El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, comparece desde Teherán. Reuters
Oriente Próximo Irán se resigna a negociar sobre su programa nuclear con EEUU pero celebra la represión de las protestas: "El golpe fue sofocado"Washington y Teherán esperan mantener este viernes en Estambul su primera toma de contacto desde la guerra de los doce días de junio del año pasado, según Reuters.
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Álvaro Escalonilla Publicada 3 febrero 2026 02:14h Actualizada 3 febrero 2026 02:36hLas claves nuevo Generado con IA
Irán acepta reanudar negociaciones indirectas con EEUU sobre su programa nuclear, impulsado por la presión militar estadounidense en el Golfo.
La represión de las protestas en Irán ha dejado miles de muertos, según ONG, aunque el régimen considera que el "golpe fue sofocado".
Trump exige a Irán frenar el enriquecimiento de uranio, limitar su programa de misiles y dejar de apoyar a milicias aliadas como condiciones para evitar un ataque.
Turquía, Catar, Egipto, Arabia Saudí y otros países participarán como mediadores en las conversaciones previstas en Estambul.
La escalada militar de Donald Trump en aguas del Golfo sentará a Irán en la mesa de negociación para discutir, entre otros asuntos, la evolución de su programa nuclear, motivo de honda preocupación en Washington. El presidente Masud Pezeshkian ordenó este lunes reanudar de manera indirecta el diálogo con Estados Unidos, según la agencia Fars, y el líder supremo Alí Jamenei no puso reparos a la estrategia del Gobierno.
Según el digital Axios y la agencia Reuters, las partes esperan mantener este mismo viernes en Estambul su primera toma de contacto desde la guerra de los doce días de junio del año pasado. La operación Martillo de Medianoche no consiguió entonces su objetivo de desmantelar las instalaciones nucleares iraníes. Por eso, Trump explora ahora la posibilidad de alcanzar una solución negociada.
Turquía y Catar tratarán de encauzar las conversaciones, y tanto Egipto como Arabia Saudí tendrán un asiento reservado en Estambul, según confirmó el enviado especial de Trump, Steve Witkoff. Es previsible que este viernes también asistan los ministros de Asuntos Exteriores de Omán, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos, cuyos esfuerzos diplomáticos evitaron que Estados Unidos lanzara un ataque sobre Irán la semana pasada.
La UE designa a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como "organización terrorista" tras la represión de las protestas"La identidad de los mediadores importa", subraya Danny Citrinowicz, analista del Atlantic Council. "Catar y Turquía, cada uno con sus propios intereses estratégicos, tienen una influencia considerable tanto sobre Teherán como sobre la Casa Blanca, lo que les otorga un papel potencialmente relevante en el desarrollo de los resultados".
El desarrollo del programa nuclear iraní estará encima de la mesa. Moscú mantiene en pie su oferta para enriquecer su uranio en territorio ruso, como se encargó de recordar este mismo lunes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Pero Irán no quiere adelantar acontecimientos. "Antes de que las conversaciones se produzcan, no podemos anunciar el resultado", subrayó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei. "El resultado debe surgir dentro del proceso negociador, no determinarse de antemano".
Los ataques estadounidenses de junio contra las instalaciones de Fordow, Isfahan y Natanz frenaron la evolución del programa nuclear iraní. "Actualmente, Teherán no está enriqueciendo uranio, lo que crea un punto de partida diferente para las negociaciones y abre un espacio de flexibilidad técnica y política que antes no existía", apunta Citrinowicz.
Irán es consciente, además, de que llega a las negociaciones en posición de debilidad. Como recuerda el analista, "el régimen se ha visto sacudido por protestas internas sostenidas y se siente significativamente más amenazado por la ampliación de la presencia militar estadounidense en el Golfo". La delicada situación interna explica, en cierto modo, su predisposición al diálogo.
"Quien hable con respeto, recibirá respeto; y quien hable con amenazas o con fuerza, recibirá una respuesta en el mismo tono", declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Sayed Abás Araghchi. "Estamos preparados para la diplomacia, pero deben saber que la diplomacia no es compatible con la intimidación, la coerción o la presión. La diplomacia tiene su propio código".
Los hechos apuntan, sin embargo, en otra dirección. Fue el amplio despliegue naval de Estados Unidos en el Golfo, con el portaaviones USS Lincoln en cabeza, el argumento que convenció a las autoridades iraníes de reanudar el diálogo con Washington.
Donald Trump habla durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca. Evelyn Hockstein Reuters
Según Reuters, además, Trump puso tres condiciones para descartar un ataque y comenzar las negociaciones: prohibir el proceso de enriquecimiento de uranio en Irán, limitar el programa de misiles balísticos de la República Islámica y que su brazo armado dejara de apoyar a sus aliados en la región. En otras palabras, desarticular el llamado Eje de la Resistencia, una red de milicias que integran Hamás, Hezbolá o los rebeldes hutíes de Yemen.
