Padre e hijo, en extremos opuestos de una misma historia, y entre ambos la mujer con la que el primogénito proyectaba su boda, un enlace que el fundador no aprobaba en los términos planteados. Arte E. E.
Reportajes EXCLUSIVA Isak Andic quería "reprender" a su hijo el día que murió por usar recursos de Mango para una boda que no aprobabaEl conflicto figura en la instrucción como antecedente relevante y ha sido confirmado por varias fuentes del entorno familiar, que lo consideran determinante para explicar la persistencia de una causa que sigue abierta.
Más información: Dos versiones, un móvil y una geolocalización que no cuadra: la juez cita al hijo de Andic para que aclare su versión.
Julio César Ruiz Aguilar Publicada 1 marzo 2026 02:13hIsak Andic no subió a Montserrat para pasear. Quienes conocen el estado de la investigación sitúan aquel encuentro en un punto de máxima fricción en una relación que llevaba meses deteriorándose. El fundador de Mango, celoso de la frontera entre empresa y vida privada, arrastraba con su hijo Jonathan un conflicto que había ido creciendo al compás de una discusión íntima gestionadacomo si fuera un asunto corporativo.
La instrucción judicial, que se encuentra bajo estricto secreto, ha puesto el foco en esa confusión de planos: la utilización de personal y medios de la compañía textil para preparar un evento privado, concretamente la celebración de la boda del primogénito con su pareja, Paula Nata.
La empresaria, influencer y figura habitual en el entorno social de Jonathan en los últimos años sería el motivo por el que padre e hijo habrían tenido ciertas pendencias que continuaron presentes hasta el mismo día en el que Isak Andic falleció tras caer desde más de 100 metros de altura.
Estos extremos han sido corroborados por EL ESPAÑOL a través de dos personas muy cercanas a la familia. Según describen a este periódico, bajo acuerdo de confidencialidad, el conflicto no estalló de un día para otro.
En el círculo de los Andic se habla de una oposición frontal. Isak no quería esa boda. No compartía ni el momento ni la forma. Consideraba que la exposición que rodeaba el enlace contradecía el modelo de discreción que había impuesto históricamente en su familia.
Isak Andic y su hijo Jonathan durante una presentación de la marca. Archivo.
El retraso de la celebración enlace se convirtió en un símbolo de una relación erosionada, indican estas fuentes, que inevitablemente terminó afectando tanto al plano familiar como al empresarial; dos mundos que Isak Andic siempre había intentado mantener separados.
"No fue una bronca puntual y venía de lejos. Hubo una fuerte discusión porque Isak, que no quería que se celebrara esa boda, obligó a Jonathan a celebrarla de manera privada en su casa. Su hijo no le hizo caso y cambió la localización, lo que se entendió como un enfrentamiento directo", detalla una de las fuentes.
No sería ese, sin embargo, el principal motivo de disputa. "A la montaña fueron porquea Isak le había molestado que Jonathan usara a varias mujeres en nómina de Mango para organizar su boda. Le molestó muchísimo la repercusión que eso podía tener", sostiene una segunda persona, muy cercana a la dirección de la empresa.
El hijo de Isak Andic fue a "ver el sendero" de Montserrat días antes de la caída que mató a su padre: "Él organizó la ruta""Tanta exposición a él no le gustaba, siempre ha sido un hombre muy discreto y formal", sentencia. En ese entorno empresarial se habla de un pulso continuado por el control de las decisiones íntimas y por la exposición de la vida personal, un terreno en el que el fundador de Mango había sido históricamente hermético.
Conflicto íntimo
En los informes periciales estos hechos se encuadran como "antecedentes relevantes" para entender el clima previo a la reunión en la montaña de Montserrat, no como un hecho concluyente ni como un elemento incriminatorio por sí mismo.
Fuentes judiciales externas al caso, consultadas para este reportaje, subrayan que los elementos aquí narrados no son una prueba de delito ni un móvil probado.
Sin embargo, sí constituye el escenario que, según otras dos fuentes cercanas a la investigación, explican por qué el caso no se cerró como un accidente sin más recorrido; y también por qué sigue abierto 14 meses después.
Tres mujeres caminan delante de la comisaría de los Mossos en Martorell, donde se realiza la investigación policial. Julio César R. A.
Los Mossos d’Esquadra, con base en Martorell, cuerpo encargado de las diligencias, han tratado de descartar desde el primer momento una lectura automática de los hechos, sometiendo cada versión a contraste técnico antes de depurar hipótesis.
Pero las pruebas documentales disponibles son, en términos probatorios, pocas. El teléfono —que le fue solicitado a Jonathan tras ser abordado en la calle y que él entregó de manera voluntaria—, los metadatos de imágenes, la geolocalización y las declaraciones forman parte del cerco con el que se comprueba si los relatos encajan.
Por eso mismo, en un procedimiento donde no hay testigos externos ni imágenes, el contexto adquiere un peso específico. No porque sustituya a la prueba, sino porque condiciona la interpretación de los indicios.
