La recomendación algorítmica se mantuvo durante años como una pieza fundamental en la construcción de las enormes bases de usuarios que hoy poseen plataformas como TikTok, YouTube, X (antes Twitter), Instagram y Threads. Con base en la actividad de cada persona, un algoritmo selecciona temas y publicaciones que podrían ajustarse a sus intereses y preferencias. Además de mantener la atención de la audiencia, este mecanismo facilita la exploración y el descubrimiento de nuevos perfiles, canales y creadores.
Sin embargo, como señala Mosseri, el proceso es esencialmente unilateral, como si fuera la programación de un canal de televisión. En consecuencia, esto reduce de forma considerable la capacidad de las personas para personalizar sus feeds (también conocidos como “muros”) y construir una experiencia digital acorde con sus preferencias.
“Las recomendaciones son, en muchos sentidos, un logro técnico genuino. El costo que, como industria, no hemos sabido dimensionar bien es lo que esto le hizo a la capacidad de decidir de las personas. Esto explica, en parte, la incomodidad que la gente siente con las redes sociales: no por el contenido en sí, sino por la sensación de que la experiencia es impuesta en lugar de ser moldeada por ellos”, afirmó.
IA, la solución que propone Instagram
El ejecutivo sostiene que los grandes modelos de lenguaje basados en IA ofrecen una alternativa para abordar este problema. A su juicio, el principal inconveniente de los sistemas de recomendación tradicionales es que están construidos sobre tecnologías difíciles de comprender para la mayoría de las personas. Argumenta que muy pocos usuarios pueden interpretar una red neuronal o entender por qué un algoritmo concluye que determinado contenido podría resultar atractivo para alguien en particular.
“No puedes tener agencia sobre un sistema que carece de una interfaz que entiendas. […] La novedad reside en que los grandes modelos de lenguaje ahora pueden analizar grupos de contenido y describirlos en un lenguaje comprensible para las personas. Esto nos permite mostrar a los usuarios qué cree el sistema que les interesa y, a su vez, les brinda la oportunidad de comunicar al sistema lo que realmente desean”, subraya.
No obstante, Mosseri reconoce que, ante un futuro en el que la IA podría generar experiencias digitales completas y adaptadas a cada individuo en tiempo real, existe el riesgo de que desaparezcan los espacios y las experiencias compartidas entre las personas.