La guerra de Irán está demostrando ,otra vez, la fragilidad de la globalización. Sólo hay que ver este gráfico:
Gráfico: Xataka
El precio del barril de crudo se ha desmadrado porque Irán está atacando refinerías, el estrecho de Ormuz por el que pasa el 20% del crudo mundial es un hervidero y hay inestabilidad en el ‘pozo de petróleo del mundo’. Las refinerías son objetivo, pero también la nueva mina de la economía mundial: los centros de datos. Irán ha atacado centros de datos de Amazon en Arabia Saudí y las Big Tech están poniendo los ojos en países cercanos a los que puedan mudarse.
Y quien está muy atenta es una India que lleva años persiguiendo un ambicioso objetivo: convertirse en la nueva China. Llevan años tentando a las grandes tecnológicas y con la narrativa de ser un país seguro y fiable en el que fabricar. La guerra de Irán ahora le está poniendo en bandeja otro argumento: en sus centros de datos no caen drones kamikaze.
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En corto. Los centros de datos se han convertido en infraestructura crítica. Lo son desde el momento de que se está invirtiendo en ellos más de lo que invertimos para ir a la Luna, se esta ligando la economía de algunas empresas y países a su éxito y, sobre todo, lo son desde que la fiebre por la IA ha metido el mundo del hardware en un callejón. En la guerra y el amor, todo vale (o eso se aplican algunos), y en esta ocasión estamos viendo cómo se bombardean colegios, hoteles y centros de datos.
El 1 y 2 de marzo, Irán atacó con sus drones dos de las instalaciones de Amazon Web Services, o AWS, en Emiratos Árabes Unidos y otro centro en Bahrein. Esto ha obligado a la tecnológica a pausar la actividad en esas instalaciones, pidiendo que las empresas que tuvieran servicios corriendo en sus servidores migren a los de otros países.
Soluciones. La latencia juega un papel fundamental en ciertas operaciones, por lo que deben ser servidores que estén relativamente cerca de los que han sido atacados. Y ahí entran en juego los dos que Amazon tiene en India, concretamente el de Munbai y el de Hyderabad. Estos son centros de datos de Amazon, sí, pero el país tiene grandes planes para crear un tejido industrial basado en este tipo de infraestructuras.
A comienzos del año pasado nos hicimos eco de un megacentro de datos difícil de creer. Cuando la mayoría de grandes instalaciones del mundo se mantienen por debajo de 1 GW de capacidad energética, una empresa india quiere crear un solo centro de datos con una capacidad de 3 GW. Si volvemos a los centros de Amazon en Virginia del norte, en Estados Unidos, vemos que unas 300 instalaciones suman un total de 2,5 GW. Y ahora India quiere que uno solo tenga 3 GW. Y quiere tenerlo para 2027, una fecha tan ambiciosa como sus propias dimensiones.
Lluvia de millones. Se estima que una instalación así costaría entre 20.000 y 30.000 millones de dólares, pero es algo que a la India actual poco le importa: están quemando dinero para atraer industria y robar la que puedan a China. El país lleva años ofreciendo cientos de millones de dólares a cada empresa tecnológica que quiera asentarse en su territorio. No sólo es dinero. India está en desarrollo, su mercado está creciendo y algo importante: los jóvenes chinos cada vez están más cualificados y la mano de obra se está encareciendo.
Una mano de obra más barata en India, sumado a los incentivos gubernamentales, son dos poderosos argumentos para que algunas gigantes del sector tecnológico se muevan al país. Y, poco a poco, lo van consiguiendo. Xiaomi, Motorola y hasta Huawei fabrican en India modelos completos de algunas de sus líneas. Asus, HTC, Samsung, Microsoft o LG tienen plantas para algunas piezas y Apple se ha llevado a India la producción de modelos antiguos del iPhone. Otra que está es Micron, una de las principales del segmento de la memoria.
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Tentando a todos. El país quiere más y se ha ido sentando con representantes de pesos pesados como la mencionada Apple… y de Samsung. Quieren que los surcoreanos no se limiten a fabricar algunas piezas, sino que inviertan en inteligencia artificial, hardware y en algo que India busca con ahínco: investigación y desarrollo de semiconductores. Samsung es una de las principales fundiciones del mundo y está invirtiendo millonadas fuera de Corea del Sur. India busca ser parte de esa ecuación.
Para ello, tienen algo llamado PLI. Se trata de una iniciativa gubernamental que incentiva la producción de un porfolio completo de productos. Es decir: cuantos más productos completos fabrique una misma marca en el país, más incentivos y ventajas económicas consigue. También prometen menos fricciones económicas con Occidente, aunque viendo el tema de los aranceles y sus vaivenes, es algo que puede cambiar de un día para otro.
Y no todo es cuestión de dinero puro y duro: India es el país más poblado del planeta y se estima que el nivel medio de ingresos seguirá subiendo durante los próximos cinco años, lo que también “promete” un buen mercado nacional para esos productos que las empresas manufacturen en su suelo.
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Sueños rotos. Según las estimaciones, el de la fabricación de productos electrónicos en India fue un mercado de 115.000 millones de dólares y se espera triplicarlo para 2027. Mi compañera Laura ya detallaba que estaban ejecutando la técnica de ser una apisonadora a base de soltar billetes, aunque hay que decir dos cosas. La primera es que uno de esos objetivos, el convertirse en la fundición del mundo, va a ser complicado. TSMC es quien lidera la conversación y se está moviendo tanto en suelo natal -Taiwán- como en Europa y, sobre todo, Estados Unidos.
Y lo verdaderamente preocupante para el país es que, en esa búsqueda de talento a toda costa, ha invertido muchísimo dinero en la construcción de ciudades tecnológicas que rivalicen con ‘Silicon Valley’, pero que no parecen atraer la atención esperada por parte de las empresas extranjeras. El objetivo a corto plazo es muy ambicioso y, como decimos, ya han ido atrayendo ese talento tecnológico, pero quizá lo más fácil es apostar por lo que mueve a la IA.
Microsoft, Google o Amazon, al margen de las empresas y fondos del país, han declarado su intención de invertir en gigantescos centros de datos en India, incluso formando a miles de ciudadanos. Y puede que la situación coja tracción ahora que ha quedado patente que Oriente Medio no es el paraíso que algunos creían que era. La cuestión es si para cuando se completen esas inversiones en centros de datos, la IA seguirá siendo el centro de la conversación.
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La noticia
India lleva años queriendo ser la nueva China. La guerra de Irán se lo está poniendo en bandeja
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Xataka
por
Alejandro Alcolea
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