Este 8-M proyecta cómo las mujeres precisan de su determinación y de la de los hombres para que el camino hacia la paridad real sea irreversible
Domingo, 8 de marzo 2026, 01:00
... de materialización en buena parte del mundo. En las sociedades democráticamente avanzadas como la nuestra porque los reconocibles progresos hacia la paridad en derechos y su aplicación sin discriminaciones se ve empañada por la consecuencia más dramática e irremediable del machismo -las 46 conciudadanas que fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas en 2025 y los tres menores víctimas de la violencia vicaria- y por las brechas que perduran en el mercado laboral, en los cuidados o en el ascenso a cargos con poder. Y si este constituye todavía un reto mayúsculo en países que han progresado en la realización de la causa feminista, entendida siempre como la aspiración a la igualdad plena a favor de la convivencia sin exclusión de nadie, qué decir de aquellos otros lugares donde a las mujeres apenas se las permite respirar más que al servicio de los hombres. Porque conviene no olvidar que en las primeras de esas sociedades, las libres y desarrolladas, lo que acostumbra a resentirse en trances de regresión, incluso hoy, son los derechos de quienes han tenido que pelear históricamente por su consecución. Y que en las segundas, bajo regímenes autoritarios o totalitarios, la represión puede limitar a ambos sexos, pero son las mujeres las que siempre pierden más.Límite de sesiones alcanzadas
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