La sexta entrega de la taquillera saga sigue estirando el chicle, aunque proporcione imágenes perturbadoras
Regala esta noticia Añádenos en Google Una imagen de la sexta entrega de la franquicia, que ha recaudado 740 millones de dólares en taquilla.Oskar Belategui
Bilbao
24/08/2026 a las 13:18h.Todo empezó en 2010. 'Insidious' presumía en su tráiler de ser obra de los autores de 'Paranormal Activity' y 'Saw'. Sus protagonistas eran una pareja ... con tres hijos encarnada por Rose Byrne y Patrick Wilson, que sufría fenómenos paranormales en su nuevo hogar. La clave no estaba en la casa, sino en uno de los niños, que permanecía en coma y actuaba como un imán para atraer las fuerzas del mal. Una puesta al día de las clásicas historias de fantasmas y casas encantadas, que James Wan dirigió con eficacia y que volvía a certificar la habilidad de la productora Blumhouse para barrer en taquilla con presupuestos ajustados: 'Insidious' costó millón y medio de dólares y recaudó 100 millones.
Lin Shaye en el papel de la carismática médium, investigadora psíquica y demonóloga es el nexo en común con el filme original de la saga. El director y guionista Jacob Chase, autor de la simpática 'Ven a jugar', en la que un niño problemático y su familia se convertían en objetivo de un monstruo materializado a través de móviles y tabletas, se hace cargo del proyecto. Una joven madre, higienista dental, cría a su hija en la casa en la que creció. Pronto descubre que puede viajar al 'más allá', el reino purgatorial de las almas perdidas. Cuando algo maligno va tras ella, no solo es capaz de trasladarse a este universo paralelo, sino también traer de vuelta al mundo real lo que encuentra allí, incluidos los demonios.
Dentista espeluznante
Según James Wan, ahora metido a productor, 'Insidious. Fuera del más allá' lleva la premisa de la saga más lejos que nunca. «El más allá se está filtrando, escapando al mundo real», explica. «Es algo que nunca habíamos visto de esta manera. Hemos visto premoniciones o atisbos filtrándose en nuestro mundo, pero nunca hasta el punto de adoptar una forma física». Wan asegura que deja las manos libres a los nuevos colaboradores. «A todos los directores que llegan les digo: 'Aquí está el cajón de los juguetes. Haz lo que quieras mientras te mantengas dentro del cajón'».
Jacob Chase demuestra ser capaz de lograr imágenes perturbadoras introduciendo elementos sobrenaturales en la cotidianidad. Las espeluznates escenas en el dentista son buena prueba de ello: desde que Dustin Hoffman sufría a Laurence Olivier en 'Marathon Man' no resultaba tan traumática la consulta de un odontólogo. La fugaz aparación de demonios en los extremos del encuadre, casi de manera subliminal, también asegura unas cuantas palpitaciones y gritos en el patio de butacas.
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