Ampliar
LA TRIBUNA Irán, revolución a la fuerzaIrán vive un momento excepcional para que se establezca un sistema justo alejado de cualquier opción occidental
Juan Ortega
PROFESOR-COLABORADOR DE LA UMA
Miércoles, 15 de abril 2026, 02:00
... de petróleo y primera en las de gas natural. La población es de origen étnico variado, siendo los persas el mayor número, al que siguen azerbaiyanos, kurdos, luros, turcomanos, baluchíes y árabes. La religión mayoritaria es el islam en su rama chií duodecimana, que espera el regreso de ese duodécimo imán, ahora oculto, como el Mahdi del final de los tiempos. El islam chií se caracteriza por otorgar a la descendencia de Fátima, hija del profeta, y de su marido Ali, cuarto califa, la legitimidad de la doctrina que, con valor legal en los textos fundacionales, pero que también posee una interpretación esotérica al alcance de pocos, con la necesidad de un clero volcado en su examen, bisagra entre lo divino y lo humano.El líder actual, Mojtaba Jamenei, un clérigo de rango intermedio y de suerte incierta, no tiene categoría de ayatola. El régimen del Sah, Mohammed Reza Pahlavi, se hundió en 1979. Se trataba de un sistema absoluto, con eliminación de toda disidencia interna mediante una dura policía secreta. Estuvo amparado por Occidente, que en 1953 impulsó el derrocamiento de Mohammed Mossadeq, primer ministro democrático que había nacionalizado el petróleo dos años antes.
El carácter occidentalista «moderno» de la monarquía sirvió para que floreciera una reacción, también nacionalista, apoyada fuertemente en el vínculo religioso identitario como oposición a un occidentalismo al que se culpa de las diferencias sociales y la represión.
El poder de Ruhollah Jomeini, líder de la revolución de 1979, sirvió como dique a las posiciones más liberales, con dominio absoluto sobre los Guardianes de la Revolución, filtro imprescindible para optar al parlamento y uno de los órganos fiscalizadores de la ortodoxia. Desaparecido Jomeini, el Líder Supremo mantiene sus prerrogativas en todo el sistema institucional de la República Islámica de Irán.
Igualmente, mantiene el equilibrio nada estable entre las diferentes corrientes del régimen: las figuras de los ayatolas Montazeri, designado sucesor y finalmente arrestado, y de Rafsanjani, partidario de la iniciativa privada frente a la estatal, cedieron ante Ali Jamenei y el grupo representado por Ibrahim Raisi, presidente de la república entre 2021 y 2024, en cuyo currículum figura la responsabilidad de la ejecución reconocida de 3800 personas y calculada de 30.000, presos políticos, especialmente, de izquierdas.
Las manifestaciones populares reprimidas en el último año, posiblemente decenas de miles de muertos, ¿influyeron en la política del régimen? La realidad es que las élites de poder han tenido sus diferencias políticas y económicas, centradas, sobre todo, en el modo de materializar el credo revolucionario, generalmente peleas de familia con el pueblo como espectador.
El trienio de Raisi como presidente, terminado por su muerte en accidente de helicóptero, representó el triunfo de la facción radical, para la que el desarrollo económico occidental es apenas un engañabobos con el que pactan los reformistas, frente a la estricta ortodoxia religiosa y moral de la república islámica gobernada por la sharía,
Tras Raisi, emergió la figura de Mohammed Baqer Qalibaf, político de tradición, que representa los intereses de La Guardia Revolucionaria, con su conglomerado de poder económico y financiero, que les proporciona un poder político que se puede pensar parecido al de las SS de Himmler. No es casualidad que presida la delegación iraní en las conversaciones de paz.
Frente a ella, hoy se sitúa, entre otras, la imagen del ayatola Mohammed Mehdi Mirbaqeri, que trata de corregir las desviaciones de la Revolución que patrocinan los reformistas y pone en el centro la obligación de preparar el camino del Mahdi, mediante un sistema de confrontación en el que el precio pagado por las víctimas de la guerra parece teológicamente aceptable.
La transformación de la sociedad según modelos occidentales cambiaría el objetivo revolucionario. Irán vive un momento excepcional para que se establezca un sistema justo alejado de cualquier opción occidental, léase agenda 2030 por ejemplo. Así, corrientes radicales se originan en las aulas y en el segundo nivel de la Guardia Revolucionaria, el movimiento radical Basij, joven y entregado a una teología revolucionaria.
No se trata de una querella entre pro y antis. Es una carrera hacia la ortodoxia social regida por leyes religiosas paridas en seminarios. Abogan por la ruptura total con el capitalismo y sus falsos dogmas de desarrollo que llegan a afectar a la Guardia Revolucionaria, cuyos intereses económicos son una contaminación que es necesario purificar en aras de un sistema tradicional islámico cooperativo.
Como cualquier fundamentalismo, es una añoranza constante de un pasado que jamás existió.
Todo esto no es más que una muestra de un país poliédrico al que la guerra ha comprimido en su dinámica, favoreciendo la dialéctica amigo/enemigo y el recurso al autoconsumo de teorías sociales de consuelo.
La parte del pueblo partidario de la revolución se ve bombardeada por Israel, enemigo casi secular, y por EE. UU. La otra parte, vejada, oprimida y reprimida por el régimen, también es bombardeada por sus «liberadores».
Yo conocí hace años un país llamado España, en el que los antifranquistas aguantaban lo suyo y, cuando traspasaban la frontera, les llamaban fascistas. También gozaban, después de treinta años, de una revolución pendiente que se ocupaban de recordar desde Fuengirola. En países tan diferentes como Iraq, Siria, Libia o Afganistán, el grifo de la presión social estaba cortado por el dedo de un tirano. Dedo y tirano fueron eliminados y el agua se desbordó. La libertad ya se había ido por el sumidero. Nadie pregunta por los derechos humanos.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión