Irán lleva días atacando infraestructura crítica para Occidente como energía y centros de datos
El mercado de la IA está respondiendo como suele responder el mercado: con pánico
Alejandro Alcolea
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Editor Linkedin1330 publicaciones de Alejandro AlcoleaCuando se habla de las armas de Irán, se suelen mencionar los misiles. Sin embargo, una pata fundamental de la maquinaria bélica del país es la de los drones kamikaze. El Shahed-136 introducido en 2020, conocido como “munición merodeadora”, lleva años siendo la punta de lanza estratégica de Irán en Oriente Medio. También un arma que Rusia ha utilizado en la guerra de Ucrania. Tras el comienzo de la guerra contra Estados Unidos e Israel, Irán ha dirigido estos drones contra sus enemigos. No contra bases, sino contra los dos pilares que más daño pueden hacer a Occidente.
Energía y centros de datos.
Los drones. Desde que comenzó la guerra de Ucrania, los drones han demostrado ser el arma más temible. Los hay más caseros, los hay más sofisticados, pero todos tienen algo en común: poder para destruir, se pueden operar a una buena distancia, son muy baratos, es complicado interceptarlos y los más avanzados se pueden lanzar en enjambre sin riesgos para los operadores.
Pero los drones de Shahed no son como un DJI de calle con explosivos: son drones con un alcance de hasta 2.000 kilómetros que resultan ideales para atacar de forma muy efectiva. La clave está en el precio: se lanzan mucho y, aunque se intercepten muchos, el coste de esa intercepción es extremadamente favorable para el atacante. Se estima que un dron cuesta unos 20.000 dólares mientras un misil interceptor promedio está en los 300.000-400.000 dólares. Esa relación está haciendo que hasta EEUU los esté utilizando.
En XatakaNo es que Irán esté resistiendo los ataques de EEUU, es que tiene margen para llevar el conflicto a un escenario explosivoRas Tanura. Y son estos drones, y sus variantes, los que Irán está utilizando para atacar las infraestructuras críticas. Porque no tienen que golpear directamente los objetivos: les vale con caer cerca o con la simple amenaza de que pueden alcanzar esa infraestructura clave. Un ejemplo lo tenemos en Ras Tanura. Se trata de una de las mayores refinerías de petróleo del mundo que tuvo que cerrar sus puertas el pasado lunes.
Aramco (la dueña) tomó la decisión después de que restos de drones interceptados cayeran cerca de las instalaciones en Arabia Saudí. Esto provocó una crisis en el mercado del crudo, con el barril aumentando de precio meteóricamente y con un montón de barcos cargueros hacinados en el estrecho de Ormuz.
Centros de datos. Pero si la energía es crítica, en la época de la IA, los centros de datos también se han convertido en una infraestructura vital. Es por ello que estas instalaciones también estén en el punto de mira de una Irán que