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Ir al campo y volver con garrapatas: Salamanca tiene un problema y ese problema no se está controlando

Ir al campo y volver con garrapatas: Salamanca tiene un problema y ese problema no se está controlando
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En España tenemos un problema y se llaman garrapatas. En las últimas semanas, la Junta de Castilla y León ha confirmado dos casos de fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo (FHCC) en Salamanca, ambos vinculados a la picadura de garrapatas, uno en un hombre de 68 años y otro en un varón de 84, ingresados y aislados según protocolo en el Gómez Ulla. Informes epidemiológicos anteriores ya situaban a Salamanca como la provincia española con mayor número de diagnósticos de FHCC en los últimos años, con varios casos en 2024 y 2025, lo que ha llevado a describirla como zona de riesgo dentro de los mapas nacionales. ¿Lo peor? Que se está extendiendo. Ir al campo, deporte de riesgo. En la comarca de Béjar hablan de “proliferación” de garrapatas y advierten que determinados entornos rurales se han convertido en puntos calientes para el género Hyalomma, el principal vector de la Crimea‑Congo en España.  "No se puede ir allí al campo, vamos, de ninguna de las maneras", dice Antonio Muro, catedrático de Parasitología de la Universidad de Salamanca, en el marco del 24ª Congreso de la Sociedad de Parasitología. El problema es que el riesgo no es homogéneo y depende del ecosistema, humedad y fauna presente. España registra hoy más garrapatas, en más sitios y durante más meses del año, con presencia tanto en zonas rurales como en parques urbanos y áreas periurbanas. ¿La culpa? Varios factores; cambio climático y el favor de la entrada de fauna silvestre en las ciudades. Garrapatas de ciudad. En Madrid, la preocupación se ha extendido a la Sierra de Guadarrama, Miraflores, Buitrago y al sur, como en Aranjuez, donde veterinarios advierten de proliferaciones ligadas al calor y a las lluvias de primavera. Anecpla sostiene además que la presencia ya no se limita al campo y también es fácil encontrar focos en parques, jardines urbanos e incluso áreas costeras, debido a que su ciclo biológico se está alargando, con actividad más temprana y más tardía en el año. Investigadores del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria) como Félix Valcácel señalan que ahora hay garrapatas en entornos metropolitanos porque conejos, erizos y jabalíes se acercan a basureros, playas y zonas verdes, depositando los parásitos, que luego se fijan en personas que pasean o hacen picnic. También se ha dilatado la temporada de actividad: antes se concentraba entre marzo y octubre, con el pico de junio y julio. Ahora es fácil detectar ejemplares durante todo el año porque las temperaturas superan los 10 grados. Eso significa que el riesgo de picadura existe tanto para senderistas en Béjar como para familias que van con niños y perros al parque. Aunque no todas las garrapatas son iguales. Lyme y Crimea‑Congo. Estas son las dos enfermedades que más preocupan. La enfermedad de Lyme la transmite principalmente la Ixodes ricinus, una garrapata de clima húmedo que se alimenta de animales silvestres infectados por la bacteria Borrelia burgdorferi. De ahí, a los humanos. Tras la picadura, los primeros síntomas suelen ser un sarpullido (erosión cutánea), dolor de cabeza, fiebre y fatiga. Eso sí, el cuadro clínico varía mucho entre personas y puede hacerse crónico si no se diagnostica y trata a tiempo, con afectación articular, neurológica o cardíaca. Así lo recalcan desde Sanidad. La fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo es un virus grave que en Europa se asocia a garrapatas del género Hyalomma —sobre todo H. marginatum y H. lusitanicum— ampliamente distribuidas en zonas de dehesa y clima más seco, como partes de Castilla y León y Extremadura (Cáceres). Los síntomas: fiebre alta, dolor muscular, malestar intenso, síntomas digestivos y, en los casos graves, hemorragias y alteraciones hepáticas; la letalidad en pacientes hospitalizados puede rondar el 30%. En la última década, una veintena de casos implicaron un tercio de fallecimientos. Identificarlas y tomar medidas. En el norte húmedo y boscoso predominan Ixodes ricinus y Haemaphysalis punctata. Son pequeñas, de color oscuro, que se encuentran en matorrales y hierba alta y son las principales responsables del riesgo de Lyme. A la pregunta sobre si puede matarte una garrapata ya sabemos que sí, así que mejor no tomárselo a broma. En la Meseta y zonas más secas, como parte de Salamanca, Soria y Ávila, abundan Hyalomma lusitanicum y Dermacentor marginatus: son más grandes, con patas anilladas, “con ojos” visibles, muy móviles y capaces de seguir a un hospedador a cierta distancia por el suelo. ¿Está afectando al turismo de la zona? Qué va: en marzo se marcaron récords sobre una serie de cifras ya históricas, con un acumulado en el primer trimestre de 129.387 viajeros y 101.924 pernoctaciones solo en mayo. La foto general del mercado depende mucho de fines de semana y escapadas cortas, eso sí. Asociaciones como ANECPLA coinciden en que la clave no reside en cancelar viajes, sino cambiar la forma de ir al campo: ropa larga y de colores claros, pantalones metidos dentro de los calcetines, botas cerradas, repelentes adecuados, caminar por el centro de los senderos, evitar sentarse en la hierba y mantener a los perros desparasitados —pipeta antipulgas, collar, las pastillas de turno, etc—. Guías recientes estiman que, mientras en Europa central se encuentran unas cinco especies relevantes, en España se detectan entre 15 y 20, lo que complica el mensaje de riesgo y obliga a insistir más en prevención. De hecho, la recomendación es que, tras una salida al campo o a zonas de vegetación densa, revises tu cuerpo, ya sea de un adulto, niño o mascota, prestando atención a ingles, axilas, cintura, cuero cabelludo, detrás de las orejas y ombligo, donde las garrapatas buscan piel fina y buen flujo sanguíneo. Qué hacer si te han picado. Si se detecta una garrapata fija a la piel hay que retirarla lo antes posible con unas pinzas de punta fina (las de las cejas suelen servir, si se hace con cuidado) sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba, sin girar ni aplastar el cuerpo, sin aplicar alcohol, aceite o vaselina, y limpiando después la zona con agua y jabón o antiséptico. En las cuatro semanas siguientes, es clave vigilar si aparece fiebre, dolor de cabeza, malestar general, manchas en la piel o el típico rash en diana alrededor del punto de picadura, y acudir a un centro sanitario si hay sospecha, llevando el parásito conservado en un recipiente para facilitar su identificación. Y en niños, la recomendación es la misma. Las garrapatas no son solo “problema del perro”, son vectores de contagio de infecciones y revisar debería ser parte del ritual, igual que ponerse crema solar. Ese es el plan: asumir que las garrapatas están ahí, tratar de evitar la picadura y ser responsable con lo que viene después. Imágenes | Flickr (Piutus) En Xataka | La Universidad de Córdoba ha encontrado pesticida en los huevos de 14 aves silvestres. El problema es que lleva prohibido desde los 70 En Xataka | Buscaban el mosquito del virus del Nilo en las marismas de Doñana. Encontraron cuatro tipos de moscas que chupan sangre - La noticia Ir al campo y volver con garrapatas: Salamanca tiene un problema y ese problema no se está controlando fue publicada originalmente en Xataka por Isra Fdez .
Ir al campo y volver con garrapatas: Salamanca tiene un problema y ese problema no se está controlando
  • El problema en España es grave porque conviven entre 15 y 20 especies que ya transitan por jardines y parques

