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Inmigración y el papel de oposición, los dos frentes a los que se agarra Abascal para debilitar a Feijóo

Inmigración y el papel de oposición, los dos frentes a los que se agarra Abascal para debilitar a Feijóo
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Exprime el choque con el presidente del PP, cuyo liderazgo es menos fuerte que el de Abascal, aunque este empieza a presentar también algunas grietas Leer

"Un señor del PP que solo tiene dudas. Que un día va para aquí y otro día va para allá. Que un día quiere hacer oposición a [Pedro] Sánchez y otro día quiere hablar con Sánchez". Así se refirió Santiago Abascal a Alberto Núñez Feijóo -implícitamente- el pasado jueves, durante un mitin de precampaña electoral en Huelva. Deslizó esta crítica apenas 24 horas después de que Vox y el PP llegaran a un acuerdo en Aragón para formar gobierno, siguiendo la senda abierta en Extremadura.

En el camino a los pactos, Abascal y el resto de dirigentes de la derecha dura se han esforzado en circunscribir su entendimiento con los populares a esas regiones, a esas baronías, manteniendo así el choque con Génova y Feijóo. Una estrategia en la que, tras la firma de los acuerdos, Vox ha ahondado, y que augura cómo será la nueva etapa que se abre hacia un horizonte claro: las próximas elecciones generales. "Lo más preocupante es que con este PP tenemos que llegar a un acuerdo para gobernar España", dijo este viernes el número dos de Vox, Ignacio Garriga.

A las puertas del fin de la primera ronda de autonómicas -solo quedan las andaluzas, a las que Vox además no llega con las expectativas tan altas-, el terreno político se asoma ya a la batalla por La Moncloa, que para Abascal será una prueba clave. En juego está si su pugna con Feijóo se salda con Vox ganando fuerza como alternativa o viéndose absorbido por PP en cierta medida. De ahí que el presidente de Vox aparque sus pactos con los populares y los delimite al ámbito autonómico, mientras prosigue en el choque constante con el líder de la oposición.

En la resolución final de ese pulso tendrá mucho que ver cómo queda el saldo final de votantes que viran de PP a Vox y viceversa. Y, en general, será determinante cuánto apoyo logran mantener Feijóo y Abascal respecto al que ya tienen. Así, ambos dirigentes parecen lanzados a explotar aquellos puntos que más llevan al otro a perder electores. Según las encuestas de Sigma Dos para EL MUNDO del último año, el principal motivo que alegan quienes no repetirían su voto a Feijóo es "descontento con el liderazgo del PP". Es el argumento que, en abril, esgrime el 44,1% de quienes le abandonan -25% de sus electores-, mientras que otro 25,1% apunta a un "descontento con [su] gestión en la oposición". Son, precisamente, las dos cuestiones que está exprimiendo Vox con sus críticas a Feijóo: explota las diferencias que existen entre las distintas almas populares y su líder, y le acusa de hacer "oposición a tiempo parcial".

Según reflejan los sondeos del último año, el "liderazgo" de Abascal ha penalizado en menor medida a Vox que el de Feijóo al PP. Ha llegado a ser un casi residual 9% de sus ex votantes el que se quejaba del presidente de la derecha dura al cambiar su opción de voto, lejos de las cifras que se dan en los populares. Por contra, la mayoría de quienes han dado la espalda a Vox en los últimos 12 meses lo hacían alegando "mayor confianza en el PP o en Se Acabó La Fiesta", e incluso esgrimiendo la tesis de "agrupar el voto útil", vía que el PP ha exprimido en su pugna con Vox en las comunidades.

Que la figura de Abascal sea más beneficiosa que la de Feijóo para sus respectivos partidos empuja a Vox a elevar la pugna a las más altas esferas, ahora que en la escala autonómica sí existe entendimiento. Todo pese a que, en este mes de abril, el partido con sede en la calle Bambú ha empezado a acusar cierto desgaste en su liderazgo: es ya el 20,8% de quienes dejarían de votar a Vox el que alega "descontento" con Abascal, mientras otro 23,9% se va "por la salida de algunos líderes políticos del partido". La crisis interna que ha atravesado Vox, marcada por la expulsión de su fundador Javier Ortega Smith, deja así tocado el liderazgo de la formación, aunque este sigue siendo más fuerte que el de Feijóo y por ello la derecha dura cierra filas en torno a Abascal. Al presidente de Vox sus votantes lo califican con un 7,4 sobre 10, según Sigma Dos, mientras el líder del PP recibe de los suyos un 6,4.

Así, con los pactos en Extremadura y Aragón resueltos -y el de Castilla y León con el camino allanado-, Abascal no cambia el paso e insiste en situar a Génova, y en particular a Feijóo, en el foco del choque, pues es con quien competirá por un electorado compartido en 2027 y a quien pretende, por tanto, erosionar. Así lo hizo esta semana al llevar al Congreso un texto sobre "prioridad nacional" -el polémico concepto recogido en los pactos autonómicos con el PP- que forzaba al líder popular a tomar postura en este asunto. Aunque Abascal no consiguió arrastrar a Feijóo del todo hacia sus postulados en esta materia -el PP votó en contra del texto que proponía una "prioridad nacional" sin acotar-, sí logró que los populares asumieran como propio este concepto, acercándose así a sus tesis.

Algo similar ocurrió hace unos meses, cuando, tras un verano marcado por la crisis migratoria y con Vox al alza en las encuestas, el PP redefinió su postura en esta materia. Lo hizo endureciéndola y aceptando algunas de las premisas más extremas de Vox, como las que tienen que ver con la "identidad" o la concesión de la nacionalidad. "Se va a dejar barba", ironizó entonces Abascal, que vio cómo el PP asumía sus tesis, que se aupaban así al centro del debate nacional.

A Feijóo también le ha arrancado Vox algunas directrices a futuro, de cara a una hipotética convivencia de ambos en La Moncloa tras las próximas generales. Los pactos firmados entre los dos partidos en las comunidades -y que el PP plasmó en el Congreso- recogen, por ejemplo, un compromiso de adecuar la Ley de Extranjería para que el "principio de prioridad nacional" se pueda ejecutar en la concesión de ayudas sociales y vivienda protegida. Y también dejan por escrito el rechazo a las "imposiciones de Bruselas y del Pacto Verde", así como al acuerdo con Mercosur. Puntos ideológicos que Abascal abandera y con los que ha exprimido su presión a Feijóo.

Más allá de lo programático, también han suscitado fricciones entre ambos líderes las relaciones institucionales de ambos con Sánchez, pues el dirigente de Vox ha trazado en el último año una nueva estrategia a este respecto, ausentándose de todo acto en el que esté el presidente del Gobierno. Mientras Feijóo insinuaba que negarse a verse con el jefe del Ejecutivo es propio de un "partido antisistema", Abascal ha aprovechado su vía libre para censurar las citas del popular con Sánchez, así como cualquier voto coincidente de PP y PSOE en el Congreso.

Durante el proceso de negociaciones autonómicas entre las dos derechas, Feijóo y Abascal mantuvieron dos conversaciones -al menos- que sirvieron para encauzar las conversaciones y contribuyeron así al acuerdo final. Pero, en la esfera nacional, su choque no cesa. Su última reunión conocida fue en junio del año pasado, y antes no se veían desde las negociaciones para la investidura fallida de Feijóo. Encuentro que podrían tener que repetir en un año, pero, hasta entonces, mantienen la batalla.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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