Mientras los equipos de emergencia continúan trabajando para extinguir los focos aún activos y evitar su propagación, las autoridades provinciales y nacionales iniciaron investigaciones para esclarecer el origen de los incendios. En este contexto, el Ministerio de Seguridad Nacional recordó que el 95% de los incendios forestales tienen su origen en acciones humanas, ya sea por negligencia o de manera intencional.
Bajo esta premisa, la dependencia federal sostuvo durante el fin de semana que los indicios preliminares en Chubut sugieren que los incendios “estarían vinculados a grupos terroristas autodenominados mapuches, con antecedentes de atentados contra la seguridad pública y la propiedad privada, bajo la modalidad de terrorismo ambiental”. Estas declaraciones generaron una fuerte polémica a nivel nacional.
comunicado conjunto, denunciaron que el gobierno mantiene retenidos alrededor de 600,000 dólares destinados a programas de prevención de incendios forestales y señalaron que, durante el último año, casi la mitad del personal del Servicio de Manejo del Fuego fue despedido.“¿Porque se repite el fuego? Porque no están los recursos, porque no hay prevención y como siempre llegan tarde”, señalaron. “¿Y cuál es la respuesta monotemática del gobierno? Culpar al pueblo Mapuche”.
Ante la presunta escasez de recursos, las organizaciones responsabilizaron al gobierno provincial, al que acusan de permitir que el fuego avance como una estrategia de desplazamiento territorial. “Nos están desalojando a punta de fuego. Año tras año utilizan los incendios como una forma de gentrificación, apelando al odio y al racismo para generar división”, sostuvieron.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowLa falta de acción estatal también fue cuestionada por Greenpeace Argentina. La organización advirtió que el crecimiento demográfico desordenado, la ausencia de planificación urbana, la desinformación y los reiterados intentos por modificar la legislación sobre el uso del suelo, impulsados por intereses inmobiliarios, crean un escenario propicio para agravar los efectos devastadores del fuego.
“Una vez más, la sociedad es testigo de cómo el fuego avanza sobre el bosque andino patagónico y sus poblaciones aledañas”, indica Greenpeace. “Un enorme patrimonio milenario de flora y fauna autóctonas, y las sociedades que dependen de ellos, es arrasado año tras año. Lejos de ser fenómenos aislados, estos megaincendios son consecuencia directa de decisiones humanas”.