  • Sus ciclos vitales han permitido que salten de zonas rurales como los campos de Béjar a focos urbanos

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Isra Fdez

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En España tenemos un problema y se llaman garrapatas. En las últimas semanas, la Junta de Castilla y León ha confirmado dos casos de fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo (FHCC) en Salamanca, ambos vinculados a la picadura de garrapatas, uno en un hombre de 68 años y otro en un varón de 84, ingresados y aislados según protocolo en el Gómez Ulla.

Informes epidemiológicos anteriores ya situaban a Salamanca como la provincia española con mayor número de diagnósticos de FHCC en los últimos años, con varios casos en 2024 y 2025, lo que ha llevado a describirla como zona de riesgo dentro de los mapas nacionales. ¿Lo peor? Que se está extendiendo.

Ir al campo, deporte de riesgo. En la comarca de Béjar hablan de “proliferación” de garrapatas y advierten que determinados entornos rurales se han convertido en puntos calientes para el género Hyalomma, el principal vector de la Crimea‑Congo en España.  "No se puede ir allí al campo, vamos, de ninguna de las maneras", dice Antonio Muro, catedrático de Parasitología de la Universidad de Salamanca, en el marco del 24ª Congreso de la Sociedad de Parasitología.

El problema es que el riesgo no es homogéneo y depende del ecosistema, humedad y fauna presente. España registra hoy más garrapatas, en más sitios y durante más meses del año, con presencia tanto en zonas rurales como en parques urbanos y áreas periurbanas. ¿La culpa? Varios factores; cambio climático y el favor de la entrada de fauna silvestre en las ciudades.

Garrapatas de ciudad. En Madrid, la preocupación se ha extendido a la Sierra de Guadarrama, Miraflores, Buitrago y al sur, como en Aranjuez, donde veterinarios advierten de proliferaciones ligadas al calor y a las lluvias de primavera. Anecpla sostiene además que la presencia ya no se limita al campo y también es fácil encontrar focos en parques, jardines urbanos e incluso áreas costeras, debido a que su ciclo biológico se está alargando, con actividad más temprana y más tardía en el año.

Investigadores del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria) como Félix Valcácel señalan que ahora hay garrapatas en entornos metropolitanos porque conejos, erizos y jabalíes se acercan a basureros, playas y zonas verdes, depositando los parásitos, que luego se fijan en personas que pasean o hacen picnic.

