Gianni Infantino, presidente de la FIFA, durante la Junta de Paz celebrada en Washington Reuters
Fútbol Irán descarta su participación en el Mundial de fútbol en EEUU pese a decir Trump que su selección será "bienvenida"El ministro de Deportes iraní considera que no se dan las condiciones de seguridad para acudir al campeonato de este verano.
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Jorge Pacheco Publicada 11 marzo 2026 12:50h Actualizada 11 marzo 2026 13:25hLa participación de Irán en el Mundial de 2026 ha quedado en el aire tras unas durísimas declaraciones de su ministro de Deportes, AhmadDonyamali, que ha dado por hecha la renuncia del combinado nacional masculino a disputar el torneo.
El responsable político vincula directamente la decisión a la guerra en Oriente Medio y a los recientes ataques sobre territorio iraní, en los que murió el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. "Desde que este gobierno corrupto asesinó a nuestro líder, no tenemos condiciones para participar en el Mundial", afirmó Donyamali en una entrevista televisiva.
Desde el lado organizador, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reveló que Donald Trump le trasladó en una reunión que el combinado iraní "es, por supuesto, bienvenido a competir en el torneo en EEUU" pese al conflicto bélico, un mensaje que contrasta con el tono de ruptura emitido desde Teherán.
La guerra se intensifica: Irán ataca a tres cargueros y EEUU destruye 16 barcos que colocan minas en el estrecho de OrmuzEl ministro iraní subrayó que el país ha tenido que afrontar "dos guerras en ocho o nueve meses" y habló de "miles" de víctimas civiles, para justificar que, en ese contexto, no ve posible que la selección acuda al campeonato.
Según sus palabras, las acciones militares de Estados Unidos e Israel han hecho inviable cualquier normalidad deportiva.
Con plaza asegurada
Irán tiene plaza asegurada para el Mundial que se celebrará del 11 de junio al 18 de julio en Estados Unidos, México y Canadá, con todos sus partidos de la fase de grupos asignados a sedes estadounidenses: Bélgica y Egipto en Inglewood (California) y Nueva Zelanda en Seattle.
De momento, no está claro si el anuncio del ministro es definitivo o si se trata de una posición de máxima presión política.
El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, ya había deslizado la posibilidad de un boicot tras el precedente reciente del equipo femenino en la Copa Asiática de Australia, donde cinco internacionales aprovecharon visados humanitarios para no regresar.
Cinco futbolistas de Irán solicitan asilo en Australia después de negarse a cantar el himno de su país"¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si el Mundial fuera tan político como lo fue en Australia?", planteó Taj. Ese episodio con la selección femenina ha dejado una cicatriz profunda en la relación entre el deporte iraní y los grandes torneos internacionales.
A ojos de Teherán, la Copa Asiática de Australia se ha convertido en un ejemplo de cómo, según su narrativa, el fútbol puede ser utilizado como vía de presión política y escaparate para la disidencia.
La fuga de las jugadoras, que recibieron protección internacional alegando riesgo de represalias si regresaban al país, se vive en la cúpula deportiva iraní como una humillación pública y una demostración de desconfianza hacia sus autoridades.
Ese contexto alimenta ahora el discurso de boicot al Mundial de 2026, que combina la indignación por los ataques militares con el temor a que un escenario tan mediático como Estados Unidos amplifique cualquier gesto de protesta interno.
La selección de Irán EFE
Por eso, más allá del mensaje hacia fuera, el debate tiene también una dimensión interna: el Gobierno intenta proyectar firmeza frente a Washington y, al mismo tiempo, enviar una señal hacia sus propios futbolistas y técnicos de que el control sobre sus movimientos será más estricto que nunca.
En ese cruce de intereses, la clasificación deportiva de Irán choca de lleno con la agenda geopolítica del país.