En público, Irán se cierra en banda. En privado, el tono cambia. La República Islámica quiere deshacerse "cuanto antes" de las sanciones que lastran su economía. Necesita mejorar de forma urgente las precarias condiciones materiales de los iraníes, detonante de la última oleada de protestas.
Muchos ponen en duda el interés de Teherán en alcanzar un acuerdo, pero los precedentes alimentan el optimismo. "Entre 2013 y 2015, Irán negoció con Occidente —incluso con Estados Unidos— para sellar un pacto nuclear que, según todos los indicios, cumplió hasta que Trump decidió retirarse de él en 2018", recuerda en conversación con este periódico Borzou Daragahi, autor de la newsletter Badlands.
"La verdadera pregunta es si la administración Trump está dispuesta a negociar de buena fe", apunta el analista irano-estadounidense. "Fueron ellos quienes hicieron saltar por los aires el acuerdo nuclear, y quienes sabotearon la anterior ronda de negociaciones sobre el programa nuclear, prevista para junio de 2025, al autorizar y luego participar en los bombardeos israelíes contra instalaciones y otros objetivos iraníes".
"Irán estaría dispuesto a hacer concesiones, pero ¿a cambio de qué?", se pregunta en este sentido Daragahi.
Ataque inminente a Irán: Trump podría bombardear "en las próximas 24 horas" mientras Erdogan intenta contenerleRepresión
En Teherán respiran aliviados, pero no bajan la guardia. Estados Unidos todavía mantiene su despliegue militar en Oriente Próximo, y puede pasar de un momento a otro a la ofensiva. Ningún escenario está descartado.
Es improbable que lo haga, sin embargo, mientras Witkoff permanezca en la región. El inversor inmobiliario neoyorquino reconvertido en diplomático mantendrá este martes una reunión en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otra con el general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor de las FDI.
También estará presente en las negociaciones que rusos y ucranianos celebrarán este jueves en Abu Dabi, antes de poner rumbo a Estambul.
Mientras tanto, el régimen iraní celebra la represión de las mayores protestas desde el triunfo de la revolución islámica de 1979. Nadie muestra remordimientos por la brutal campaña de represión, la más sangrienta de los últimos 47 años. Nadie hace autocrítica por el mal estado de la economía. El régimen cierra filas.
Araghchi aseguró que las movilizaciones "no tuvieron nada que ver con las preocupaciones ni con las demandas legítimas del pueblo" y acusó a Estados Unidos de orquestar una "conspiración" interna. Jamenei, por su parte, definió la oleada de protestas como un ejercicio de "sedición" contra la República Islámica.
"La reciente sedición fue similar a un golpe de Estado, aunque el golpe fue sofocado", celebró el líder supremo, quien consideró en su discurso del domingo que el objetivo de los manifestantes no era otro que "destruir los centros sensibles e influyentes en la administración de Irán".
También cantó victoria Hasán Jomeini, nieto del ayatolá Ruhollah Jomeini, padre de la revolución. "La tragedia que pudo haber llevado a Irán y a toda la región a una crisis ha llegado a su fin", celebró el clérigo, sin hacer mención a las 2.985 personas que, según el recuento de víctimas oficial, perdieron la vida en el marco de las protestas.
Las estimaciones independientes son menos conservadoras. HRANA, una prestigiosa ONG iraní que trabaja desde el exilio en Washington, pudo confirmar la semana pasada el fallecimiento de 6.842 personas a manos de las fuerzas de seguridad. Otras 11.280 muertes siguen bajo investigación.
"Por ahora, las protestas han terminado, pero eso no significa que el régimen haya superado el desafío, de la misma forma que tampoco lo superó en 2009", advierte Daragahi, que sin embargo reconoce no estar seguro de que las movilizaciones multitudinarias que comenzaron a finales de diciembre hayan supuesto la mayor amenaza a la permanencia de los clérigos en el poder.
Trump ultima una ofensiva contra Irán sin el respaldo de sus aliados en el Golfo: "El tiempo se está acabando""El levantamiento de 2009 fue mucho más peligroso, porque entonces hubo una facción de la élite que se separó del régimen y se unió y apoyó a los manifestantes. Entre ellos había pesos pesados como Mir-Hosein Musaví, Mehdí Karrubí y Hashemí Rafsanyaní", recuerda Daragahi. "Esta vez no ocurre eso, y tampoco hay señales de división dentro de la Guardia Revolucionaria".
"En persa tenemos un dicho que dice algo así como 'fuego bajo las cenizas'. Y eso es, básicamente, lo que ha sido Irán durante mucho tiempo", remata el analista irano-estadounidense. "Hay un deseo ardiente de cambio, una llama de rebelión contra el régimen. El poder aplasta esa llama y cree que ha sofocado el fuego, pero debajo quedan las brasas encendidas, esperando el momento de volver a prender".