- CARLOS DRAKE
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- Moncloa elige a Ángel Simón para presidir Indra tras dimitir Escribano
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Tras la fallida integración con EM&E por la polémica entre Moncloa y Escribano, Indra actualizará su plan estratégico con nuevas operaciones corporativas.
Ángel Escribano, que presentó ayer su dimisión como presidente ejecutivo y consejero de Indra, deja a la compañía en un momento de parálisis temporal por la fuerte polémica que giraba en torno a la empresa en las últimas semanas y que ha provocado que se hayan dejado un poco apartados los proyectos estratégicos en los que está envuelta la empresa española.
El nuevo equipo directivo de la compañía, con José Vicente de los Mozos, que sigue como consejero delegado y que se alza como el primer ejecutivo de Indra, y con Ángel Simón, que fue nombrado ayer presidente no ejecutivo del grupo a petición de Sepi -primer accionista de la empresa con un 28% del capital-, tiene ahora el reto de seguir aprovechando el buen momento que atraviesa el sector de Defensa y que hizo a Indra cerrar 2025 con resultados financieros récord y con la acción en máximos.
Ahora que se cierra una corta etapa con Ángel Escribano como presidente ejecutivo (entre el 19 de enero de 2025 y el 1 de abril de 2026), Indra abre un nuevo capítulo de su historia con la presidencia no ejecutiva de Ángel Simón, ex-CEO de CriteriaCaixa y expresidente de Agbar, y una figura con muy buena relación con Moncloa y, en concreto, con Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20 del Gabinete de Presidencia del Gobierno.
De los Mozos, que refuerza su posición como primer ejecutivo, y Simón deberán definir la hoja de ruta de la compañía para los próximos años y que, según explican a EXPANSIÓN fuentes conocedoras, pasará por la continuidad en la estrategia llevada a cabo hasta la fecha bajo el paraguas del plan Leading the Future, que se lanzó en primavera de 2024.
Los vientos de cola en Defensa, los nuevos contratos recibidos, las operaciones inorgánicas y la estrategia desplegada han llevado a Indra a atravesar un momento histórico de resultados, adelantando incluso los objetivos del plan estratégico, que contemplaban facturar 10.000 millones de euros en 2030 y unos 6.000 millones en 2026.
Sin embargo, Ángel Escribano ya avisó hace un año de que Indra iba dos años por delante de su plan estratégico. De hecho, la empresa facturó casi 5.500 millones el ejercicio pasado, lo que supone una subida de casi el 13% y la previsión era superar los 7.000 millones en 2026. Por ello, la empresa lleva varios meses preparando una actualización del plan estratégico Leading the Future, que se presentará el próximo mes de mayo.
Los nuevos contratos en Defensa que se adjudicó la compañía el año pasado y a los que aspira este mismo año adelantan que 2026 volverá a ser un ejercicio de récords para el grupo, que cuenta con el apoyo del Gobierno para ser el campeón nacional de Defensa. De hecho, Indra será el coordinador de 17 de los 31 programas de Defensa lanzados por el Ejecutivo el ejercicio pasado, mientras que también participará en otros diez como proveedor.
Ahora, la nueva dirección De los Mozos-Simón se enfrenta al reto de actualizar el plan estratégico con unos objetivos realistas en vista de la actual situación del mercado y teniendo en cuenta el intento fallido de la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), después de que los hermanos Escribano pusieran fin a la negociación con Indra para una integración de ambas compañías por la presión del Gobierno para forzar la salida de Ángel Escribano, que se acabó materializando en el consejo extraordinario del miércoles.
Un futuro sin EM&E
Los planes de Indra contemplaban la incorporación a su perímetro de EM&E, en línea con su objetivo de ganar tamaño y de reforzarse en vehículos terrestres. A pesar de que la dimisión de Ángel Escribano como presidente elimina el conflicto de interés existente en la integración entre Indra y EM&E, la operación ha quedado totalmente descartada, según explican fuentes conocedoras.
De hecho, ahora, EM&E se mantiene a la espera de acontecimientos, ante el interés de compra que está recibiendo de empresas como la alemana Rheinmetall, aunque los hermanos siempre se han mostrado contrarios a perder el control de su empresa familiar, además de que el Ejecutivo español podría vetar la operación al ser un activo nacional estratégico.
Indra debe ahora repensar sus objetivos y analizar si existen alternativas para ser el campeón de Defensa.
Indra y EM&E, sin embargo, seguirán colaborado, ya que comparten proyectos como los megacontratos de artillería por 7.240 millones, el sistema integral de protección anfibia eficiente y también participan en Tess Defence, responsable del vehículo blindado 8x8 Dragón.
