Washington y Teherán ponen a prueba los límites del alto el fuego y Trump asegura que su enemigo ha renunciado a tener armas nucleares
Regala esta noticia Añádenos en Google El ministro de Defensa de Kuwait, el jeque Abdullah Ali Abdullah Al-Salem Al-Sabah, visita a uno de los heridos. (Reuters)Estambul
03/06/2026 a las 20:53h.Al menos una persona murió y 63 resultaron heridas en Kuwait tras un ataque iraní con decenas de misiles y drones, que alcanzó el aeropuerto ... internacional y obligó a suspender los vuelos. Estados Unidos e Irán siguen estirando los límites del alto el fuego y sus ejércitos volvieron a chocar a orillas de Ormuz. El Pentágono informó de una «operación de autodefensa» en la isla de Qeshm y Teherán respondió con bombardeos contra Baréin, por primera vez, y Kuwait, por segunda ocasión en 72 horas. En medio de la escalada, el presidente de EE UU, Donald Trump, insistió en que el acuerdo con los iraníes está próximo y declaró que «no podemos permitir que tengan un arma nuclear, y ellos ya han aceptado que no la tendrán. Esa era la cuestión principal». La república islámica insiste en que el programa nuclear se negociará en una segunda fase, cuando se firme primero el final definitivo de la guerra en todos los frentes, Líbano incluido.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) condenó a Irán por su «agresión continuada» contra Bahréin y Kuwait y afirmó que sus «ataques cobardes contra objetivos civiles» constituyen una «escalada peligrosa y sin precedentes». Jasem Mohamed Albudaiwi, secretario general del organismo, declaró que estas acciones «reflejan la insistencia del régimen iraní en mantener políticas hostiles rechazadas que atacan la seguridad, la estabilidad y la soberanía» de los Estados miembros. La fuerte presencia militar de Estados Unidos fue una vez más incapaz de defender a un país aliado.
No hay tregua en Líbano
La escalada continúa y amenaza el frágil alto el fuego, aunque la sensación es que la diplomacia sigue muy activa entre bastidores. Hasta que todo esté firmado, nada está cerrado y por eso los actores implicados intentan aprovechar la situación para ganar posiciones antes de que se alcance un acuerdo definitivo. Estados Unidos aprieta con el programa nuclear; Irán, con Ormuz, e Israel y Hezbolá, en el complicado tablero libanés.
Pese al anuncio de Trump del lunes sobre una nueva ecuación en Líbano en la que los israelíes no atacarán Beirut a cambio de que Hezbolá no dispare a las comunidades del norte de Israel, la violencia se apoderó de la situación.
Israel alcanzó con un dron un vehículo en la carretera principal entre el sur del país y Beirut, muy cerca de la capital, en la zona de Khaldeh, y la milicia chií respondió con el lanzamiento de drones y misiles contra asentamientos y ciudades del norte del país hebreo. Los israelíes siguieron además con sus bombardeos en el sur y mataron a tres paramédicos y a un soldado libanés. Otro resultó herido. El Canal 13 del Estado judío, citando a responsables de seguridad, recogió que el Ejército probablemente atacará Beirut «en los próximos días» y el jefe de los militares, Eyal Zamir, dejó claro que «para nuestras tropas no hay alto el fuego».
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que restó importancia a los comentarios del presidente estadounidense, que le llamó «maldito loco» en una reciente conversación telefónica, señaló que «si queremos salvar Líbano, si queremos una paz entre libaneses e israelíes —como yo deseo—, debemos desarmar a Hezbolá y desmilitarizar la zona. Es un objetivo que compartimos Trump y yo».
Representantes de los gobiernos de Israel y Líbano volvieron a reunirse en Washington por cuarta vez y el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que espera en que esta nueva ronda de conversaciones concluya con una declaración conjunta y un plan de acción para mejorar la seguridad en Líbano. Rubio añadió que el objetivo es reforzar al ejército libanés para que pueda controlar todo el país.
Trump y Netanyahu están juntos en una guerra en la que tienen objetivos diferentes. A ambos líderes les une también que están en plena carrera electoral, pero les separan los intereses que tienen de cara a sus citas con las urnas. El presidente estadounidense persigue un acuerdo que reabra Ormuz y relaje la tensión en los mercados; el primer ministro israelí necesita mantener los frentes abiertos para fortalecer su imagen de 'Mister Security', uno de sus apodos basado en su política antiterrorista y la defensa de la superioridad militar israelí. Aunque Washington negocia con los iraníes, Netanyahu declaró que «Ormuz también se puede abrir por la vía militar». Todo un aviso.
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