evolución, el fútbol es muy cambiante, y yo tenía el conocimiento de los futbolistas que sabían que se podían adaptar a esa idea. Tratamos de sacar el máximo rendimiento de los futbolistas, pero dentro del desarrollo de un sistema.
– ¿Qué tipo de fútbol le ha gustado?
– Yo he cambiado mucho. Vengo de una formación, en el Athletic de jugador, donde el fútbol era muy británico. Fútbol directo, segundas jugadas, atacar mucho, ser muy verticales. En esa evolución casi no me reconozco, y pienso ¿cómo he podido cambiar tanto? Fui luego a jugar a Sevilla, un fútbol diferente, más técnico, mucho más combinativo, artístico, ni mejor ni peor. Diferente. Entonces eso va calando. Y de igual manera tuve muchos entrenadores que me han enseñado diferentes visiones de fútbol. Cuando ya empiezo a entrenar, pues todo eso quise ponerlo en práctica y en función de los jugadores intentar adaptarlo.
– ¿En la selección recoge una herencia entonces?
– Cuando llegué a las selecciones, hace 13 años, no conocía el modelo de la casa. Hasta que ya me empapé de él. Tuve grandes compañeros, que me ayudaron muchísimo para entenderlo, interpretarlo y desarrollarlo. Y luego, por supuesto, hay otro toque muy personal.
– ¿Se le respeta solo porque tiene buenos resultados?
– Bueno, es normal, el resultado es el que al final te quita o te da la razón. Tú puedes vender la moto y hablar muy bien, pero luego no has puesto nunca en práctica nada. A mí me gusta la práctica, los hechos. Me gusta valorar a la gente que habla, que arriesga, pero que luego demuestra y tiene resultados. Es normal. Lo que me pasa a mí es lo que le pasa a otros profesionales. Yo llegué a un lugar tan importante como la selección española y entendí que la gente sin conocimiento te pueda cuestionar. No pasa nada. Después de tres años y medio y 40 y tantos partidos dirigiendo a la selección, con éxitos y títulos, la gente se ha dado cuenta que estaba muy preparado.
«El resultado es el que al final te quita o te da la razón. Tú puedes vender la moto y hablar muy bien, pero luego no has puesto nunca en práctica nada»
– Hay gente a la que no le gusta su buenismo o no lo entiende…
– Pues mira, te voy a decir una cosa que les va a gustar menos. Es que soy feliz también. O sea que fíjate tú, soy muy feliz y en mi vida tiene mucha importancia la bondad. Pero no te equivoques, no hay que confundir bondad con debilidad o falta de carácter. Yo prefiero trabajar con buena gente, buenas personas, que con gente que no me puedo fiar, que no me reporte confianza. Quiero gente profesional, implicada, cohesionada, con una idea, solidarios, generosos. Eso es buena gente. Y en el fútbol más. Lo reitero una y otra vez, habrá otros muchos modelos, el ordeno y mando, esto se hace por mis narices, aquí te pillo, aquí te mato, etcétera. Pero este modelo de hablar con la gente, de razonar, de dirigir los mensajes a la inteligencia, de exigir rigor, profesionalidad, etc, también funciona. Luego que cada uno coja el que quiera, pero este funciona.
– ¿Cuántos jugadores no ha convocado por no ser buenas personas?
– Hablamos de una visión subjetiva, yo puedo tener algún desencuentro con alguien y no quiere decir que sea mala persona, pero igual para mí mi idea no encaja. Ha habido algunos casos de jugadores que efectivamente no me llegaron a agradar. No quiere decir que fueran malas personas, pero no encajaban en la salud de nuestro modelo y entonces preferimos elegir a otros.
– ¿No encajaron por egocentrismo, por insolidarios?