Un futuro sin EM&E dificulta la estrategia de Indra de dominar el negocio de los vehículos blindados terrestres en España, un área en el que compite con Santa Bárbara, propiedad de General Dynamics. Indra tiene bajo vigilancia unas veinte empresas susceptibles de ser adquiridas, aunque EM&E es la que más encaja en su estrategia.
La nueva dirección de Indra deberá decidir si la estrategia pasa por buscar una empresa similar a EM&E, o si se apuesta por el crecimiento orgánico o por operaciones más pequeñas. En 2025, Indra intentó sin éxito adquirir Santa Bárbara a General Dynamics y también presentó en mayo una oferta por Iveco Defence, que finalmente fue adquirida por Leonardo por 1.700 millones.
Quedan, por lo tanto, pocas opciones en el mercado a las que pueda aspirar Indra para crecer en vehículos terrestres, puesto que el resto de firmas europeas tiene ya mayor tamaño y serían inaccesibles para el grupo. Esto deja la puerta abierta a optar por comprar empresas de tamaño similar a EM&E, pero en otras áreas.
En España, el ecosistema empresarial de Defensa está compartimentado en pocos campeones (Indra, Airbus y Navantia), muchas pequeñas empresas y pocas firmas medianas, entre las que estarían EM&E, con ventas de casi 490 millones en 2025; Oesía, con 322 millones el año pasado; GMV, con 454 millones en 2024 (últimos datos disponibles), o Sener, con 710 millones en ingresos en 2024.
GMV es quizá la firma española con más proyección, con un tamaño que no hace imposible una compra (31 millones de ebitda en 2024). Sin embargo, GMV no está en el mercado y ya ha rechazado varios intentos de compra, además de que su adquisición desviaría el foco de Indra en vehículos militares porque GMV destaca en espacio.
Indra tiene en su punto de mira desde hace tiempo a Tecnobit, filial de Oesía. Sin embargo, Luis Furnells presidente y dueño de Oesía asegura que la compañía no está en venta y menos por partes. Otra opción viable sería la enseña vasca Sener, con una combinación interesante de tecnología de espacio y sistemas de control de misiles.
Los megacontratos aéreos y de artillería concentran la estrategia de Indra
Indra se adjudicó en solitario o junto con otras compañías contratos de Defensa en España por 14.500 millones de euros en 2025. Ahora, bajo la batuta de José Vicente de los Mozos como CEO y primer ejecutivo, y de Ángel Simón como presidente, tiene que enfocar su estrategia en dos ejes: ejecutar los contratos y ganar otros nuevos.
La compañía anunció hace unos días un acuerdo con la surcoreana Hanwha para que aportara su tecnología de vehículos de artillería en el programa de 4.550 millones de obuses motorizados a cadenas (4.500 millones) y en las próximas semanas deberá anunciará el socio con el que colaborará en el contrato de artillería de ruedas, por otros 2.500 millones.
Asimismo, en los próximos días, según fuentes conocedoras, también desvelará colaboraciones industriales para el vehículo lanzapuentes (315 millones) y del sistema integral de protección anfibia, en UTE con EM&E (150 millones).
España gastará en 2026 unos 35.500 millones en Defensa, el 2,1% de su PIB. Para ello, este año está previsto que se lancen interesantes programas de Defensa, aunque todavía no se han confirmado. Entre ellos destaca la modernización de los tanques Leopard, un contrato de varios miles de millones, y también habrá varios programas de renovación de sistemas, así como relacionados con el combate aéreo, en los que Indra pujará con su dron Valero. Indra, además, pujará por adjudicarse el suministro de unos 3.000 camiones militares. De hecho, la compañía española ya ha pujado, junto con la alemana Rheinmetall, por una licitación de 1.040 millones para suministrar 2.300 camiones militares.
Los bajistas se juegan 323 millones de euros en Indra
Los inversores bajistas han sido los grandes beneficiarios en Bolsa de la gran movida corporativa que ha sufrido Indra en las últimas semanas. Desde los máximos históricos firmados en la primera semana de marzo en los 64,5 euros, la cotización del grupo ha caído un 23,5%. En ese período, los hedge fund AQR Capital, WorldQuant y Canada Pension Plan han acumulado grandes plusvalías, aunque ahora están desplegando estrategias distintas. El mayor bajista de Indra es AQR, que tiene vendido a corto el 2,71% del capital. A pesar del desplome de la acción, el hedge ha elevado su apuesta contra la cotización hasta el nivel más alto desde que desembarcó por primera vez en el valor en el año 2014. Por el contrario, WorldQuant ha decidido recoger parte de las plusvalías acumuladas y reducir su posición corta desde el 0,53% hasta el 0,50%. Este último es el mismo nivel al que ha llegado Canada Pension, que ha reducido desde el 0,59% anterior. Las posiciones cortas de los tres fondos suman un total de 323 millones de euros al actual precio de mercado.
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