El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman. NASA
Aviación y Espacio Incomunicados en el espacio durante más de 40 minutos: el momento más tenso que vivirán los astronautas de Artemis IILa misión serán los 10 días más críticos de la NASA pero durante algo menos de una hora los astronautas sufrirán un apagón al otro lado de la Luna.
Más información:Artemis II, la histórica misión para volver a la Luna con un cohete de récord y una tripulación pionera
Marta Sanz RomeroChema Flores Publicada 1 abril 2026 02:45hLa NASA se encuentra ante uno de sus momentos más importantes: el lanzamiento de Artemis II. La misión que vuelve a llevar a 4 astronautas a la Luna después de más de 50 años no sólo llega para marcar un hito en las capacidades científicas y desarrollo tecnológico de Estados Unidos, sino que también servirá como herramienta política para el Gobierno de Trump. Nada puede fallar.
La presión no sólo recae sobre la agencia gubernamental, sino también sobre los propios astronautas que vivirán uno de los momentos más tensos, trascendentes y retadores de la exploración espacial: la incomunicación total. Esta operación de poder estar a ciegas en el espacio será uno de los elementos clave de Artemis II, ya que la NASA podrá constatar la independencia de las naves sin comunicación constante con la Tierra.
Es cierto que el blackout de Artemis II puede ser muy parecido al de Apolo en causa y duración, pero cambia por completo respecto al tipo de misión y la tecnología que hay a ambos lados del silencio. En ambos casos es la Luna la que se interpone entre la nave y la Tierra, que bloquea la línea de visión, Artemis II no orbita la Luna, sino que hace una única pasada en trayectoria de retorno.
Cuenta atrás para Artemis II, la histórica misión para volver a la Luna con un cohete de récord y una tripulación inéditaEsta operación es clave en la observación Lunar, el momento estrella de la misión, ya que permitirá a la tripulación ver el satélite como nunca antes lo ha hecho ningún ser humano.
Cabe tener en cuenta además que Recientemente la agencia ha anunciado su intención de crear la Moon Base, un campamento en la Luna con presencia humana continua a partir de 2030 y que servirá de prolegómeno a una futura conquista de Marte. A cargo de esta base espacial está el malagueño, Carlos García-Galán, hasta ahora subdirector del programa de la estación espacial Gateway.
Apagón de comunicaciones
El apagón de comunicaciones llegará entre el quinto y sexto día. Una vez que la cápsula Orion haya realizado las maniobras oportunas alrededor de la Tierra y la nave haya entrado en la esfera de influencia lunar. Ese punto donde la gravedad del satélite supera a la terrestre. De este modo, acelerará progresivamente hacia la Luna y tendrá que realizar una corrección para llegar al momento culmen de la misión: la observación de la cara oculta de la Luna.
Mientras Orión pasa por la cara oculta de la Luna —la que siempre mira en dirección opuesta a la Tierra—, la tripulación analizará y fotografiará formaciones geológicas de la superficie, como cráteres de impacto y antiguos flujos de lava, basándose en su amplia formación geológica, tanto en el aula como en lugares terrestres similares a la Luna.
Los astronautas también practicarán la descripción de matices en las formas, texturas y colores de las formaciones superficiales. Este tipo de información revela la historia geológica de una zona y será fundamental para la exploración de la superficie por parte de los astronautas de Artemis III.
Cápsula Orion y Luna NASA Omicrono
Sin embargo, el cruzar la Luna conlleva un apagón en las comunicaciones por pura geometría. La Luna se coloca justo entre la nave y la Tierra y bloquea en línea recta cualquier señal de radio o láser, así que las antenas no ven la nave y se corta todo enlace hasta que reaparece por el borde.
En el momento que Orion se aproxima a la cara oculta, el equipo en Florida recibe la última telemetría donde los astronautas deben de confirmar el estado de todos los sistemas. Desde las misiones Apolo este momento no se ha vivido con tripulación humana.
Será entonces cuando la señal de radio desaparezca abruptamente y la Red del Espacio Profundo (DSN) de la NASA pierda el rastro de Orion. Se hace el silencio en el espacio. No hay manera de saber qué ocurre a bordo hasta que la nave reaparezca en los paneles de comunicación.