Públicamente se había hablado de que padre e hijo mantenían una relación difícil, motivada, en este caso, de desavenencias relacionadas con la empresa. Isak había dejado al frente de la compañía a varios directivos, entre ellos Jonathan, en 2015. Tras pérdidas millonarias, el padre tuvo que tomar el control para reflotarla.
Sin embargo, poco se sabe sobre las últimas discrepancias, que nada tienen que ver con lo meramente profesional. Isak Andic recelaba que la relación de Jonathan pudiera romper el hermetismo familiar. Y cuando se entiende que la relación llega a Montserrat erosionada, cada versión posterior es examinada con mayor rigor.
Jonathan Andic, a la llegada del entierro de su padre, Isak. GTRES.
Dos versiones, un móvil y una geolocalización que no cuadra: la juez cita al hijo de Andic para que aclare su versiónLa verificación
A día de hoy, la investigación combina el análisis técnico con la reconstrucción del contexto personal previo al suceso. Por un lado, los Mossos examinan la coherencia entre las declaraciones prestadas por Jonathan Andic y personas de su entorno —entre ellas Estefanía Knuth y otros interlocutores relevantes— y la secuencia temporal de los hechos.
Por otro, trabajan en la reconstrucción objetiva de los minutos previos y posteriores a la caída a partir de los registros de llamadas, los datos de antenas y la geolocalización disponible.
En paralelo, se ha incorporado el análisis de los dispositivos electrónicos, especialmente las imágenes captadas durante la caminata y sus metadatos asociados —hora, altitud y posición aproximada— para determinar si encajan con el relato ofrecido.
Esa verificación técnica se complementa con entrevistas destinadas a perfilar el estado de la relación familiar y el clima previo al encuentro en Montserrat, elementos que la instrucción considera relevantes para comprender el conjunto de los hechos.
Hasta el momento, ninguno de estos bloques de análisis, por sí solo, acredita la comisión de un delito. Sin embargo, la instrucción exige que el contexto personal, las declaraciones y los registros técnicos resulten compatibles entre sí antes de adoptar una decisión definitiva.
Mientras subsistan desajustes o zonas grises en esa verificación cruzada, las diligencias continúan activas. Dentro de todo ese contexto, EL ESPAÑOL ha constatado a través de diversas fuentes que esa discusión familiar sería uno de los motivos principales por los que se continúa investigando.
Todos los antecedentes que rodean al caso explican la persistencia de las diligencias sin convertirlos en una conclusión jurídica.
El cerco de los Mossos al hijo de Isak Andic: los metadatos de las fotos en el móvil, dos versiones inconexas y una pugna familiarSilencio corporativo
Fuera del foco judicial, el perímetro empresarial mantiene una discreción férrea. Mango ha continuado su actividad sin gestos ni comunicados que alteraran la normalidad corporativa.
En la cúpula se impuso la continuidad operativa mientras la investigación judicial avanzaba en silencio. Una distancia que marcó el pulso del caso: fuera, rutina; dentro del sumario, verificación técnica y depuración de hipótesis.
En el caso de los Andic, el cerrojo ha sido destacado. Jonathan ha declinado hacer ninguna declaración al respecto. La comunicación de la familia y su relación con los medios ha sido externalizada y escueta.
En un primer momento, un breve comunicado señalaba que mostraban su respeto, que continuarían colaborando con las autoridades y que confiaban que el proceso concluyera pronto y se demostrara la inocencia de Jonathan Andic.
Meses más tarde, en octubre de 2025, un mensaje de extensión similar fue enviado a todos los medios de comunicación que cubrieron la noticia de que el juzgado de instrucción 5 de Martorell había decidido mantener la causa abierta.
"La investigación está residenciada en el cuerpo policial. Se mantiene secreta y, procesalmente, en este momento no se ha dirigido ni se dirige contra ninguna persona concreta", precisaba el comunicado, sin añadir más detalles.
En parte, el hermetismo responde al acoso derivado de algunos medios de comunicación al tratar de profundizar en la vida privada de los Andic; más concretamente en la de Jonathan y Paula Nata.
Por otro lado, también obedece a una estrategia procesal evidente: cualquier manifestación pública fija una versión de los hechos que puede ser confrontada con los datos técnicos que obran en la causa.
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En las últimas semanas, cuando los periodistas han intentado recabar declaraciones de la influencer sobre el aniversario de la muerte de su suegro o el giro en la investigación, ella ha evitado deliberadamente cualquier comentario público.
En cualquier caso, la unión civil entre Jonathan y Paula llegó finalmente a formalizarse, pero sin la celebración pública inicialmente prevista. El acto social —con invitados, organización interna y despliegue logístico— fue cancelado sinedie.
Cronología del caso
12 de diciembre de 2024
Jonathan Andic acude solo al macizo de Montserrat y recorre el inicio del sendero de Les Feixades desde el aparcamiento de las Cuevas de Collbató.
Ante los Mossos reconoce que fue a "ver el sendero" y "preparar la ruta" de la excursión que realizaría dos días después con su padre. En diligencias consta su explicación: "Lo organicé yo y también elegí yo la ruta".
