- ARTUR ZANÓN Londres
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El grupo tiene un pasivo financiero sobre ebitda de 0,8 veces, el nivel más bajo desde su creación. Iberia y Vueling mantienen toda su programación.
IAG afronta la crisis que está viviendo el sector aéreo en su mejor situación financiera y con un margen de maniobra mayor que el sus principales rivales europeos: Air France-KLM y Lufthansa. En términos absolutos, la deuda neta del grupo dirigido por Luis Gallego es la más baja desde 2014, mientras la ratio de deuda sobre ebitda es la menor desde la fusión de Iberia y British Airways (BA) en 2011.
En medio de las negociaciones por el final de la guerra en Irán y el desbloqueo del estrecho de Ormuz, la matriz de Iberia y BA y los analistas tienen en cuenta indicadores como la deuda y la fortaleza de su actividad en los principales aeropuertos donde operan, además de su flexibilidad, para calibrar la resistencia del grupo ante la crisis actual.
A falta de conocer los datos que este viernes publicará el grupo relativos a su primer trimestre, la deuda neta se situó al cierre de 2025 en 5.948 millones, un 21% por debajo de los 7.571 millones de 2019. Este último dato fue el punto de partida para la situación más comprometida que ha vivido la cotizada en su historia —el Covid, a partir de marzo de 2020—, en la que los ingresos se desplomaron y el grupo tuvo que recurrir a créditos avalados por organismos públicos (en los casos de Iberia y Vueling, con el ICO), además de una ampliación de capital de 2.741 millones en septiembre de 2020.
Entre los grandes grupos, solo Ryanair —que presume de una posición neta de caja de 1.000 millones— tiene una mejor situación que IAG.
En la ratio de deuda neta sobre ebitda, IAG se encontraba al cierre de 2025 con una proporción de 0,8 veces, frente a la meta de 1,8 "durante el ciclo", según consta en su plan estratégico, que acaba este año. Dicha proporción era de 1,4 antes del Covid y se compara con el 1,7 de Air France-KLM y el 1,8 de Lufthansa.
La situación de deuda, además de mostrar si el balance está saneado, permite ver el margen que tiene una compañía para apelar a los mercados financieros, más allá de que sus propios accionistas se rasquen el bolsillo. IAG, además, cuenta con una liquidez de 10.948 millones, un 64% superior a la de cierre de 2019.
Aviones de Iberia Express.Diego RadamésEuropa PressDebe tenerse en cuenta que uno de los encargos que los accionistas formularon a la dirección de IAG tras la pandemia fue adaptar la estructura del grupo ante posibles golpes para garantizar su resistencia.
Otro ámbito importante para analizar cómo una compañía puede afrontar una crisis es conocer cómo puede reaccionar ante la caída de la demanda en un mercado. La actividad afectada por el cierre de operaciones en Oriente Próximo equivale a casi un 3% de su capacidad (medida en asientos-kilómetro), pero el grupo ha redirigido los aviones de las rutas afectadas hacia otros destinos de Asia o Europa (incluidas rutas nacionales). Además, IAG es líder en los cuatro grandes aeropuertos donde tienen la base sus aerolíneas: Heathrow (BA), Barajas (Iberia), El Prat (Vueling y Level) y Dublín (Aer Lingus). Fuentes del mercado explican que este factor otorga más capacidad a la hora de repercutir el alza del queroseno en los billetes.
Más del doble
El combustible suma entre el 20% y el 30% de los costes de IAG. El precio de esta materia prima se ha duplicado en dos meses y, aunque el grupo tiene coberturas para el 62% en 2026 (el porcentaje va bajando del 75% del primer trimestre al 50% del último), el resto se compra a precios del mercado y las nuevas coberturas ya son más caras.
Otro aspecto es la capacidad del grupo de asumir parte de los mayores costes contra sus beneficios, algo que está sucediendo, aunque IAG ha reconocido que en los próximos meses los billetes se encarecerán más. Mientras tanto, la demanda sigue estable.
Según la consultora Cirium, en mayo se anularon 13.000 vuelos en todo el mundo, un 1% de la programación global, en paralelo con el alza del combustible y la carencia que comienza a notarse en algunos países, básicamente asiáticos.
En este contexto, Iberia y Vueling confirmaron este miércoles que mantienen plenamente su programación para la actual temporada alta, en la medida que no prevén interrupciones del suministro y que no subirán los precios de los billetes ya vendidos.
Iberia explicó que está adoptando "rigurosas medidas de ahorro de costes" para repercutir lo mínimo el alza de los costes y Vueling ha ofrecido vuelos alternativos o reembolsos ante un "improbable ajuste o incidencia".
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