Durante 41 minutos, la tripulación está completamente aislada de cualquier contacto con la Tierra. Es la mayor lejanía de la civilización humana desde el Apolo 17 en 1972, pues estarán a unos 402.000 km de casa. Será la propia tripulación quien tendrá que monitorizar la desconexión para volver una vez pasen la Luna.
Una vez la superen, Orion emergerá de la cara oculta y las gigantescas antenas de la DSN en Madrid, Goldstone y Canberra capturarán instantáneamente la señal para volver a conectar.
Lo cierto es que ya es posible solucionar este problema. De hecho China lo atajó con el uso de satélites Queqiao para sus misiones a la cara oculta que replicaban la señal para triangularla. La NASA aún no tiene un satélite relé en órbita lunar para comunicación continua y será una de las operaciones a acometer de cara a su ambicioso plan de asentamiento lunar.
Un viaje de ida
Artemis II se basa en el éxito de la misión tripulada Artemis I completada con éxito en 2022. El recorrido será el mismo, pero con tripulación a bordo de la nave espacial Orion. Parte de su diseño y construcción es fruto del trabajo de la industria europea y española con compañías como Airbus Crisa.
El principal objetivo es validar el diseño y funcionalidad de la nave, comprobar que los sistemas de soporte vital de esta funcionan correctamente ante la complejidad del espacio profundo. Estos sistemas de oxígeno y agua, entre otros, deben mantener con vida a la tripulación que viaja por primera vez en la nave. Además se estudiará cómo reacciona el cuerpo humano ante tal experiencia.
Vídeo | Artemis II, la misión de la NASA que volverá a orbitar la Luna: las claves del nuevo viaje espacial | M. Sanz, J. Verdugo
El impulso inicial corre a cargo del cohete SLS (Space Launch System) que elevará la nave con sus cuatro tripulantes más allá del alcance de la Tierra. Tras desacoplarse del cohete, se inicia la fase de transferencia lunar. Durante casi dos días, orbitarán el planeta para revisar los sistemas de Orion y realizarán una prueba de puntería relativamente cerca de la Tierra antes de comenzar el viaje hacia la Luna o inyección translunar.
Antes de orbitar la Tierra y emprender el camino al satélite, las agencias espaciales de Alemania, Corea del Sur, Arabia Saudita y Argentina aprovecharán la misión Artemis II para lanzar satélites CubeSats con diferentes objetivos. Estos se desplegarán en la órbita terrestre alta. Además de los CubeSats, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) llevará a cabo investigaciones sobre radiación.
Cohete SLS de Artemis II NASA
La siguiente fase consta de cuatro días en los que los astronautas rodearán la cara oculta de la Luna. La distancia exacta a la que la tripulación de Artemis II volará de la Luna dependerá del momento justo de lanzamiento, pero la NASA apunta a que esta distancia estará comprendida entre los 6.500 y los 9.500 kilómetros sobre la superficie.
Supone una altura mayor que la alcanzada en Artemis I, que llegó a sobrevolar a 80 km de la superficie, y también ostentará el récord de distancia a la que cualquier humano ha viajado nunca. A esa distancia los exploradores podrán ver la Luna tan pequeña como para simular que pueden agarrarla con la mano a través de las escotillas de la nave, como una pelota de baloncesto, explica la agencia.
Serán los primeros seres humanos en ver con sus propios ojos partes de la cara oculta de la Luna. Pero ese momento de emoción estará también bañado de tensión al quedar incomunicados entre 30 y 50 minutos hasta que terminen de rodear el satélite y este no se interponga entre las comunicaciones directas de la Tierra.
... y vuelta
Los siguientes cuatro días, la nave utilizará el campo gravitatorio Tierra-Luna para no necesitar propulsión en el regreso a casa, similar a la trayectoria utilizada por las misiones Apolo 8 y Apolo 13. Después de su viaje alrededor del lado oculto de la Luna, Orión será atraído de forma natural por la gravedad de la Tierra para la parte de retorno libre de la misión.
