La eurodiputada y ex ministra de Igualdad, Irene Montero, se lanza oficialmente a la carrera por La Moncloa anunciando que lo hará disputando unas primarias universales es decir "abiertas a todo el que se quiera presentar" y en las que podrá participar como elector cualquier persona que lo desee.
Con un discurso muy emocional en el que ha barajado todos los eslóganes propios de su formación, Montero ha abogado por hacer "devolver lo robado" a los "superricos", a los "especuladores" y ha apostado por un salario mínimo de 1.800 euros, una jornada laboral de 30 horas semanales, bajar el precio de la energía, topar el precio de los alimentos, impulsar los servicios públicos y las políticas de conciliación y no gastar "ni un euro más en armas".
Montero ha insistido en que "el sistema tiene que cambiar y dejar de ir contra la gente". "Por eso", ha dicho, "me voy a presentar a las próximas elecciones generales". "Quiero ser candidata con unas primarias abiertas a todo el mundo, en las que todo el equipo pueda ser elegido por cualquier persona que quiera participar y en la que pueda ser elegida cualquier persona que se quiera presentar".
Montero no ha evitado arremeter en su intervención contra el empresario Juan Roig, dueño de Mercadona; contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso; contra el líder de Vox, Santiago Abascal, contra el Banco de Santander y contra Repsol a los que ha acusado de ser un ejemplo del sistema "terrorífico" en el que vivimos y cuyas "reglas", ha dicho, "son un robo".
Junto a ella, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, que optará a la presidencia de la Comunidad de Madrid, ha hablado de una ofensiva reaccionaria contra la inmigración en Ceuta y ha denunciado "lo salvaje y violento del fascismo en España". Belarra ha prevenido contramedios de comunicación que difunden la deshumanización, ha rechazado que se califique la avalancha migratoria en Ceuta de "invasión" y ha definido a Irene Montero como "la madre luchadora que necesita el país" para la presidencia.