España encadenó una secuencia de 25 pases y Lamine apareció para culminarla con un disparo cruzado
La repercusión internacional fue inmediata. En Francia, L'Équipe resumió su actuación con un contundente «Imparable Lamine», mientras RMC Sport puso el foco en su candidatura al Balón de Oro. En Italia, La Gazzetta dello Sport habló de «Super Yamal» y Corriere dello Sport destacó su doblete en la exhibición española. En Portugal, A Bola volvió a colocarle entre los «grandes protagonistas de la noche» y, desde Inglaterra, la BBC subrayó cómo su actuación «alimenta la conversación» alrededor del gran premio individual. En Alemania, Bild también situó al español en ese escenario. El Balón de Oro aparece así como una consecuencia natural de cada nueva exhibición, aunque la votación ya estuviera cerrada: lo significativo es que Lamine ha entrado de lleno en el imaginario mundial de los grandes futbolistas.
Modifica cada ataque
Lo más poderoso de su actuación, sin embargo, está en que no se trata únicamente de una colección de estadísticas. Lamine recibe, encara, acelera, asiste y marca, pero sobre todo modifica la percepción que produce cada ataque de España. Hay una expectativa distinta cuando la pelota llega a sus pies, como si el partido pudiera cambiar de dirección en cualquier instante. Tiene 19 años, pero juega con la autoridad de quien lleva una década acostumbrado a estas noches. Y lo hace dentro de una selección campeona del mundo, rodeado de futbolistas capaces de potenciar su talento y en un equipo que mantiene una impresionante racha de partidos sin perder.
«Es un futbolista muy generoso que pone esa brillantez que tiene al servicio del grupo y tiene ganas de demostrar al mundo el futbolista que es».
Luis de la Fuente
Por eso la noche de Croacia pesa más de lo que dice el marcador. España volvió a ganar y alcanzó los 40 partidos consecutivos sin perder, pero Lamine volvió a convertirse en el rostro de una selección que sigue dominando el fútbol internacional. Inglaterra y Croacia, dos rivales de primer nivel, han comprobado en apenas unos días la misma realidad: cuando Lamine acelera, España cambia de dimensión.
Bien lo sabe Luis de la Fuente, que destacó tras la exhibición de Lamine que «es un futbolista muy generoso que pone esa brillantez que tiene al servicio del grupo». Además dejó claro que en cada partido «tiene ganas de demostrar al mundo el futbolista que es» e insistió en que España disfruta de «su magia al servicio del equipo».
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