Práctica de la tripulación en el interior de la cápsula Orion. NASA
La tripulación soportará la reentrada a alta velocidad y alta temperatura a través de la atmósfera terrestre antes de amerizar en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde les recibirá un equipo de rescate formado por personal de la NASA y del Departamento de Defensa que los llevará de vuelta a tierra firme.
Este será uno de los momentos críticos del viaje cuando el escudo y los paracaídas no pueden fallar. El diseño de Orion debe proteger a los cuatro pasajeros del paso por la atmósfera y reducir su velocidad de casi 40.000 km/h a unos 520 km/h. El escudo térmico de la nave sufrió daños durante la reentrada de Artemis I en la que varios paneles quedaron dañados por la acumulación de gases y el calor generado por la fricción, pero estos se han reparado para este nuevo viaje.
La histórica misión de la NASA para evitar que el telescopio Swift que puso en órbita se estrelle contra la TierraDe hecho, para Artemis II, la NASA ha modificado la trayectoria de reentrada para limitar el tiempo que la nave pasa en el rango máximo de temperatura, acortando la distancia que la nave debe atravesar entre el momento en el que entre en la atmósfera y el amerizaje.
Recreación de la nave Orion rodeando la Luna NASA Omicrono
Justo antes de la entrada en la atmósfera, se encenderán los propulsores del módulo de tripulación para ajustar el ángulo y hacerlo coincidir con su lugar de amerizaje en el Océano Pacífico. Poco después, el sistema de 11 paracaídas se desplegará en una secuencia precisa para reducir la velocidad de la cápsula a aproximadamente 32 km/h y caer suavemente frente a la costa de California, cerca de San Diego.
Elegidos para la gloria
La tripulación de Artemis II fue presentada oficialmente en abril de 2023. Al mando estará Reid Wiseman, un veterano de la US Navy estadounidense con amplia experiencia en la Estación Espacial Internacional, cuya misión será liderar y supervisar el sistema de vuelo durante los diez días de travesía.
Victor Glover, que fue piloto de la primera misión operativa de SpaceX, será el encargado de pilotar la nave Orión y hará historia como la primera persona negra en una misión lunar. A su lado estará Christina Koch, ingeniera que ostenta el récord del vuelo espacial femenino más largo y se convertirá en la primera mujer en alcanzar la órbita lunar.
Izq a der: Wiseman, Glover, Koch y Hansen. NASA
El equipo de astronautas se completa con Jeremy Hansen, el primer canadiense en participar en una misión de espacio profundo. Aunque será su primer vuelo orbital, Hansen es coronel de la Real Fuerza Aérea de Canadá y un experto en formación de astronautas, que además pretende representar la colaboración internacional que define al programa Artemis.
Experimentos científicos
Como se ha mencionado con anterioridad, esta misión sienta las bases para futuras exploraciones más complejas, por lo que el equipo se encargará de poner a prueba en todo momento los sistemas de la nave. Sin embargo, el funcionamiento de Orion no es el único requisito que se necesita para perfeccionar el futuro espacial que imagina la NASA.
Los astronautas de este viaje también llevarán a cabo una gran labor científica para conocer cómo reacciona el cuerpo humano a una experiencia como es visitar el espacio profundo. Además de recabar datos sobre el satélite para allanar el camino a próximos viajes colonizadores, se recogerán muestras de saliva, antes, durante y después del viaje para analizarlas en busca de marcadores inmunitarios, de inflamación y reactivación viral en estas condiciones.
El astronauta Reid Wiseman durante el entrenamiento. NASA
Por otro lado, la pulsera ARCHAR (Artemis Research for Crew Health And Readiness) registrará patrones de sueño, movimiento y otros parámetros fisiológicos en tiempo real para entender cómo cambian los ritmos circadianos.
Aunque, sin duda, el experimento más sorprendente sería AVATAR, una investigación que creará órganos en un chip para estudiar los efectos del aumento de radiación y la microgravedad en la salud de la tripulación.
Todos los datos que se puedan recoger en el viaje serán de utilidad para seguir trabajando en la exploración lunar y espacial, una oportunidad así es difícil de repetir. Empiezan los 10 días más críticos de la NASA del último medio siglo.