14 de diciembre de 2024
Isak Andic (71 años), fundador de Mango, fallece tras precipitarse por un desnivel durante una caminata con su hijo Jonathan, único testigo directo.
Primeras diligencias: los Mossos encuadran el hecho como accidente de montaña. La autopsia preliminar determina politraumatismos compatibles con caída desde altura. No hay cámaras ni testigos externos en el tramo del suceso.
Según el relato de Jonathan, caminaba unos pasos por delante; oyó el rodar de piedras y, al girarse, su padre ya se había precipitado. Tras el suceso, Jonathan llama primero a Estefanía Knuth y después al 112.
Los equipos de rescate descienden con cuerdas hasta el punto donde se encuentra el cuerpo. El teléfono de Isak queda gravemente dañado por el impacto.
Ese mismo día, Jonathan presta una primera declaración, breve y condicionada por el impacto emocional. Estefanía Knuth es entrevistada y relata cómo había sido la mañana de Isak.
16 de diciembre de 2024
Los Mossos inspeccionan el enclave y documentan condiciones ambientales del sendero. No se hallan signos de forcejeo ni indicios de terceros en el punto de caída.
Enero de 2025
Jonathan Andic declara nuevamente, ya con asesoramiento legal, durante más de tres horas. Los investigadores detectan imprecisiones persistentes —no contradicciones radicales— sobre extremos de ubicación, logística y secuencia de hechos, según fuentes del caso.
Marzo de 2025
Los Mossos solicitan datos de antenas y geolocalización de los teléfonos de padre e hijo. La jueza autoriza parcialmente diligencias y el volcado del terminal de Jonathan. Se analiza la secuencia de llamadas posteriores a la caída.
Abril de 2025
El análisis del teléfono de Jonathan revela fotografías tomadas durante la caminata pese a que inicialmente había manifestado no haber realizado imágenes. Los metadatos aportan hora, localización aproximada y altitud, incorporándose como herramienta de contraste en ausencia de testigos y grabaciones.
Mayo de 2025
Los Mossos regresan en diversas ocasiones a la zona del suceso. Participan unidades especializadas y se realizan comprobaciones operativas del desnivel y de las condiciones del tramo, como parte de la reconstrucción.
Junio de 2025
La Policía elabora un informe con cronología de comunicaciones, movimientos registrados y entrevistas al entorno personal y familiar. No se incorporan pruebas concluyentes de criminalidad, pero la verificación de conjunto continúa bajo secreto.
Septiembre de 2025
Agentes de la unidad abordan a Jonathan Andic en la calle y le solicitan el teléfono. Jonathan accede y lo entrega voluntariamente, según fuentes próximas a la defensa. La diligencia se realiza con autorización judicial y bajo secreto de actuaciones.
Octubre de 2025
La causa continúa bajo secreto. Fuentes judiciales señalan que la investigación permanece residenciada en el cuerpo policial y que, procesalmente, no se dirige contra persona concreta en ese momento.
Diciembre de 2025
Un año después, la investigación sigue activa sin imputación formal. La visita del 12 de diciembre de 2024 se mantiene como elemento a verificar dentro del conjunto, con versiones contrapuestas sobre su significado (previsión/logística frente a reconocimiento del terreno), según fuentes del caso.
Enero de 2026
La jueza valora citar a Jonathan Andic para una comparecencia judicial con el fin de ratificar extremos de su declaración policial tras el análisis de los dispositivos electrónicos. La causa continúa bajo secreto parcial mientras se valoran las diligencias practicadas.
Contexto bajo lupa
Las autoridades manejan desde hace meses ese clima previo como una pieza de contexto para entender la quedada en Montserrat. Aunque no determina lo ocurrido, ayuda a situar el escenario en el que se produjo el último contacto entre padre e hijo.
En esa reconstrucción del "antes", la instrucción no se apoya únicamente en testimonios: busca consistencia entre lo que se declara y lo que dejan los rastros objetivos. Fuentes próximas a la causa subrayan, nuevamente, que el conflicto familiar analizado no convierte una disputa en un delito ni anticipa un desenlace judicial.
Es, en el mejor de los casos, una pieza de contexto que explica por qué la investigación sigue abierta. Todo lo demás —responsabilidades, tipificaciones, consecuencias— pertenece aún al territorio de las diligencias reservadas.
El sendero de Les Feixades continúa abierto y transitado. El punto de la caída no presenta señal alguna que recuerde el suceso. La causa permanece bajo secreto de sumario y sin imputación formal contra persona concreta. Los Mossos siguen contrastando versiones con registros técnicos y la jueza mantiene activas las diligencias.
A más de un año de la muerte de Isak Andic, la investigación no ha incorporado una prueba concluyente de criminalidad ni ha logrado clausurar del todo la hipótesis del accidente. Entre ambas posibilidades —la fatalidad y algo más— el procedimiento sigue abierto. Y la montaña, como entonces, no ofrece respuestas.
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