– Todos tenemos egos, es que hay que tener ego. Pero si yo pongo mi ego al servicio del equipo, primando el bien común, todo fluye. En el fútbol no se puede ser egoísta. A pesar de que dicen que en determinadas demarcaciones hay que ser egoísta. Una cosa es tu responsabilidad en el campo que te obliga a asumir más riesgos. Nada más. No confundamos una cosa con otra. En un vestuario, ¿cómo no vamos a hablar de solidaridad, generosidad, compañerismo, anteponer el bien general al bien particular? Un día te toca correr más a ti, porque yo igual no tengo buen día, y al revés. Me voy a extender un poco más. El otro día, a raíz de algún problema que ha habido en algún equipo con unas peleas me preguntaron. Pues yo he tenido la suerte de que ni como futbolista ni como entrenador he visto nada de eso. No tiene más importancia, pero es el mundo donde me he movido. Simplemente ahí lo dejo.
– ¿Le importa más la convivencia que la táctica en el Mundial?
– Es imprescindible lo primero para lo segundo. Vamos a estar juntos cerca de 50 días y eso puede generar conflictos. Vuelvo a decir, yo he estado 45 días en unos Juegos Olímpicos, 40 o 45 en una Eurocopa en diferentes categorías y no ha habido nunca ningún problema. Ninguna pelea. No es mérito mío, sino del grupo humano que estaba en esa convocatoria. Y eso facilitaba que luego en el campo las cosas funcionen. Para mí la convivencia es clave. Es mi modelo, te gusta o no es otro tema. Pero hay una cosa objetiva: funciona porque los resultados funcionan.
– ¿Y no le damos al fútbol una trascendencia social mucho mayor de la que tiene? Trabajo, vivienda, sanidad, educación… Todo es más importante.
– Pero es que me tocas unos temas… ¿Cómo vas a comparar nada con la salud? O el trabajo o la vivienda, ¿cómo vas a comparar nada con gente que pueda no tenerlo? Sí veo la parte positiva que el fútbol representa, tiene un aspecto de sentimiento, de corazón, de pertenencia que te hace vivir de otra manera. No hay consuelo para una enfermedad dramática o la pérdida de un ser querido, pero ese aspecto positivo del fútbol lo veo muy beneficioso para sobrellevar esos momentos durísimos que tiene la vida.
– ¿La vivienda para los jóvenes es hoy un drama, no?
– Yo es que desde los 15 años llevo fuera de mi casa. Desde entonces fui autónomo, me he pagado mis estudios, no porque mis padres no pudieran, sino porque yo ya ganaba un dinero y entendía que tenía que hacerme responsable de ello. Claro que hay problemas e inconvenientes, pero ahí hay que sacar fuerza, coraje, tirar hacia adelante. Nadie nos regala nada, hay que trabajar mucho, esto es muy duro, en la vida y en el deporte se pierde más veces que se gana.
«Claro que hay problemas e inconvenientes, pero ahí hay que sacar fuerza, coraje, tirar hacia adelante. Nadie nos regala nada»
– Va a debutar en un Mundial con 64 años, la edad en que la gente piensa en su jubilación o en salvar su trabajo…
– Ja, ja, ja. Así es. Cada momento en la vida hay que tomarlo como viene. Hay gente que tarda más en conseguir una madurez, un estado mental, una plenitud. A mí me han llegado las cosas en los momentos oportunos. Hace diez años no hubiera estado a la altura. Me ha sucedido en el momento que estaba preparado. En otro momento seguramente no hubiera sabido llevar la repercusión mediática. Hoy sí. Yo soy un defensor claro del talento joven y me remito a los hechos. Vengo de esa cultura de la formación, de dar posibilidades a la gente joven que se lo gane, que quiera crecer y mejorar. La experiencia es un grado que te da otra visión de todas las cosas. Ya te dije que no me reconocía hace 20 años. Qué falta de preparación, qué falta de conocimiento tenía. Y creía que lo sabía todo. Hoy sigo mejorando y aprendiendo. Todavía me queda por mejorar, por entrenar, por seguir teniendo ilusión. Esa es mi actitud ante la vida.
– ¿Qué hubiera hecho con un desplante como el de Vinicius a Xabi Alonso?
– No me gusta opinar con desconocimiento, sobre algo que no tienes control.
– Me refería a ese gesto si fuese un futbolista suyo.
– El otro día me preguntaban en el Instituto Cervantes cuál era mi palabra clave. Dije respeto. Cualquier convivencia se construye con respeto. Respeto es la clave para todo. Si tú quieres que te respete, respétame. Entonces ningún problema. No hay que perder nunca el respeto a nadie
Sensible a la crítica
– ¿Por qué dejó de leer la Prensa?
