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Isidro Sánchez durante su testifical en el juicio por la 'operación Kitchen'. R. C. Isidro, el preso al que Bárcenas encargó «borrar» sus archivos y fue interceptado por 'Kitchen'El testigo declara al tribunal que conoció al extesorero del PP en Soto del Real en 2013, acordaron eliminar documentos sensibles a cambio de 5.000 euros y fue detenido durante un permiso
Jueves, 16 de abril 2026, 19:03 | Actualizado 19:30h.
... Real a mediados de 2013 no se iba a imaginar, ni por asomo, qué sorpresas le iba a deparar la vida en uno de los momentos de mayor apogeo de las cloacas policiales en el seno del Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy.«He cambiado mucho, en 2013 tenía el pelo más largo», acertó a decirle al fiscal en el primer intercambio del interrogatorio. Han pasado 13 años desde entonces, pero su verborrea y sus formas correctas siguen intactas. La misma sensación que debió de tener Bárcenas cuando le conoció en la prisión de Soto del Real, donde ingresó a finales de junio de ese año fatídico para el Ejecutivo de Rajoy (se acababa de conocer la fortuna oculta en Suiza del extesorero y difundir sus papeles sobre la contabilidad paralela del PP entre 1990 y 2008).
Fueron, en definitiva, sus conocimientos de informática lo que acabó de convencer a Bárcenas para pedirle un encargo muy concreto: «Borrar unos archivos» informáticos que tenía en su poder sobre la contabilidad opaca o mensajes incluso con dirigentes del PP sobre su situación judicial. Auténticas bombas de relojería para una opinión pública contrariada por las revelaciones que se estaban conociendo entonces.
«Me preguntó si era capaz de borrar datos de Google que perjudicaban a su mujer (Rosalía Iglesias)», explicó. En concreto, acordaron que alguien de su confianza le daría fuera de prisión un 'pendrive' con información que tenía que eliminar. Su cometido, relató, era copiar esa información, subirla a una nube asociada a un correo electrónico creado para la ocasión y, finalmente, «destruir» el 'pendrive'.
Detención en el hotel
Isidro Sánchez contó que el día que salió de prisión, a finales de 2013, se alojó en un hotel del centro de Madrid que le había reservado una persona vinculada al extesorero del PP, quien también le iba a entregar el pago de una cantidad de dinero que había acordado con Bárcenas, porque «nadie trabaja gratis», apostilló. Eran 5.000 euros en total por el encargo.
Sin embargo, aseguró al tribunal que nunca llevó a cabo la tarea porque a la mañana siguiente le «estaba esperando la policía» a la salida del hotel en el que se hospedaba, poco después de venir de fichar en un cuartel de la Guardia Civil próximo. Le presentaron una orden de busca y captura y, sin más explicación ni motivos, regresó a prisión. Lo había neutralizado el dispositivo policial de la 'operación Kitchen', que contó con hasta 70 agentes subordinados a los mandos del cuerpo implicados.
El testigo subrayó también que el extesorero del PP le dijo en Soto del Real que «tenía mucha confianza en el conductor», en alusión a Sergio Ríos, su chófer particular, acusado en el juicio como confidente de la trama, y que éste era «el único que le hacía favores» en aquel momento. Según su versión, el dinero se lo tenía que entregar el mencionado contacto de Bárcenas, quien a su vez recibiría la cuantía de «un tío armado», que, dijo, supone que sería el «conductor» de Bárcenas.
Que estuviera armado con una pistola no es un dato baladí, porque uno de los indicios de las acusaciones fue la compra de un revólver para Ríos con dinero de los fondos reservados: costó unos 700 euros. Así lo atestiguan las evidencias reportadas por el ministerio años después, las anotaciones del comisario José Manuel Villarejo en su agenda o la confesión en sede judicial del también comisario Enrique García Castaño.
Asimismo, narró que Bárcenas nunca le dio instrucciones por escrito: «Jamás escribimos nada. Verbal todo», dijo, indicando que «jamás» le confiscaron ninguna nota en prisión pese a que en el juicio se exhibió un documento con anotaciones sobre «M. R.» (Mariano Rajoy), «Merino» (exdiputado del PP y amigo de Bárcenas), Sabadell (apellido de la fiscal del caso), «Salinas» (apellido del fiscal jefe de Anticorrupción de entonces) o «Gallardón» (exministro y exalcalde de Madrid).
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