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Irán está derrotando a Trump en el arte de la negociación

Irán está derrotando a Trump en el arte de la negociación
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La guerra podría cerrarse con un Teherán más confiado, más intransigente y con nuevos recursos para reconstruir su programa nuclear. Leer
Financial TimesIrán está derrotando a Trump en el arte de la negociación
  • GIDEON RACHMAN
Actualizado 26 MAY. 2026 - 13:45Cartel con Donald Trump y el estrecho de Ormuz en Teherán, Irán.ABEDIN TAHERKENAREHEFE

La guerra podría cerrarse con un Teherán más confiado, más intransigente y con nuevos recursos para reconstruir su programa nuclear.

"Lo peor que puedes hacer en una negociación es parecer desesperado por cerrarla. Eso hace que la otra parte huela la sangre, y entonces estás muerto. Lo mejor que puedes hacer es negociar desde la fuerza, y la ventaja es la mayor fortaleza que puedes tener".

Ese fue el principio que Donald Trump (o su escritor fantasma) expuso en El arte de la negociación, publicado en 1987. Quizás Trump debería haber releído su propio libro antes de publicar el 5 de abril: "Abrid el maldito estrecho, locos bastardos, o viviréis en el infierno".

Para el ojo inexperto, esa exigencia sonaba un tanto desesperada, sobre todo cuando Trump no cumplió sus amenazas de desatar una violencia infernal sobre Irán.

La cruda realidad es que, en las negociaciones para poner fin a la guerra, Teherán ha tenido la ventaja. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán ejerció una intensa presión sobre la economía global. A medida que los precios de la gasolina han ido subiendo en Estados Unidos, la popularidad de Trump se ha desplomado.

El resultado es que, al momento de escribir este artículo, Estados Unidos parece dispuesto a aceptar un acuerdo que, a largo plazo, amenaza con dejar a Irán en una posición más fuerte que antes del inicio de la guerra.

La esencia del acuerdo que se está gestando radica en que Irán acepta abrir el estrecho sin cobrar peaje. A cambio, obtiene un alivio gradual de las sanciones, incluyendo la descongelación de miles de millones de dólares en activos. Irán se comprometerá a restringir su programa nuclear. Sin embargo, los detalles serán el punto a tratar en futuras negociaciones, por lo que este asunto queda, en esencia, sin resolver.

Trump ha insistido en que no tiene prisa y que jamás aceptaría un mal acuerdo. Pero la reacción de los republicanos más belicistas ante el acuerdo fue reveladora.

El senador Ted Cruz sugirió que podría ser un "error desastroso" porque permitiría a Irán "enriquecer uranio y desarrollar armas nucleares, además de tener el control efectivo del estrecho de Ormuz". El senador Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, advirtió que el acuerdo "no valdría ni el papel en el que está escrito".

El Gobierno israelí, que desempeñó un papel crucial a la hora de persuadir a Trump para que entrase en guerra, se mostrará diplomático ante cualquier acuerdo en público, sobre todo porque Benjamin Netanyahu pronto deberá enfrentarse al electorado. Pero la realidad es que el líder israelí presentó la guerra como una oportunidad única para lograr un cambio de régimen en Irán.

Ahora ve cómo el conflicto puede cerrarse con el régimen iraní aún en el poder, más confiado, más intransigente y con nuevos recursos financieros para reconstruir su programa nuclear y su red de aliados en todo Oriente Medio.

Eli Groner, exdirector general de la oficina de Netanyahu, sostiene que saber que Irán puede cerrar el estrecho de Ormuz en cualquier momento en el futuro "es una victoria mucho más profunda y estratégica que cualquier logro militar". Su resumen en una sola palabra es: "Desastre".

Además de aliviar potencialmente la precaria situación financiera y económica de la república islámica, es probable que el acuerdo incline la balanza de poder regional a favor de Irán.

Como observó Dan Shapiro, exembajador de Estados Unidos en Israel, en X: "Irán ha obtenido una ventaja significativa para el futuro al demostrar que puede controlar el estrecho, atacando a sus vecinos y las bases estadounidenses en la región y causando daños considerables, y al recibir los ataques más duros de Estados Unidos e Israel y sobrevivir".

Shapiro cree que, sin embargo, Trump está tan acorralado que aceptar un mal acuerdo que abra el estrecho sería una mejor opción que continuar la guerra. Dados los crecientes riesgos de una crisis energética mundial y una recesión global, este cálculo es comprensible. Estados Unidos también tiene recuerdos recientes de guerras —como las de Vietnam y Afganistán— que se prolongaron demasiado, mientras luchaba en vano por mejorar una posición perdedora.

Si Trump acepta un mal acuerdo, será porque no tiene una alternativa viable. La propuesta del senador Wicker era "permitir que las hábiles fuerzas armadas estadounidenses completen la destrucción de las capacidades militares convencionales de Irán y luego reabrir el estrecho".

Pero un intento de asegurar el estrecho por medios militares probablemente habría requerido el despliegue de tropas terrestres y la aceptación de numerosas bajas estadounidenses. Incluso entonces, los iraníes habrían podido amenazar el tránsito marítimo con drones o misiles.

Las amenazas ocasionales de Trump de desatar un "infierno" sobre el régimen iraní carecían de credibilidad, debido a su evidente reticencia a involucrarse en una guerra terrestre y al peligro de represalias iraníes contra los estados del Golfo Pérsico y su infraestructura energética. En la jerga de los analistas militares, la vulnerabilidad del Golfo otorgaba a Irán una "superioridad en la escalada".

El presidente estadounidense —quien se compara obsesivamente con el expresidente Barack Obama— solía ridiculizar el acuerdo nuclear que la Administración Obama alcanzó con Irán en 2015. Trump lo ha calificado como "una de las peores transacciones y más unilaterales que Estados Unidos haya firmado jamás" y ha declarado: "Jamás en mi vida he visto una transacción negociada con tanta incompetencia como nuestro acuerdo con Irán".

Pero ahora el propio Trump está negociando un acuerdo que, en muchos aspectos, parece peor que el que negoció Obama, en parte debido a la latente certeza de que Irán aún puede cerrar el estrecho de Ormuz cuando quiera. Es todo un logro del maestro del arte de la negociación.

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Fuente original: Leer en Expansión
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