– Soy feliz sin leer. No me ayuda. El que diga que es insensible a la crítica miente. Nadie que yo conozca. Yo no era insensible. Y me hacía daño. Y en algún momento podía incluso hacerme cuestionar alguna decisión. Hasta que entendí que quiero seguir siendo libre, independiente, autónomo, para tomar decisiones sin estar contaminado por el ruido exterior. Porque mi única motivación es la deportiva, tener un buen equipo. Otros fuera de mi ambiente, mi círculo, tendrán otras motivaciones y otros intereses que pueden ser enfrentados a los míos. Decidí que no quería saber qué intereses tiene el otro. Eso me permite ser libre y tomo las que yo quiera. Me da una paz interior fantástica.
– ¿Qué no le gusta de una parte de la Prensa?
– No es esa la cuestión. Cuando he tenido alguna ocasión de hablar a jóvenes periodistas, les he aconsejado solo tres cosas. Sé honesto, cuenta la verdad y sé libre. Y no es fácil. Muchos colectivos no tienen ninguna de estas tres virtudes, no sé qué intereses les mueven. Con todo el respeto, yo decido libremente que no me interesa lo que dice usted.
– Según su liderazgo, no se puede tratar igual a todo el mundo. ¿Qué diferencia hay en su trato a Rodri o Lamine?
– Cada uno tiene su historia, su recorrido. Un ejemplo, en la Eurocopa tuvimos a Lamine con 16 años y a Jesús Navas con 39. Ambos tienen igualdad de derechos y obligaciones. ¿Pero cómo los voy a tratar igual? No le puedes hablar lo mismo a un chico de 16 o 18 años que a un hombre de 37. Es injusto. Y luego es diferente el estatus, la madurez, las cosas hay que ganárselas. Yo soy entrenador, una vocación de formación de personas. Y trato de educar a ese joven en valores, en principios que le van a venir bien para ponerlo en práctica en el fútbol. Y el veterano tiene que entender que porque seas muy veterano, no lo sabes todo. Porque cuando te retires te darás cuenta que todavía tenías más cosas que aprender. En ese contexto me siento cómodo gestionando al grupo.
«En la Eurocopa tuvimos a Lamine con 16 años y a Jesús Navas con 39. Ambos tienen igualdad de derechos y obligaciones. ¿Pero cómo los voy a tratar igual?»
– Históricamente la selección une mucho a un país solo cuando gana. ¿Se prepara para la derrota?
– Sí, claro, aquí se pierde más que se gana. Y ya llevamos mucho ganado. Perder está más cerca. Así es la realidad. Yo tengo cultura de club porque soy de club, tengo mi corazón, pero tengo cultura de selección más poderosa que de club. Nunca miro la procedencia de los jugadores. Si son de Cuenca, Guadalajara o Segovia. Son de la selección española, son españoles. Eso me da una visión mucho más amplia y que no me incomoda ni me obliga a tomar decisiones porque jueguen en un equipo. No son para mí, son jugadores de la selección. Llevamos 31 partidos invictos, oficiales tres años. Eso no es normal.
– Los jugadores parecen muy convencidos de hacer algo grande en el Mundial…
– El futbolista tiene que estar tranquilo en ese aspecto, no va a haber un reproche, no va a haber una mala cara, no va a haber un enfado siempre y cuando hagamos lo que tenemos que hacer, seamos profesionales, respetuosos, rigurosos con el trabajo, entregados. Si hacemos lo que tenemos que hacer antes del juego estaremos más cerca de ganar y segundo, si no lo conseguimos, pues así es la vida y el fútbol. Con el resultado no hay reproche. Ahora, inténtalo.
– Su motivación es ganar el Mundial.
– Es pelear por intentar conseguir lo máximo. Tratamos de intentar pelear por ganar. Estamos capacitados para ganar. Pero vuelvo a decir, también seamos serenos y respetuosos con el resto. Hay ocho o diez selecciones tan potentes como la nuestra que también pueden ganar. Nosotros vamos con ilusión de que podemos ganar. Claro que sí, por supuesto. Vamos a pelearlo.
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