También se ha dilatado la temporada de actividad: antes se concentraba entre marzo y octubre, con el pico de junio y julio. Ahora es fácil detectar ejemplares durante todo el año porque las temperaturas superan los 10 grados. Eso significa que el riesgo de picadura existe tanto para senderistas en Béjar como para familias que van con niños y perros al parque. Aunque no todas las garrapatas son iguales.

Lyme y Crimea‑Congo. Estas son las dos enfermedades que más preocupan. La enfermedad de Lyme la transmite principalmente la Ixodes ricinus, una garrapata de clima húmedo que se alimenta de animales silvestres infectados por la bacteria Borrelia burgdorferi. De ahí, a los humanos. Tras la picadura, los primeros síntomas suelen ser un sarpullido (erosión cutánea), dolor de cabeza, fiebre y fatiga. Eso sí, el cuadro clínico varía mucho entre personas y puede hacerse crónico si no se diagnostica y trata a tiempo, con afectación articular, neurológica o cardíaca. Así lo recalcan desde Sanidad.

La fiebre hemorrágica de Crimea‑Congo es un virus grave que en Europa se asocia a garrapatas del género Hyalomma —sobre todo H. marginatum y H. lusitanicum— ampliamente distribuidas en zonas de dehesa y clima más seco, como partes de Castilla y León y Extremadura (Cáceres). Los síntomas: fiebre alta, dolor muscular, malestar intenso, síntomas digestivos y, en los casos graves, hemorragias y alteraciones hepáticas; la letalidad en pacientes hospitalizados puede rondar el 30%. En la última década, una veintena de casos implicaron un tercio de fallecimientos.

Identificarlas y tomar medidas. En el norte húmedo y boscoso predominan Ixodes ricinus y Haemaphysalis punctata. Son pequeñas, de color oscuro, que se encuentran en matorrales y hierba alta y son las principales responsables del riesgo de Lyme. A la pregunta sobre si puede matarte una garrapata ya sabemos que sí, así que mejor no tomárselo a broma.

En la Meseta y zonas más secas, como parte de Salamanca, Soria y Ávila, abundan Hyalomma lusitanicum y Dermacentor marginatus: son más grandes, con patas anilladas, “con ojos” visibles, muy móviles y capaces de seguir a un hospedador a cierta distancia por el suelo.

¿Está afectando al turismo de la zona? Qué va: en marzo se marcaron récords sobre una serie de cifras ya históricas, con un acumulado en el primer trimestre de 129.387 viajeros y 101.924 pernoctaciones solo en mayo. La foto general del mercado depende mucho de fines de semana y escapadas cortas, eso sí. Asociaciones como ANECPLA coinciden en que la clave no reside en cancelar viajes, sino cambiar la forma de ir al campo: ropa larga y de colores claros, pantalones metidos dentro de los calcetines, botas cerradas, repelentes adecuados, caminar por el centro de los senderos, evitar sentarse en la hierba y mantener a los perros desparasitados —pipeta antipulgas, collar, las pastillas de turno, etc—.

Guías recientes estiman que, mientras en Europa central se encuentran unas cinco especies relevantes, en España se detectan entre 15 y 20, lo que complica el mensaje de riesgo y obliga a insistir más en prevención. De hecho, la recomendación es que, tras una salida al campo o a zonas de vegetación densa, revises tu cuerpo, ya sea de un adulto, niño o mascota, prestando atención a ingles, axilas, cintura, cuero cabelludo, detrás de las orejas y ombligo, donde las garrapatas buscan piel fina y buen flujo sanguíneo.

Qué hacer si te han picado. Si se detecta una garrapata fija a la piel hay que retirarla lo antes posible con unas pinzas de punta fina (las de las cejas suelen servir, si se hace con cuidado) sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba, sin girar ni aplastar el cuerpo, sin aplicar alcohol, aceite o vaselina, y limpiando después la zona con agua y jabón o antiséptico.

En las cuatro semanas siguientes, es clave vigilar si aparece fiebre, dolor de cabeza, malestar general, manchas en la piel o el típico rash en diana alrededor del punto de picadura, y acudir a un centro sanitario si hay sospecha, llevando el parásito conservado en un recipiente para facilitar su identificación. Y en niños, la recomendación es la misma. Las garrapatas no son solo “problema del perro”, son vectores de contagio de infecciones y revisar debería ser parte del ritual, igual que ponerse crema solar. Ese es el plan: asumir que las garrapatas están ahí, tratar de evitar la picadura y ser responsable con lo que viene después.

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En Xataka | La Universidad de Córdoba ha encontrado pesticida en los huevos de 14 aves silvestres. El problema es que lleva prohibido desde los 70

En Xataka | Buscaban el mosquito del virus del Nilo en las marismas de Doñana. Encontraron cuatro tipos de moscas que chupan sangre

Fuente original: Leer en Xataka
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